OpiniónPetro terminó como presidente favoreciendo a los principales líderes de las autodefensas que tanto daño denunció hace 20 años.28.06.2026 23:01 Actualizado: 28.06.2026 23:01 Gustavo Petro logró convertir al ‘clan del Golfo’ en la principal organización criminal de América Latina. Desde 2022 pasó de 4.500 integrantes a cerca de 10.000; su presencia territorial se expandió de 165 a 338 municipios y, según InSight Crime, es hoy el principal productor de drogas del mundo. Esta expansión no fue casual: fue el resultado de un acuerdo delictivo entre funcionarios del Gobierno y el clan, que deben ser judicializados y condenados.La conversación revelada por Ricardo Calderón, del 2 de septiembre de 2022, entre el entonces comisionado de Paz, Danilo Rueda, y el vocero del ‘clan del Golfo’, alias Bruno, es la prueba contundente de que el Gobierno cogobernó con el ‘clan del Golfo’. Esa charla no abordó aspectos propios de un proceso de paz —como cese del fuego o dejación de armas—, sino un concierto para delinquir contra la Fuerza Pública: 1) Rueda se comprometió a adelantar la “fase de depuración policial, militar y también de los organismos de inteligencia” y reconoció que “la depuración es compleja, pero se está haciendo”, lo cual ejecutó mediante la mayor barrida de generales en los últimos tiempos del Ejército. 2) La “limpieza en la inteligencia policial”, donde según Rueda “se vetaron tres que tenían la misión de sabotear todo”. 3) El “cese de bombardeos”, frente al cual el comisionado admitió: “Nosotros sabíamos que había operaciones con bombardeos, yo supe y hablamos con el ministro”.Prueba de que Iván Velásquez formó parte del plan criminal son las declaraciones del general (r) Henry Sanabria, quien confirmó que el entonces ministro ordenó sacar de línea a los responsables de la lucha contra el crimen organizado: “Cuando ellos tal vez se enteran de la continuidad (...) en la Dirección de Inteligencia, sino en las tres direcciones más fuertes que tiene la Policía Nacional, yo creo que entran en pánico y toman esa decisión de pedir sus cabezas”. Vergonzoso.Otra prueba es la renuncia de la exministra de Justicia Ángela María Buitrago, quien denunció irregularidades y presiones para favorecer cuotas políticas y concesiones a grupos armados que cruzaban límites legales. Mientras ella hablaba y renunciaba, Velásquez juzgaba a los congelados —y obedecía al pie de la letra el plan criminal—.Esa fue la estrategia real del Gobierno: convertir el escándalo en método de gobierno. Cada semana un nuevo villano, una nueva cortina de humo. Mientras tanto, el pacto de fondo —la expansión territorial del crimen, la reducción de la capacidad operativa del Estado— permanecía intacto. Buitrago se fue porque no quiso ser parte de ese sistema.Las preguntas son necesarias: ¿cuántos recursos del narcotráfico entraron a la campaña Petro? ¿Cobraban el hermano de Petro y Rueda por esta estrategia de impunidad? ¿Se recibieron sobornos por frenar extradiciones? ¿Se pagaba para entrar en la ‘paz total’ y por ser gestor de paz?Rueda se comprometió a adelantar la “fase de depuración policial, militar y también de los organismos de inteligencia” y reconoció que “la depuración es compleja, pero se está haciendo”, lo cual ejecutó mediante la mayor barrida de generales en los últimos tiempos del EjércitoY como la omertá no siempre se firma, se instala cuando el Estado deja de hablarle al país con la voz de la ley y empieza a susurrar en el idioma de los criminales. Ese pacto no firmado entre narcotráfico y Estado quedó notarializado con el “voto fusil”, cuando el Pacto Histórico, sorprendido en primera vuelta, recurrió a sus socios naturales, los cuales constriñeron a los ciudadanos en territorios dominados por esas organizaciones.Es por esta razón por la que Iván Cepeda arrasó en las zonas dominadas por el ‘clan del Golfo’, donde se aumentó la votación de manera notable, especialmente visible en la costa Atlántica y Chocó.Lo más paradójico de todo es que Petro terminó como presidente favoreciendo a los principales líderes de las autodefensas que tanto daño denunció hace 20 años.Como advirtió Rodrigo Lara Bonilla, asesinado por el narcotráfico: “El país no puede arrodillarse ante el crimen”. Petro lo hizo.LUIS FELIPE HENAO Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. 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El juego de la mafia de Petro
Petro terminó como presidente favoreciendo a los principales líderes de las autodefensas que tanto daño denunció hace 20 años.













