OpiniónA Petro no le va a pasar nada, pero en su paranoia resolvió abandonar su esperanza de salir de la lista Ofac.PERIODISTA11.07.2026 23:30 Actualizado: 11.07.2026 23:30 Gustavo Petro se va del poder con dos satisfacciones y una profunda preocupación: es cierto que su populismo marca alto en popularidad y también lo es que le puso a la izquierda una buena cantidad de millones de votos, que esta nunca vio antes. En cuanto a su gran preocupación, que no se piense que tiene que ver con la postración en la que deja al país en materia fiscal, de salud, de seguridad y de odio de clases, o al borde de un apagón. No. La preocupación que se lleva es de índole personal y tiene que ver con que hasta ahora no lo sacan de la lista Ofac o ‘Clinton’. Y es factible que no lo hagan de aquí a que se vaya.Muchos pensaron que eso ya estaba resuelto. Que lo sacaban. Al fin y al cabo, la drástica figura sirve como garrote y zanahoria, y en el caso de Petro ya se lo había dicho Trump cuando fue a visitarlo a Washington: que necesitaba su compromiso en la transparencia de las elecciones.Es decir, el plan era que Petro “se portara bien” de aquí al final de su mandato. Pero nuestro presidente no puede abstenerse de ser como es. Impulsivo, mentiroso, agitador e irresponsable. Y en su actuar le salió un imprevisible amanuense que acabó de empeorar las cosas: el senador Iván Cepeda.Cepeda, en las entrevistas que concede, trata hasta donde puede de que su narrativa cuadre con la de Petro. Aunque ha ido y vuelto en el proceso de desconocer el resultado electoral, mientras Petro insiste en tener pruebas del fraude, Cepeda ha agarrado por el camino de aceptar su validez, pero ahora le añade que no reconoce la legitimidad del elegido. ¿De dónde habrá sacado tal reflexión el filósofo, si la legitimidad del ganador se la otorgan precisamente las elecciones y no, desde luego, que a Cepeda le caiga bien De la Espriella o que EE. UU. acepte entregarle cualquier información judicial que a él le provoque?A eso se suman las declaraciones del muy inteligente Carlos Alonso Lucio en entrevista con ‘Cambio’. Pero es que extraditar a Petro no es potestad de Colombia sino un trámite de una solicitud no automática de EE. UU. Desde luego, también suena traído de los cabellos que a Petro lo vayan a someter a un juicio político, como advierte Lucio. ¿Por obra de quién? ¿De la inútil Comisión de Acusación de la Cámara? Por favor.Pero aupado por las deshilvanadas contradicciones de Cepeda y agitado por las declaraciones de Lucio, Petro decidió portarse mal. Ha resuelto insistir y condimentar con ridiculeces su prédica de que las elecciones fueron fraudulentas, manipuladas por los algoritmos de Netanyahu y de los Bautista y de un millonario gringo en Los Ángeles. Del fraude ya no cree ni la mamertería. Hizo lo que pudo por sabotear el empalme —tal vez para disimular sus escándalos internos de corrupción—. No descansa de inventarse maneras de amenazar con agitaciones callejeras. Y hasta resolvió olímpicamente, en medio del frustrado empalme, declarar hábiles sábados, domingos y festivos de aquí al 7 de agosto. ¿Para qué, ingenuamente, alcancé a preguntarme? ¡De pronto para trabajar más los últimos días de su gobierno!, me contesté. Jajaja! Ni de lejos. La morronga medida pretende que los días que le quedan al mando le alcancen para los trámites de su última oleada de descarada contratación burocrática y administrativa.La preocupación que se lleva es de índole personal y tiene que ver con que hasta ahora no lo sacan de la lista Ofac o ‘Clinton’. Y es factible que no lo hagan de aquí a que se vayaA Petro no le va a pasar nada. Ni lo vamos a extraditar ni a hacer objeto de un juicio político. Pero en su paranoia, asustado con tanta amenaza, resolvió abandonar su esperanza en la zanahoria de la Ofac y esperar únicamente el garrote, que incluye que ni a él ni a su entorno los saquen de la lista en mucho tiempo. Y se le está volviendo realidad.Y si el tema por eso es el susto, está justificado. Que metan a alguien en la Ofac es como una muerte civil. Para comenzar, las restricciones bancarias podrían incluir hasta que le nieguen la apertura de cuentas, hacer negocios o transacciones con persona o empresa con el más ligero vínculo con EE. UU., ser considerado riesgoso para cualquier trámite en entidades financieras de otras nacionalidades, tener problemas para obtener créditos y seguros; a personas o entidades no estadounidenses les podría quedar prohibido hacer negocios con la persona sancionada, que terminaría tratada con distancia por socios, clientes, bancos, proveedores, so pena de multas y sanciones. Por injusto que pueda sonar, la vida de Petro retirado de la presidencia casi que dependerá de manejarse en efectivo, someterse a la eventualidad de que le bloqueen el transporte, alquilarle, venderle y hasta despertar mucho recelo en trámites de inmigración.Él ha advertido que ya no le interesa ir a ver a Mickey Mouse. El problema es que a Mickey hasta le puede caer encima el Departamento de Estado de EE. UU. si quiere verlo a él.Es decir, su vida como expresidente también queda amenazada por un gran apagón.MARÍA ISABEL RUEDA Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.