La fama de una misión puede depender tanto de sus protagonistas como de las dudas que otros levantan después sobre ella. En los alunizajes, los astronautas quedaron asociados a una hazaña que exigía confianza en la tecnología, en las imágenes y en el relato público de la exploración espacial.

Esa misma grandeza alimentó otra reacción: para muchas personas, cuanto más extraordinario parecía el viaje, más fácil resultaba sospechar que todo había sido un montaje. La creencia en el falso alunizaje nace ahí, en la tensión entre una proeza humana presentada como real y una parte del público que prefiere verla como engaño.

El bulo siguió circulando pese a las pruebas acumuladas

Space informa de que el bulo del falso alunizaje sigue vivo más de 50 años después de la llegada del Apollo 11 a la Luna, la primera misión tripulada que pisó su superficie. La persistencia de esa teoría aparece pese a las fotos, los vídeos, las muestras lunares y los datos científicos acumulados por la NASA.

El profesor Anu Ojha, director de descubrimiento del National Space Centre, vinculó esa resistencia a un problema más amplio de información en internet: “Las únicas herramientas que tenemos para navegar por esta vorágine son las habilidades de pensamiento crítico que intentamos desarrollar en la gente como científicos”.