Alberto Núñez Feijóo sentenció que esta semana se había producido una votación histórica en el Congreso de los Diputados. El jueves, el PP, Vox y Junts aprobaron una moción que insta a Pedro Sánchez a dimitir o, en caso contrario, a presentar una cuestión de confianza para evaluar si cuenta aún con el apoyo de las Cortes. Los efectos prácticos son nulos, pero se trata, sin duda, de un golpe simbólico importante. Quedaba así de manifiesto que el presidente ya no cuenta con suficiente sostén parlamentario. La llamada mayoría plurinacional ha saltado por los aires. Junts apoya la petición de dimisión de Sánchez y el PP pide olvidarse del procés. Nada se produce por azar.Entre el PP y Junts no se ha roto la comunicación en ningún momento, aunque se circunscribe por ahora a los interlocutores parlamentarios para guardar las apariencias y no provocar malos entendidos. Los de Carles Puigdemont tratan de desmarcarse de Sánchez cuando caen chuzos en forma de casos de corrupción en el PSOE. En teoría hace meses que rompieron con el Gobierno, pero han seguido votando algunas iniciativas y los contactos parlamentarios también se mantienen. En clave interna, Junts detecta malestar en sus filas y busca cómo ser más contundente, aunque en realidad no le convienen elecciones inmediatas. Tanto es así que cuando el PP propuso días atrás en el Senado una iniciativa pidiendo disolver las Cortes y convocar ya a las urnas, Junts no votó.De esa contradicción surge que Miriam Nogueras propusiera durante el debate sobre la corrupción que Sánchez dé un paso al lado, es decir, que renuncie y deje en su lugar a otro presidente sin necesidad de agotar la legislatura, es decir, sin que haya elecciones ya. Lo mismo que hizo Artur Mas con Puigdemont, aunque ahora lo llaman la “vía Starmer ”. Al día siguiente matizaron que el relevo de Sánchez no debería ser del PSOE. Puesto que el líder socialista lo rechazó, Junts se sintió libre de alinearse con el PP pidiendo que dimita o la cuestión de confianza.Con la “vía Starmer”, Puigdemont pretendía lanzar el mensaje de que daba a Sánchez una salida, una oportunidad de que su gobierno agotara la legislatura. Ya con el rechazo expreso del presidente, los de Puigdemont podían alinearse con el PP y Vox para votar la “pseudocensura” parlamentaria. Los populares, además, actuaron esta vez con astucia, ya que el redactado de la moción era igual que el que en 2025 presentó Junts para pedirle a Sánchez la cuestión de confianza y que retiró a raíz del impulso de las negociaciones en Suiza.Miriam Nogueras en la tribuna del Congreso el pasado miércolesJavier Barbancho / ACNJunts no tiene muy claro qué votaría si el PP presentara una moción de censuraJunts trata de hacer equilibrios entre desmarcarse de Sánchez y no caer en brazos de Feijóo. Quieren dejar claro que no sirven al PSOE, pero tampoco desean ir todavía a unas elecciones. Para Junts, los socialistas no dejan de ser el enemigo que batir en la Generalitat, mientras que los populares no resultan una amenaza en Catalunya. Ideológicamente les es más fácil entenderse con el PP, y más en tiempos de hegemonía de la derecha, pero las alianzas con los populares siempre le resultaron nefastas a Convergència, tanto que Mas llegó a ir al notario a prometer que no volvería a pactar con el PP.Sánchez sabe de las inquietudes de Junts y por eso les retó a presentar una moción de censura. De hecho, ¿qué harían los de Puigdemont si el PP la llevara al Congreso en solitario, sin Vox? Aunque no hay una posición decidida al respecto, los dirigentes de Junts han dado alguna pista en los últimos meses. Según esos indicios, solo se plantearían votar la censura si el candidato no fuera Feijóo, y para convocar elecciones enseguida. Pero ni siquiera eso es seguro.Mientras, en la sede de Génova llevan un tiempo rumiando sobre su posición minoritaria en Catalunya y la conclusión a la que han llegado es que conviene pasar página del procés . Así lo expresó abiertamente ayer Feijóo en la clausura del PP catalán. “Pasar página”, exactamente la misma expresión que utilizó Salvador Illa durante la campaña que le llevó a la Generalitat. Después de años explotando en el resto de España la ignominia que, en su opinión, suponían los acuerdos de Sánchez con Junts, Feijóo se dispone a correr un tupido velo de lo que hasta hace poco era “un golpe de Estado” y justo cuando está a punto de aplicarse de forma definitiva la amnistía a Puigdemont. Ahí habrá una prueba de fuego de la supuesta conexión entre la alta judicatura y el PP.Para calibrar el acercamiento del PP, Junts mirará si el Supremo pone trabas a la amnistíaLa amnistía está pendiente del Tribunal de Justicia de la UE, que el 16 de julio decidirá si es aplicable en casos de malversación. Si el TJUE la avalara, el Supremo podría ya levantar sus órdenes de detención y Puigdemont regresaría sin problemas. Hasta ahora se ha dado por supuesto que ese tribunal seguiría resistiéndose y no movería un dedo hasta que el Constitucional no resolviera los recursos de los afectados en la misma línea que el TJUE. Pero Feijóo desea pasar página, ¿querrá hacer lo mismo el Supremo? En Junts se lo van a mirar con atención. Si fuera así, la relación con los populares, sin duda, fluiría mejor.Tampoco es que los populares estén pensando en llegar a acuerdos en breve con Junts. Se trata de ir abonando el terreno para el futuro y favorecer que la dependencia de Santiago Abascal no sea tan rotunda. El PP prevé que podrá gobernar con Vox y no necesitará de los nacionalistas catalanes (con los vascos, que tienen acuerdos con los socialistas en Euskadi, la relación es ahora mismo peor). Pero alcanzar pactos en el Congreso con Junts le puede permitir al PP negociar mejor con Vox y no aparecer completamente encadenados a Abascal.Junts piensa más a corto plazo. Ahora le conviene que Sánchez siga en la Moncloa unos meses más, pero temen el castigo por aparecer demasiado cercanos al PSOE. Una vez Puigdemont regrese a Catalunya, su objetivo será buscar el mejor resultado en Catalunya, su verdadera prioridad. Para eso, espera que el nuevo escenario le sea favorable: por un lado, la debilidad del PSOE perjudica a Salvador Illa y, de rebote, también impide que se culminen los acuerdos del Gobierno con ERC; por el otro, un gobierno del PP con apoyo de Vox siempre puede favorecer a Puigdemont.Licenciada en Periodismo y Políticas. Directora adjunta de La Vanguardia. Autora de la newsletter 'Política', que se publica cada jueves, y de los libros 'El naufragio' y 'El muro', sobre el conflicto catalán
El PP se acerca a Junts, ¿y al revés?, por Lola García
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