Actualizado Domingo,
junio
22:42Las regulaciones empiezan a doblegar al alquiler tur�stico. El verano en Espa�a ha comenzado con 40.000 viviendas tur�sticas menos que hace un a�o, aunque la cuenta se eleva hasta las 60.000 si miramos dos est�os atr�s, cuando el n�mero de pisos destinados al alquiler vacacional alcanz� su m�ximo en nuestro pa�s. El fen�meno de los pisos tur�sticos, que despeg� tras el covid, comienza a modularse. Lo se�ala el Banco de Espa�a en su Informe Anual 2025, donde estima que entre 2021 y 2024 se alcanzaron las 400.000 viviendas tur�sticas; en concreto, y atendiendo a datos del Instituto Nacional de Estad�stica (INE), en agosto de 2008 hab�a 403.267 pisos de esta tipolog�a. Sin embargo, las limitaciones regulatorias introducidas a nivel estatal y tambi�n en algunas comunidades aut�nomas y ayuntamientos parecen estar empezando a revertir la tendencia y podr�an estar detr�s de la disminuci�n que se registra desde m�ximos. "Las limitaciones regulatorias a este tipo de actividad en algunos territorios o el desplazamiento de estas viviendas a usos alternativos -como, por ejemplo, el alquiler de temporada- podr�an explicar la disminuci�n de esta actividad, cuya cuant�a se estima en unas 355.000 viviendas tur�sticas en el promedio de 2025", recoge el supervisor bancario. Seg�n sus c�lculos, 45.000 pisos tur�sticos habr�an desaparecido del mercado en un a�o, pero si se toma como referencia el n�mero de pisos registrados como tur�sticos el pasado mes de mayo (el �ltimo publicado por el INE), actualmente hay en Espa�a 341.001 viviendas de este tipo, lo que supone que hasta 60.000 apartamentos de alquiler tur�stico se han borrado del mapa desde 2024.En t�rminos agregados, las viviendas tur�sticas suponen un 1,5% del parque de viviendas total en Espa�a, si bien su peso relativo alcanza cuotas en torno al 10% en el conjunto del mercado del alquiler. Su proliferaci�n ha tenido consecuencias estructurales en el mercado del alquiler tradicional, con especial incidencia en las zonas de mayor atracci�n de visitantes como las islas, la costa y las grandes ciudades.Muchos propietarios decidieron en la pandemia abandonar el segmento tradicional para aprovechar las mayores rentabilidades del arrendamiento a turistas y ello provoc� un trasvase masivo que tension� a�n m�s la escasa oferta de alquiler permanente. Los pisos tur�sticos siempre hab�an existido, pero nunca hab�an tenido una incidencia tan notable en el mercado del alquiler residencial y eso se ha convertido en un factor diferenciador de la actual crisis de vivienda respecto al boom de los primeros 2000. Los datos ayudan a dar una idea de los efectos. En M�laga, por ejemplo, las viviendas tur�sticas suponen el 28,9% del mercado del alquiler en la ciudad, aunque en el centro de su zona tur�stica el peso se eleva hasta el 44,6%; en Sevilla, los pisos para turistas son el 12,1% del total de los alquileres, pero en el centro la proporci�n alcanza el 44,9%, seg�n el an�lisis del Banco de Espa�a. En el centro tur�stico de Las Palmas de Gran Canarias, los arrendamientos tur�sticos suponen el 26,9%; en Barcelona, un 22,2%, o en Madrid, un 14,9%. En estas ciudades, como en el resto del pa�s, el aumento de este tipo de arrendamientos ha mermado la disponibilidad de alquileres permanentes, reduciendo su oferta y contribuyendo a elevar los precios de las zonas m�s demandadas. Adem�s, de manera colateral, se ha convertido en una fuente de disputas entre vecinos por las molestias que muchos de sus inquilinos generan durante la estancia. Todo ello ha llevado a las administraciones p�blicas a tomar cartas en el asunto. El Ministerio de Vivienda lanz� en enero de 2025 un registro �nico de arrendamientos de corta duraci�n (para turistas, habitaciones o por temporadas) para tratar de controlar el aumento desaforado de este tipo de alquileres, si bien un a�o despu�s el Tribunal Supremo lo ha anulado parcialmente al considerar que invade competencias auton�micas. De manera local, ayuntamientos como el de M�laga o el de C�rdoba han impulsado moratorias para viviendas de usos tur�sticos, mientras que en Madrid han creado el Plan Reside, por el que el consistorio no dar� licencias para viviendas tur�sticas dispersas en edificios residenciales del centro hist�rico. El Banco de Espa�a se�ala en su informe que iniciativas como estas est�n detr�s de la reducci�n del alquiler tur�stico en el mercado, aunque todav�a es pronto para determinar el alcance que tendr�n. Por provincias, en M�laga han desaparecido 2.858 viviendas tur�sticas entre agosto de 2024 y mayo de 2026, hasta las 45.176 actuales; en Alicante, se han borrado 12.441, hasta las 32.148; en Baleares, han pasado de 26.979 a 21.304 (5.675 menos); en Barcelona, de 18.690 a 15.905 (2.785 menos) y en Madrid, de 22.435 a 13.431 (9.004 menos). Con todo, el stock de viviendas de uso tur�stico, junto con las que son propiedad de extranjeros no residentes alcanzan, de manera conjunta, una cifra cercana a las 900.000 viviendas en 2025, un 3,3% del parque de viviendas en Espa�a. La ministra de Vivienda, Isabel Rodr�guez, cree que incorporarlas todas al arrendamiento de larga duraci�n acabar�a con la falta de producto existente. "Hay que reorientar las 900.000 viviendas que sirven al turismo o a la inversi�n a uso residencial", dijo la semana pasada en Santander.











