La celebración de Deniz Undav, el goleador de ascendencia turco-siria, quien dio la victoria a Alemania sobre Costa de Marfil REUTERS/Benoit TessierEl reciente Mundial de fútbol brinda, para el Nobel de Economía Daron Acemoglu, una valiosa enseñanza sobre integración social y los límites de los discursos extremistas. El caso de Deniz Undav, delantero alemán de origen turco-sirio y padres yazidíes kurdos, es el punto de partida de su análisis: tras anotar dos goles decisivos para Alemania frente a Costa de Marfil, Undav fue celebrado como héroe nacional. Para la mayoría de los aficionados, su origen o aspecto físico fueron irrelevantes frente a la alegría y el orgullo que aportó al equipo.PUBLICIDADEn la nota, publicada por Project Syndicate, un reconocido portal de política y economia internacional, Acemoglu, él mismo de ascendencia turca y profesor en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), una de las Universidades más prestigiosas de Estados Unidos, sostiene que este tipo de ejemplos deportivos refutan tanto las posiciones de la extrema derecha —que rechaza la inmigración y asocia la identidad nacional a criterios étnicos— como las de la extrema izquierda, que considera el patriotismo un concepto retrógrado o problemático. El éxito y la popularidad de jugadores con ascendencia diversa en selecciones nacionales demuestra, sostiene el autor, que la integración y el orgullo nacional no solo pueden coexistir, sino que suelen hacerlo de manera natural y espontánea.PUBLICIDADAcemoglue menciona los debates en Francia sobre la identidad de los “bleus” y el historial de discriminación en el deporte en EEUU