Un corazón que latía a miles de kilómetros de distancia pudo ser trasplantado en Soled, una barranquillera de 57 años.Foto: Mauricio Alvarado LozadaUna lluvia cristalina cae sobre el Aeropuerto Gustavo Artunduaga, en Florencia (Caquetá), “la puerta de oro” de la Amazonía colombiana. El reloj marca las 9:30 p.m. del 15 de mayo de 2026. Camilo Herrera, médico del Hospital Departamental María Inmaculada, llega con prisa, cargando un maletín de icopor que contiene tubos amarillos y lila. Son unas muestras que deben llegar cuanto antes a Bogotá. Es el último chance para enviarlas y determinar si hay compatibilidad para emprender una odisea única: trasladar un corazón, donado horas antes, 380...Por Juan Camilo ParraPeriodista egresado de la Universidad Externado de colombia con experiencia en cubrimiento de orden público en Bogotá.Conoce másTemas recomendados:
‘Corazón amazónico’: la historia de un trasplante inédito en Colombia
En un contexto donde la demanda de órganos es mayor que la donación, un equipo de la Secretaría de Salud coordinó un traslado único.
Un corazón donado en la Amazonía recorrió 380 km hasta Barranquilla para un trasplante inédito en una paciente de 57 años. El caso valida coordinación logística crítica en territorios remotos, un modelo para healthcare delivery distribuido en zonas de acceso limitado.







