La psicología ha centrado muchos estudios en la gestión de las emociones de los <i>baby boomers</i>.

Los expertos en la materia llevan años inmiscuidos en el noble arte de saber por qué los nacidos entre <b>1945 y 1965 saben gestionar mejor las emociones y priorizar lo importante de la vida. </b>Muchos estudios han dejado constancia de que tiene una explicación: todo se debe a que han vivido grandes periodos de incertidumbre en la vida.

Entre el 1 de septiembre de 1939 y el 2 de septiembre de 1945 tuvo lugar la <b>Segunda Guerra Mundial</b> y las consecuencias del mayor conflicto que ha existido en la historia de la humanidad cambiaron la forma de concebir el mundo para muchas personas.

Principalmente para los nacidos con el fin de la guerra y el inicio de un periodo de hambrunas y proceso de climatización a un nuevo orden mundial.

Esto se magnificó en España, ya que a esto hay que sumar la dramática Guerra Civil española que se desarrolló entre<b> 1936 y 1939 y que dejó a millones de españoles en situación de vulnerabilidad.</b>La psicología ha dejado claro en muchos estudios publicados en los últimos años que todos estos episodios ayudaron a comprender por qué estas generaciones han desarrollado una personalidad más importante para saber gestionar las emociones y saber priorizar las cosas importantes de la vida. <b>El arte de saber valorar y apreciar pequeñas cosas en diferencia de las nuevas generaciones</b> que han crecido en entornos más acomodados y, quitando la pandemia, no han vivido grandes momentos de la historia de la humanidad.La última experta en la materia en tocar este tema ha sido la psicóloga Laura Carstensen, perteneciente a la Universidad de Stanford, que en su día desarrolló la teoría de la selectividad socioemocional, que deja constancia de que las personas ordenan sus prioridades en la vida cuando saben que el tiempo es limitado.