Tras la media sanción en Diputados del Súper RIGI, el flamante Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, el proyecto va rumbo al Senado donde el Gobierno confía en convertirlo en ley y así atraer inversiones de sectores de alto desarrollo tecnológico, como el de semiconductores, inteligencia artificial, data centers y baterías de litio. La mira está puesta en los excesivos beneficios que concede a las empresas del sector que alcanzan, que celebran la iniciativa.

“Si se aprueba el Super- RIGI, una multinacional que adhiera va a tributar el 15% del Impuesto a las Ganancias, mientras que un trabajador que gane bien va a tributar el 35%”, señalaron desde Fundar. El régimen ya aprobado cuenta con una alícuota de 25%.

Pero el proyecto abre todo un abanico de ventajas para las corporaciones, como contribuciones patronales del 10%, retenciones cero y beneficios cambiarios, la libre disponibilidad progresiva de los cobros de exportación y la no obligación de ingresar ni liquidar divisas correspondientes a aportes de capital, financiamientos y servicios vinculados al proyecto. Además, les permite importar sin pagar aranceles y con requisitos casi nulos de proveedores locales, entre otras exenciones. Todo esto garantizado por 30 años.