En México entendemos el deporte como un motor de cambio. Por eso, bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, convertimos este evento en un verdadero "Mundial Social". Recuperamos las canchas de los barrios, construimos infraestructura de primer nivel y garantizamos el acceso al deporte como un derecho fundamental, con total equidad. Cuando las políticas públicas ponen a las infancias en el centro, el talento florece. Cada niño y niña merece un espacio seguro para soñar en grande.Esa misma visión rige nuestra diplomacia. Este Mundial de 2026 marca un hito de integración real. Fiel a nuestra tradición histórica, la presidenta Sheinbaum multiplica los gestos de solidaridad con las naciones del mundo. Ejercemos nuestra soberanía con dignidad y abrimos las puertas a los pueblos y a todas las selecciones que fueron sancionadas o excluidas. Defendemos el derecho internacional por encima de los vetos políticos. El deporte une a la humanidad y nuestra política exterior actúa en consecuencia.Somos anfitriones por tercera vez. Vimos coronarse a Pelé en el 70 y a Maradona en el 86. Hoy, la historia la escribe nuestra gente. El mundo entero aplaude la inmensa alegría mexicana. Los estadios vibran, las calles se llenan de música y los visitantes agradecen la calidez de nuestra tierra. Somos el país del encuentro y del abrazo franco.A miles de kilómetros de distancia, el frío del invierno chileno contrasta con el calor de nuestra comunidad. Desde el desierto de Atacama hasta la Patagonia, la pasión ruge con fuerza. El fútbol acorta las distancias. Rueda el balón y, de pronto, todos volvemos a casa. Nuestra selección nos regaló motivos inmensos para festejar con tres victorias impecables en la fase de grupos. Vimos a un equipo jugar con jerarquía, disciplina y muchísimo corazón.Ver a los niños y niñas gritar los goles aquí en Chile resulta profundamente conmovedor. Descubren el amor por México a través de la pelota y heredan el sueño de vestir la camiseta tricolor. A esta fiesta se suman también nuestros hermanos chilenos. Vecinos y amigos adoptan nuestros colores con un cariño entrañable, demostrando la fuerza de una diplomacia tejida por la propia ciudadanía.Hoy celebramos a la selección y también a nuestra diáspora. El sudor de los jugadores en la cancha refleja el esfuerzo diario de cada migrante, estudiante y trabajador mexicano construyendo su futuro lejos de su tierra. Llevamos esa misma unidad mucho más allá de los noventa minutos de juego. Caminamos con la frente en alto, orgullosos de nuestra identidad y listos para triunfar juntos en cualquier escenario. Embajadora de México en ChileÚnete a nuestro canal