Mientras Unión por la Patria hizo todo lo necesario en el Congreso nacional para acorralar a Javier Milei con interpelaciones y sesiones de alto voltaje, el peronismo bonaerense ofrecía –y seguirá ofreciendo– un espectáculo muy diferente en donde el adversario no está enfrente sino adentro. La pelea interna se trasladó esta vez al Senado bonaerense que acumuló casi siete meses de parálisis para no afrontar lo que en algún momento se volvería inevitable y terminó sucediendo. La disputa entre el Movimiento Derecho al Futuro de Axel Kicillof y el kirchnerismo llevó a que durante meses enteros no se puedan poner de acuerdo ni para conformar comisiones. Cuando finalmente se desbloqueó el conflicto y se convocó a sesionar, esa frágil negociación no tardó en estallar en pleno recinto. Mario Ishii encendió la mecha. El senador y exintendente de José C. Paz pidió el tratamiento de dos proyectos de su autoría –emergencia alimentaria y emergencia sanitaria en la provincia– y recibió una negativa. Su bronca fue directa contra Kicillof: “Lo invité a que camine un poco por el Conurbano, no lo ha hecho. Que venga y vea que en los hospitales no hay insumos ni vacunas. Hay ochenta ollas populares en cada distrito, gente haciendo cola para buscar comida”. Cuando la vicegobernadora Verónica Magario le cortó el micrófono al cumplirse el tiempo reglamentario, entró en escena Sergio Berni.
PJ en el ring: ni el escándalo Adorni ordena a la oposición, que intensifica su pelea en el territorio bonaerense
El Senado bonaerense sesionó esta semana por primera vez en seis meses y expresó la interna del peronismo provincial, agudizada desde el banderazo por la libertad de Cristina Kirchner. La pelea entre el camporismo y Axel Kicillof se acelera y empezó a exhibir riesgos de ruptura en el mayor distrito electoral. En la Cámara alta provincial hubo un cruce entre Verónica Magario, Mario Ishii y Sergio Berni que exhibió el nivel de tensión que se respira. En el kirchnerismo se cuidan y dicen que se mueven como átomos libres. La pregunta en el PJ no es cuándo termina la pelea, sino quién la va a saldar.










