Las aguas turquesas de arena blanca de Es Trenc, una de las playas más emblemáticas de Mallorca, acogen cada verano a miles de turistas deseosos de hacerse una fotografía para el recuerdo. Los versos del poeta Miquel Costa i Llobera ('Oh, dolç moment; oh, glop d'eternitat!' o 'Oh, paradís; Oh, dolç estatge de bellesa i pau') embellecen los nidos de ametralladora repartidos por todo el litoral: un conjunto de infraestructuras defensivas de color blanco que fueron construidas durante la II Guerra Mundial y que ahora, gracias a su posterior resignificación, sirven para el postureo de turistas y locales. La zona, conocida por su valor paisajístico, podría verse afectada por una modificación legislativa promovida por el Govern del PP, que abre las puertas a intensificar los procesos de turistificación, así como a la fiebre urbanística.

El PP, que gobierna en minoría con apoyo externo de Vox, ha modificado la Ley 4/2026, conocida como Ley Ómnibus, que debilita el marco jurídico ambiental al permitir que restricciones turísticas y urbanísticas, antes blindadas por el Parlament, ahora puedan ser cambiadas por el Govern sin debate parlamentario. Esta ley introduce una “deslegalización” que permite al Govern modificar la protección de Es Trenc por decreto sin pasar por el Parlament. También reserva un 25% de las plazas turísticas para edificios protegidos y reduce a solo 20 días el plazo de consulta pública para cambios “puntuales” en los Planes de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) de todos los parques. Finalmente, obliga a integrar en la planificación ambiental de los espacios protegidos criterios de servicios de playa estatales menos restrictivos.