Abelardo de la Espriella aún es un misterio para la mayoría de los colombianos, pues el presidente electo nunca ha ocupado un cargo público. Así, cada acto, cada día y cada semana son una oportunidad para descubrir su talante como gobernante. En su primera semana como presidente electo ha dado varias pistas. Por un lado, ha moderado su discurso como candidato ultra, al reunirse con las altas cortes y hablar de respeto a la oposición. Por otro, ha reafirmado su amenaza de mano dura a los criminales, ha fortalecido su alianza con Donald Trump y ha mantenido su interés por llevar a juicio al petrismo.La primera señal la lanzó cuando reconoció que la mitad del país no votó por él: ganó con un 49,7% de los votos, un margen estrecho con su opositor, Iván Cepeda. En su discurso de victoria, la noche del domingo pasado, hizo algo inesperado para alguien que pasó buena parte de la campaña con la bandera de venganza contra la izquierda.“Quiero en este momento especialmente dirigirme a aquellos que no votaron por José Manuel [Restrepo, su fórmula vicepresidencial] y por mí”, dijo cuando el grueso del país se concentraba en sus palabras. ”Sus derechos, aun cuando no hayan votado por mí, serán respetados. Sus opiniones serán escuchadas. Jamás tendrán que temer por pensar distinto. Mi propósito será ganarme su confianza con resultados, no con discursos". Fue un mensaje para tender puentes que muchos vieron con buenos ojos, y muchos otros con escepticismo.En esa misma línea, De la Espriella luego buscó una reunión con las altas cortes. Era clave para reforzar el mensaje de que busca ser reconocido por su respeto a la ley, un institucionalista. Era también un contraste implícito con el presidente saliente, el izquierdista Gustavo Petro, quien chocó de forma repetida con la justicia. El encuentro ocurrió en la tarde del jueves, después de que el Consejo Nacional Electoral lo declarara oficialmente como presidente electo. Se reunió con magistrados del Consejo de Estado, de la Corte Constitucional y de la Corte Suprema, las tres altas cortes. Esta última publicó un comunicado en redes sociales en el que cuenta que De la Espriella “expresó su disposición de establecer las mejores relaciones con la Rama Judicial en el marco de la colaboración armónica entre las distintas ramas del poder público”. Si con las dos primeras señales el presidente electo busca apagar temores, con la tercera ratifica la alineación de De la Espriella con los republicanos de Estados Unidos, pese al riesgo de que estos pierdan el control del Legislativo en las elecciones de final de año. Tras pasar el lunes postelectoral en total silencio, su primer mensaje público el martes fue de agradecimiento al secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth. En él, también anunció que “Colombia hará parte del Escudo de las Américas”, la alianza de presidentes de ultraderecha que Donald Trump creó para luchar contra el terrorismo y el narcotráfico.El día de la elección, De la Espriella tuvo a su lado al senador republicano de origen colombiano Bernie Moreno, quien le pasó a Trump al teléfono. El presidente estadounidense luego se acreditó la victoria del colombiano. “Iba en décimo puesto, y ha ganado por eso”, dijo desde la Casa Blanca. Moreno, por su parte, anunció que De la Espriella concuerda con que todos los colombianos con procesos de asilo en Norteamérica deben regresar a Colombia.El cuarto mensaje clave es que De la Espriella, como Gustavo Petro en 2022, llega con una enorme ambición de cambiar la historia de Colombia. Si Petro citaba a Cien años de soledad y la posibilidad de ofrecer “una segunda oportunidad sobre la tierra”, De la Espriella llamó la atención cuando el jueves, al recibir su credencial como presidente electo, se comparó con un antiguo rey de Macedonia, el mayor conquistador de Occidente hasta ese momento. “Al igual que Alejandro Magno frente al inmenso ejército persa, jamás nos dejamos intimidar por la aparente superioridad del adversario”, dijo. “Esta victoria, queridos amigos, queridos compatriotas, es una epopeya”, calificó su campaña. Citó también al general y presidente francés Charles de Gaulle ―“la verdadera victoria es la que conquista sobre las dificultades”― y al presidente estadounidense Teodoro Roosevelt: “Repetía insistentemente que hay que hacer lo que se puede, con lo que se tenga, y en el lugar que se esté”. Además de la grandilocuencia, en ese discurso De la Espriella retomó un mensaje vengativo contra los líderes de izquierda, especialmente contra Petro. “Empezaremos por realizar una auditoría exhaustiva, un empalme anticorrupción que nos permita hacer un riguroso corte de cuentas y determinar la verdadera magnitud del saqueo y del deterioro institucional que heredamos”, dijo. También repitió su acusación contra el candidato de izquierda, Iván Cepeda, de que se asoció con criminales, sin presentar prueba de ello. “Mi rival tenía el apoyo del régimen, el respaldo de los terroristas, la financiación de los grandes y oscuros contratistas del Estado volcados a su favor”, añadió. “Yo, en cambio, solamente contaba con Dios y con un pueblo exasperado por la opresión”, añadió. El de De la Espriella, un católico que solía ser ateo, será también un Gobierno en el que dios tendrá un rol protagonista, según otra de las pistas que dejó. “Sobre todo y más que nada gracias a Dios” por la victoria, subrayó el domingo. Lo repitió al inicio del segundo discurso, el del jueves, ya como presidente electo oficialmente. “Con profunda humildad, y consciente de la inmensa responsabilidad que me ha otorgado el pueblo, elevo en primer lugar mi gratitud a Dios todopoderoso, fuente de toda sabiduría y guía permanente de las naciones y de los hombres. A él encomiendo mi vida, a mi familia y el destino de esta patria que tanto amamos”, dijo.La última pista la dejó en esas mismas palabras, con su primer mensaje como presidente electo a los grupos armados: “A esas personas que están al margen de la ley, un mensaje categórico. Disponen de un mes para entrar en razón y organizar. Disponen a todos los ilegales, disponen de un mes para organizar su sometimiento al Estado de derecho. En mi Gobierno no habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables”. Ninguno de los grupos armados respondió a la amenaza. De la Espriella hizo campaña prometiendo bombardear, perseguir y meter en megacárceles a todos los criminales. En eso nadie espera que, ni la primera semana, ni en todo su Gobierno, modere el tono.
De la Espriella arranca su Patria Milagro: de reconocer a la oposición a pedir una auditoría al Gobierno de Petro
El presidente electo busca enviar señales de respeto a la institucionalidad mientras mantiene un tono vengativo contra la Administración saliente











