La Oficina Nacional de Procesos Electorales atraviesa una nueva crisis de credibilidad, semanas después de que el país discutiera las fallas del sistema electoral en plena primera vuelta. El episodio involucra al secretario general de la institución desde 2020, Elar Juan Bolaños Llanos, separado del cargo mediante la Resolución Jefatural N.° 000100-2026-JN/ONPE el mismo 23 de junio en que presentó una carta dirigida a la entidad.
En ese documento, Bolaños alertó sobre hechos que podrían perjudicar la organización de las Elecciones Regionales y Municipales de octubre, y denunció factores graves vinculados a la manipulación de los equipos de cómputo a su cargo, con información que afirma no haber generado, además de una vulneración del Sistema de Gestión Documentario con afectación de datos personales. Cerró su carta poniéndose a disposición de la justicia.
Sin embargo, la ONPE no tramitó ese documento como una aceptación de renuncia. Esa misma jornada emitió la resolución que dio por concluida su designación, sin precisar las razones de su salida. El jefe interino, Bernardo Pachas, rechazó la denuncia en público, alegando que la Contraloría vigila todos los procesos de compra de la entidad. La propia ONPE recordó que Bolaños supervisaba esas contrataciones y que, como oficial de integridad, nunca antes formuló una alerta similar.











