La selección de Colombia, dirigida por Néstor Lorenzo, encaró este sábado su tercer y último compromiso del Grupo K en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens, en busca de la victoria que la confirme como líder invicta del grupo antes de los dieciseisavos de final del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026.

El equipo de todos volvió a sentirse como local, ahora en tierras floridanas.

Tras el apoyo masivo que recibió en el Estadio Azteca de Ciudad de México durante el debut ante Uzbekistán, y en el Akron de Guadalajara frente a la República Democrática del Congo, los aficionados colombianos se tomaron también las tribunas de Miami y convirtieron el Hard Rock en una fiesta amarilla.

La presencia tricolor en las tribunas fue, una vez más, abrumadora.

Miles de hinchas colombianos se congregaron en Miami Gardens y generaron una atmósfera que recordó al ambiente vivido en los dos partidos anteriores, con cánticos permanentes, banderas y el respaldo incondicional que la selección ha encontrado a lo largo de toda esta Copa del Mundo.