Retratos Contempor�neosEl pintor, hijo predilecto de Sevilla (su ciudad natal) sigue pintando a los 91 a�os en su taller de las afueras de Madrid y prepara una exposici�n sobre la geometr�a en su obra. Es el �ltimo representante de una generaci�n de creadores que abri� definitivamente las compuertas del arte espa�olEl artista Luis Gordillo.Actualizado S�bado,
junio
23:04Luis Gordillo es un artista ultracontempor�neo y tiene 91 a�os. Luis Gordillo es de Sevilla (no hace mucho le hicieron Hijo Predilecto de la ciudad) y all� estudio Derecho. Fantase� con ser m�sico e imparti� clases de franc�s. Pas� 25 a�os psicoanaliz�ndose. Es uno de los �ltimos ejemplares, quiz� el ejemplar �nico, de una generaci�n de pintores de la que no queda casi nadie en pie. En Luis Gordillo se re�nen varias generaciones de artistas con devoci�n. Es un pintor/pintor que se unta los dedos de acr�lico y trabaja en un taller formidable dise�ado por el arquitecto Juan Herreros a las afueras de Madrid. Su obra tiene una cuota de oficio y otra de arreones ps�quicos. El color fuerte y felizmente desequilibrado. Las formas tremendas y como una descarga de muchos voltios. El cuadro como un espacio org�nico, lleno de rincones secretos y sobresaltos. Todo como repentino y todo a la vez bien estudiado.Si alguna alguna vez tuvo el esp�ritu averiado o lleno de fantasmas se cur� pintando y pensando a su manera en las cosas que piensa Gordillo, un poco en direcci�n contraria y otro poco por carreteras que s�lo �l sabe caminar. Le he escuchado frases formidables extra�das del fondo de un talento pagano a prueba de t�picos. Ideas como esta: "Este tiempo digital se est� comiendo el mundo y nuestras almas". Alguien la ley� en este peri�dico y la fij� como un grafiti sobre una tapia en un barrio de Madrid. O esta otra: "El avance m�s apabullante de este tiempo no es cient�fico ni cultural, sino de inmoralidad". Porque Gordillo piensa como pinta, buscando lo evidente sin ceder a la evidencia. La suya es una exploraci�n por l�mites y m�rgenes que desemboc� en la pintura sin saber muy bien qu� mapa llevar ni a qu� meta agarrarse. Ese es su triunfo.Es, en el buen sentido de la palabra, un hombre extravagante. Gordillo cree que el ser humano es un mono muy raro. El tiempo le ha dado la raz�n. Nada hac�a presagiar que su singular�sima traves�a en el arte -entre la figuraci�n y la abstracci�n- fuera a convertirse en una de las propuestas m�s singulares del �ltimo medio siglo. En su obra convive lo inesperado con unas formas entre lo masturbatorio, lo ir�nico, lo cerebral y lo man�aco. De su mano zurda de pintar sale un fen�meno muy radiactivo. Y de su cabeza, un espect�culo de inteligencia liberada a velocidades imprevistas. La vejez le ha pillado pintando. Hace un a�o protagoniz� el documental que indaga en su vida singular, Luis Gordillo. Manual de instrucciones, dirigido por Sema D'Acosta y Antonio Garc�a Jim�nez. Al t�tulo le viene bien ese remate de Georges Perec (La vida instrucciones de uso), porque los dos creadores pertenecen a la tribu de los que aun con el alma reparada contin�an tumbados en el div�n liberando melancol�as que quedan flotando como mariposas negras en el espacio. A veces Luis Gordillo parece un abstracto l�rico que ha desenclavijado los demonios de su cabeza y los ha dispuesto en colores fuertes sobre una tela hasta domarlos y convertir el cuadro en un Estado total, jugoso, divertido, que por desgracia no es este. Porque si uno se fija, en Gordillo hay toneladas de brinco y de recreo, formas que podr�an no serlo, quiebros, desconciertos, un despliegue de profundidad y seducciones.Luis Gordillo camina con un cierto comp�s de cat�strofe ritual. Es un artista extra�o. Poderoso. Devoto de las soluciones imprevistas del azar. Pero, a la vez, un sujeto que planifica el cuadro como si inventase galaxias. Gordillo jam�s desaloja de su discurso la mec�nica del desconcierto. Eso le hace m�s Gordillo. M�s Luis jugando en todas direcciones. Tambi�n es un artista muy cotizado incapaz de sentarse y no explorar con la imaginaci�n lo que antes ha inspeccionado con la pintura. Porque pintar es arrojarse en el propio sepulcro y extraer del fondo de s� mismo m�scaras y neurosis necesarias para la obsesi�n de pintar, que es lo que a este hombre le retumba m�s por dentro. Trabaja como si en cada pieza se presentara la urgencia de los santos sacramentos. Sabe que el sentido po�tico de la existencia es subconsciente. Y quiz� por eso hace de pintar un viaje donde lo que importa es el desaf�o, un cobijo que armar y desarmar a cada trazo. La edad le dispensa m�s preguntas que serenidades, pero ya no se eriza por los contratiempos. "Es que soy un falsificador de impulsos. Parece que mi pintura est� llena de improvisaci�n o de azar, pero casi todo est� muy controlado. Hay cosas dentro de mi geometr�a informal que se me escapan mientras trabajo". Prepara para Sevilla una exposici�n sobre la geometr�a en su obra. En un gran aeropuerto (todo l�neas, ascensiones y descensos) caer�a muy bien un mural suyo. En el taller anexo a su casa de la sierra de Madrid suele dejar esparcidos en el suelo bocetos y papeles que reposan hasta que decida d�nde ir�n, si es que van en alg�n sitio. Cuando visitas a Gordillo tienes que sortearlos y seguir por los caminos bifurcados que improvisan. Es como si el artista te guiase a control remoto por la autopista de su obra. Algunos de esos papeles ser�n desechados como un mal pensamiento y otros ser�n indultados si el chasquido favorable de las neuronas decide salvarlos. Ha pasado por numerosos territorios est�ticos (pop, informalismo, dise�o gr�fico, fotograf�a, psiquismo...) y en cualquiera de esas parcelas s�lo es Luis Gordillo. Criatura de inteligencia laber�ntica felizmente constituido por un impulso neuronal desordenado, espejo roto en mil pedazos, que lo impulsa hasta el espacio imprevisto de la m�s alta lucidez. Del asombro incesante.










