Por Marcelo Nagy
Budapest (EFE).- Decenas de miles de personas han participado este sábado, pese al calor extremo, en la 31 Marcha del Orgullo de Budapest, la primera tras el fin de los 16 años de Gobierno del ultranacionalista Viktor Orbán, que el año pasado intentó sin éxito prohibirla.
«Pride hubo, hay y habrá», fue el lema de la marcha, a la que se unieron varias decenas de miles de personas, según estima el portal Népszava.hu, una cifra lejos de las 380.000 que acudieron el año pasado desafiando la creciente criminalización de la comunidad LGTBI de las políticas del Orbán.
La colorida multitud cruzó el centro de Budapest para avanzar por el puente Erzsébet y concluyó en el Vérmező uno de los parques más grandes de la ciudad, donde la marcha se convirtió en una fiesta al aire libre.
Sin miedo ni vergüenza













