Un turista puede recuperar fácilmente el IVA al comprar un bolso en una gran cadena del centro de Madrid. Sin embargo, si decide gastar ese mismo dinero en una tienda de cerámica de Sevilla, una zapatería familiar de Valencia o un comercio especializado de Barcelona, la experiencia puede ser muy distinta. Aunque España eliminó en 2019 el importe mínimo para acceder al Tax Free, gran parte del pequeño comercio sigue encontrando barreras para beneficiarse de este sistema.La situación resulta especialmente llamativa en uno de los países más visitados del mundo. España registra actualmente cerca de 3.000 millones de euros en compras Tax Free y más de 10,6 millones de facturas asociadas a este mercado, una cifra que representa alrededor del 15 % de todo el volumen Tax Free europeo. Sin embargo, distintas estimaciones del sector apuntan a que el potencial real podría situarse entre los 7.000 y los 10.000 millones de euros anuales si una mayor parte del comercio minorista pudiera participar plenamente en el sistema.

La explicación no está en la falta de turistas. Tampoco en la ausencia de comercios. España cuenta con cerca de 393.000 establecimientos minoristas y alrededor de 250.000 operan bajo el régimen de Recargo de Equivalencia, utilizado principalmente por autónomos y pequeños negocios. Precisamente este segmento, que representa más de la mitad del comercio minorista español, ha sido históricamente el gran ausente del sistema Tax Free.