Junts per Catalunya ya no es el demonio. Quizá lo viera así el PP en 2017, pero no en 2026. O, al menos, el momento político ha animado a los de Alberto Núñez Feijóo a resetear su percepción sobre los de Carles Puigdemont. Pero la profundidad del cambio de tono es, todavía, una incógnita. Es seguro que el PP tira de Junts para aumentar la presión sobre Sánchez, pero está por comprobar algo que repite recurrentemente Gabriel Rufián. El portavoz de ERC en el Congreso afirma con rotundidad que las dos derechas se darán en algún momento la mano más allá de acuerdos parlamentarios puntuales. Pactos del Majestic 2.0. PublicidadPrimero, los hechos. Después, dos declaraciones muy concretas. Efectivamente, el grupo que lidera Míriam Nogueras en Madrid ha ido salpicando su actividad en la Cámara Baja de apoyos eventuales al PP, aunque las posiciones más duras las ha desplegado en el último tramo del curso. Este jueves, se unieron a los de Núñez Feijóo en una votación declarativa y en otra con calado económico. La declarativa no pudo ser más cristalina para entender la situación actual de la política española. PP, Vox, Junts, UPN y Coalición Canaria se conchabaron para pedir la dimisión de Sánchez y exigirle que se someta a una cuestión de confianza. Pero es una votación no vinculante. No obliga a nada al presidente del Gobierno, que es el único que tiene la prerrogativa de activar esa herramienta constitucional.La que sí tenía enjundia era un decreto con inversiones para infraestructuras. El "no" de Junts, sumado al del resto de derechas —exceptuando al PNV— dio al traste con una serie de transferencias millonarias para Renfe, Salvamento Marítimo, Puertos del Estado y el ICEX, aunque una parte de las mismas ya las había efectuado el Ejecutivo mientras el decreto estuvo en vigor. El portazo, con todo, fue un nuevo desplante de la derecha catalana, decidida a demostrar que no es nada que se parezca a un aliado del Gobierno, por mucho que no acceda a la moción de censura que propone, casi a voz en grito, el PP.Pero antes y después de las dos votaciones, dos figuras distintas de los populares —ambas, primeras espadas— ofrecieron declaraciones a los medios que evidencian un giro de 180 grados con respecto a lo que proyectaba el PP sobre Junts en el pasado. Antes no se le llamaba demonio, pero casi. Miguel Tellado, ex portavoz del PP en el Congreso y, ahora, secretario general del partido, calificaba de"golpistas" a los de Puigdemont. Aquellos que, desde la óptica de los populares, perpetraron un golpe de Estado en España no eran interlocutores válidos. A Sánchez lo habían hecho presidente "etarras", en referencia a EH Bildu, y "golpistas", en referencia a los partidos independentistas catalanes.Pero el PP parece haber dado la vuelta como un calcetín a esa concepción. Para (primera) muestra, unas declaraciones de Ester Muñoz. El pasado 16 de junio, la actual portavoz del PP en el Congreso lanzó un mensaje, a las puertas del hemiciclo, cuando todavía se estaba cociendo lo que, al final, se tradujo en la moción sobre la cuestión de confianza votada este jueves: "Los demócratas, con independencia de lo que pensemos, deberíamos unirnos para que los españoles puedan votar y decidir". De golpistas, a demócratas. El marco en el que coloca el PP a Junts es drásticamente distinto. No hay demasiadas dudas —a juzgar por los acuerdos autonómicos— con respecto a que el PP pactará con Vox si lo necesita, pero retejer algún tipo de relación con un actor heredero de Convergència, especialmente en la recta final de la legislatura, puede ampliar el rango argumental de Feijóo en la campaña electoral.PublicidadSin embargo, hay otra declaración que es aún más elocuente. Y tiene hasta más peso político por quién la pronuncia. Tellado —quien llamó, en su día, "golpistas" a Junts— considera que el escenario político ha cambiado por completo. Así lo explicó este mismo jueves en la Cadena Ser: "Estamos en 2026 y lo sucedido en Catalunya en 2017... Sucedió en 2017. No se esperará que sigamos pensando exactamente lo mismo", le dice al conductor del programa. "Hoy, el contexto es otro", remacha: "Hoy, la amenaza para la democracia española no es un movimiento secesionista en Catalunya. Hoy, la amenaza es la permanencia en el Gobierno de España de una especie de organización criminal que se ha dedicado a robar desde el primer minuto".Junts, un partido "demócrata", según Ester Muñoz, que no es ya un problema para España, según Miguel Tellado. ¿Y Junts? Compra el 'antisanchismo' y solo veta a Vox Para Junts solo hay una línea roja y no es el PP. Preguntada en una entrevista para el diario digital Vilaweb por si apoyaría moción de censura de Feijóo, Míriam Nogueras respondió de la siguiente manera: "Para nosotros, Vox es una línea roja. Siempre". No sitúa al PP fuera de esa línea roja. Y preguntada por si ha recibido contactos de Feijóo, responde que no porque "ni a ellos les interesa". Evita colocar un muro entre las dos formaciones. Hace no tanto, su secretario general y mano derecha de Puigdemont, Jordi Turull, retó al líder popular a ir a ver al expresident a Waterloo para charlar sobre la eventual moción de censura. En el PP no le echaron cuentas. Esa visita se antoja, ahora, imposible. Pero todo cambia a gran velocidad.En paralelo, la actitud de Junts con respecto al Gobierno ha derivado, en los últimos tiempos, en un antisanchismo muy parecido al del PP. Recientemente, han pedido al presidente que se aparte para dejar paso a otro que "cumpla los pactos". Lo han denominado la "vía Starmer", por el ex primer ministro británico que abandonó el número 10 de Downing Street recientemente. Pero no solo se queja Nogueras de los pactos. En la entrevista con Vilaweb, desliza, incluso, que ella cree que Sánchez era conocedor de las corruptelas del caso mascarillas.PublicidadFuentes del partido afirman, además, que no negociarán los Presupuestos porque creen que no son más que una maniobra para "salvar al soldado Sánchez". Consideran las relaciones con el PSOE rotas. El propio presidente socialista los retó, en su comparecencia del miércoles, a apoyar la moción de censura del PP. Pero, si no hay un cambio de guion motivado por algún shock aún desconocido, Junts no lo hará. Está Vox, su línea roja. La gran pregunta que sobrevuela el ambiente, con todo, todavía no tiene respuesta. Habida cuenta del puente aparentemente roto con Sánchez, ¿qué haría Junts en un escenario como el que emanó del 23J, en el que sus escaños decidan el signo del Gobierno? No ha cambiado, en cualquier caso, el que es uno de los elementos más importantes para el partido: el regreso de su líder a España. El TJUE resolverá sobre la amnistía el 16 de julio. En caso de que Puigdemont esté de vuelta antes de las elecciones, que se celebrarán, en principio, en 2027, la formación derechista catalana tendrá las manos libres para negociar.
De "golpistas" a partido "demócrata": el PP resetea su percepción de Junts para atraerlo a la causa 'antisanchista'
El partido de Puigdemont ya no esconde su oposición frontal a Sánchez, mientras que el PP cambia drásticamente el tono.











