Cabo Verde, el equipo con el cien por ciento de sus jugadores importados y con un futbolista convocado a través de LinkedIn, hizo historia: sumó tres empates y avanzó a los 16avos de final, donde será el rival de Argentina. Es una historia de cuento: primero sorprendió a España en el debut, luego amargó a Uruguay y este viernes volvió a sumar un poroto ante Arabia Saudita, que lo dejó como el impensado segundo del Grupo H.De los jugadores que debutaron en Cabo Verde en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, ninguno llegó desde la liga nacional. Todos juegan fuera. En Portugal, Turquía, España, Estados Unidos, Israel, Rusia o Países Bajos. Un equipo repartido por el mundo que, sin embargo, encontró en una camiseta azul una patria común.No es una casualidad. Es el resultado de una decisión tomada hace años por una federación que entendió que, para competir desde un archipiélago de apenas medio millón de habitantes, debía buscar talento allí donde la historia había llevado a los caboverdianos: lejos de casa.Cabo Verde es una de las seis selecciones que participarán en el torneo -junto a Uruguay, Senegal, Costa de Marfil, Curazao y el Congo- que no contó con futbolistas procedentes de su competición doméstica. Pero su caso va un paso más allá. Ninguno de los integrantes de la convocatoria juega en clubes del archipiélago.