Noticia Exclusivo suscriptores En entrevista con EL TIEMPO, Claudia Díaz habló sobre su salida del cargo y explicó que, tras dos años y medio, 'empiezan a pesar otras cosas'.La secretaria de Movilidad, Claudia Díaz Acosta, entregó recomendaciones a los viajeros y a las personas que se quedarán en Bogotá durante la Semana Santa. Foto: SDMEDITOR DE BOGOTÁ26.06.2026 18:45 Actualizado: 26.06.2026 18:45 26.06.2026 18:45 Actualizado: 26.06.2026 18:45
A partir de este jueves 2 de julio, la Secretaría de Movilidad tendrá una nueva jefe. Claudia Díaz, quien hasta ahora se desempeñaba como cabeza del sector, saldrá del cargo y le dará paso a María Fernanda Ortiz, actual gerente de TransMilenio. LEA TAMBIÉN En entrevista con EL TIEMPO, la saliente secretaria explicó su salida del cargo, habló de sus logros, las tareas pendientes y su experiencia liderando una de las carteras más desafiantes del gabinete distrital. “Este trabajo requiere de mucho sacrificio. Lo hice con todo el amor, compromiso e intensidad que esto demanda, pero después de dos años y medio, empiezan otras cosas a pesar”, dijo Díaz.Claudia Díaz, secretaria de Movilidad Foto:Secretaría de Movilidad¿Por qué sale de la Secretaría de Movilidad?No fue no fue una decisión fácil, pero llegan momentos en la vida en que hay que poner varias cosas en en la balanza. Es un tema personal y familiar. Necesito estar presente para mi familia y este trabajo requiere mucho sacrificio. Teníamos muy claro que asumir este reto es un estilo de vida y es 100 por ciento dedicado al servicio público. Lo hice con todo el amor, compromiso e intensidad que esto requería, pero después de dos años y medio, empiezan otras cosas a pesar. Es una decisión que tomé pensando no solo en mi trabajo sino en mi familia y pensando en reconectar con las personas que me necesitan en este momento.¿Cómo recibió la entidad?Cuando llegamos con el equipo nos pusimos un firme compromiso con la transformación de la movilidad y con el momento por el que pasaba Bogotá de avance de grandes obras. Queríamos poner la casa en orden. Buscamos cómo hacer que nos pudiéramos mover mejor en medio de una ciudad que está en obras y que, al mismo tiempo, esas obras avanzaran. Tuvimos que revisar nuestros procesos internos, desde las aprobaciones de los planes de manejo de tránsito (PMT) para reducir tiempos.Paso deprimido de la avenida Las Américas con avenida 68 Foto:IDUEse fue uno de nuestros retos: hacer más sencillo para los contratistas presentar un PMT, revisarlo y trabajar en conjunto para lograrlo. A veces decimos que antes no se hablaban entre las entidades, pues ahora sí lo hacemos y creamos un solo equipo y no cada entidad en su posición. Así logramos reducir en un 30 por ciento los tiempos para aprobar cada PMT.¿Qué tanto impactaron las obras a la movilidad de Bogotá?Esta semana pude ver algunos comentarios de la ciudadanía que decían: ‘es que no se acabó la congestión’. Difícilmente alguna ciudad en el mundo logró resolver la congestión. Acá teníamos un reto grande y la apuesta era mantener los tiempos de viaje y que la gestión alrededor de las obras fuera óptima y eficiente, buscando siempre que pudiera hacerse de manera segura para todos, no solo para los conductores de vehículos particulares. Nos enfocamos en que tanto conductores como peatones, ciclistas, usuarios del transporte público y demás tuvieran desplazamientos más seguros. A veces hay un sesgo de que la gestión del tráfico es solo para los carros.Pero los bogotanos sí tienen esa percepción de que las obras los impactaron y forman una opinión no tan favorable sobre la movilidad...Sí, Bogotá es una ciudad compleja y las obras la complejizan más. Por supuesto, uno entiende las quejas de la ciudadanía sobre lo complejo que se ha vuelto moverse, pero eso no es una excusa para poner la vida propia y la de los demás en riesgo, y me refiero a quienes se suben al andén y hacen otras maniobras de riesgo.Es un momento álgido en el que Bogotá está y en el que va a seguir, pero sí necesitamos la responsabilidad de todos mientras, efectivamente, se empiezan a entregar las grandes obras y ahora sí crezca la red de transporte público, la cicloinfraestructura y mejoremos el estado de las vías.Trancón en la calle 6. Foto:MAURICIO MORENO / EL TIEMPOPara mejorar la movilidad, aplicamos medidas como cerrar los intercambiadores en la Boyacá al sur y eso generó mejoras. También implementamos un reversible en Las Américas, que funciona todas las mañanas. En esos puntos generamos mejoras en los tiempos de viaje.Usted se encontró con una discusión eterna alrededor de las cámaras de fotomultas. ¿Qué pasó finalmente con el tema?El sistema de fotodetección de Bogotá y sus cámaras siempre han operado con los permisos que se necesitan. Con respecto a la apertura de la investigación, desde la Secretaría ya presentamos los descargos frente a los argumentos que se plantearon en la resolución. Cámaras de fotomultas en Bogotá. Foto:Mauricio Moreno / EL TIEMPOLa Superintendencia de Transporte dijo que fueron más de 290.000 infracciones que se impusieron con el sistema de fotodetección. Nosotros revisamos todos los comparendos en ese periodo y ninguno corresponde a exceso de velocidad por una cámara de fotodetección.Entre el 12 de diciembre de 2018 y el 6 de enero de 2020, periodo que la Superintendencia investigó, el sistema estaba en una fase de pedagogía y de sacar todas las autorizaciones. Luego entró a operar en mayo del 2020. Nuestro análisis arrojó que hubo cero comparendos que el sistema de fotodetección impuso por exceso de velocidad en ese periodo.¿Qué sigue para la ciudad en materia de cámaras?La ciudad y la Secretaría de Movilidad están en su proceso de robustecer su sistema de fotodetección y esa es una de las metas del plan de desarrollo. Venimos en un proceso continuo de identificar puntos donde la ciudad necesita tener fotodetección y ya los presentamos a la Agencia Nacional de Seguridad Vial. La meta es de 160 nuevos dispositivos. Para 2027, deberíamos tener 480 puntos habilitados de fotodetección y 240 cámaras instaladas en la ciudad.¿Hacia dónde va esa estrategia de los resaltos parabólicos?Es una medida efectiva. Cuando llegamos, vimos que tres de cada 10 conductores excedían la velocidad en Bogotá y en el caso de motociclistas, eran cinco de cada 10. El reto era implementar una medida de bajo costo, alto impacto y con la que los motociclistas se vieran obligados a reducir la velocidad y cumplir los límites de velocidad. Resaltos parabólicos, una estrategia de la Secretaría de Movilidad para reducir la siniestralidad Foto:Secretaría de MovilidadHasta ahora hemos instalado 180 resaltos, logramos reducir en cerca del 50 por ciento el número de lesionados y que más del 90 por ciento de los conductores cumplan los límites de velocidad en algunos corredores.Cada resalto cuesta unos 35 millones de pesos y con esa inversión estamos salvando vidas, algo que es invaluable. El propósito es que sean cero muertes en la ciudad, pero si ya tenemos medidas que están salvando vidas, está valiendo la pena.¿Qué está pasando este año con la siniestralidad vial? El año pasado hubo muy buenos resultados, pero este año ya va en un aumento del 19 por cientoLa siniestralidad es aleatoria. El año pasado, logramos una reducción y fue la primera después del COVID y eso lo logramos gracias a la implementación de resaltos y mayor control en vía.Este año se está agravando la situación para los motociclistas y tiene que ver con conductas riesgosas que ellos tienen en la vía. Pero también estamos viendo una interacción entre los vehículos de gran tamaño y los motociclistas. LEA TAMBIÉN Es preocupante ese aumento, pero el reto, que va a ser cada vez mayor, es frenar esa tendencia tal como lo hicimos el año pasado. Vamos a fortalecer nuestro sistema de fotodetección, pondremos más resaltos parabólicos en los corredores principales y tendremos control permanente en puntos que en este momento son críticos.¿Cómo se siente frente a ese maltrato que recibió en su administración por algunas decisiones que no son tan populares?Siempre le dije al equipo que el propósito de la Secretaría es cuidar la vida, y todas las acciones que se necesiten para lograr ese objetivo las debemos tomar y nos deben dar tranquilidad. Hay sectores en los que esas medidas no son tan aceptadas, porque todos quieren control, pero que controlen al vecino, no a mí. A veces hay rechazo cuando llegamos con más cicloinfraestructura o con un nuevo semáforo, pero cuando hablamos con ellos y les hacemos entender que pueden caminar más tranquilos o ir en bicicleta, lo entienden.¿Qué va a pasar finalmente con el anunciado pico y placa para los carros matriculados afuera de Bogotá?Seguirá la discusión, pero ya no me corresponde el tema.GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZEditor de BogotáNICOLÁS DÍAZ MALPICARedacción Bogotá Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







