Yeshua Ordaz
Ciudad de México / 26.06.2026 12:50:56
El desarrollo de proyectos de Combustible Sostenible de Aviación (SAF, por sus siglas en inglés) mantiene una marcada brecha entre regiones: mientras Estados Unidos y Europa concentran la mayor parte de las plantas en operación, América Latina continúa rezagada, con la mayoría de sus iniciativas aún en fases de anuncio, construcción o ingeniería de detalle.De acuerdo con Grupo Mercados Energéticos Consultores (GME Group), a pesar de este rezago frente a los mercados maduros, la región comienza a ver a Brasil posicionarse como el actor más importante a nivel local para abastecer la demanda emergente de catalizadores clave como Japón, Reino Unido, la Unión Europea y los Estados Unidos.El consultor de GME, Agustín Ghazarian, explicó que la tracción de este mercado no responde a dinámicas orgánicas, ya que el SAF sigue siendo considerablemente más costoso que el combustible fósil convencional, sino que está siendo impulsada estrictamente por regulaciones y mandatos gubernamentales que obligan a la descarbonización del sector aéreo.El especialista explicó que el principal activo de América Latina, frente a la competencia internacional, radica en su amplia disponibilidad de territorio y su experiencia en las cadenas de suministro de biomasa.Sin embargo, expuso, que el sector enfrenta el reto de transitar de los cultivos de origen agrícola; que actualmente dominan la producción pero compiten directamente con la seguridad alimentaria, hacia el desarrollo de nuevos cultivos con mayor densidad energética por kilogramo.Agustín Ghazarian dijo “que los nuevos cultivos dedicados al SAF no deben afectar el suministro de alimentos, ya que es una condición indispensable para cumplir con las estrictas certificaciones internacionales”.Además de la vía de la biomasa, aseguró que la región cuenta con el potencial de aprovechar su trayectoria histórica en electricidad renovable para incursionar en la ruta de los combustibles sintéticos basados en hidrógeno y captura de carbono. Ya que de acuerdo con el especialista se deben de cumplir criterios de adicionalidad; es decir, “los desarrolladores no pueden tomar la energía ya disponible en la red, sino que están obligados a instalar nueva capacidad de generación para alimentar las plantas de SAF”.Agregó que la consolidación de la industria a nivel global mantiene un ritmo lento, ya que el incremento en los anuncios de proyectos no siempre se traduce en la entrada en servicio de las plantas.Y remarcó que el mercado enfrenta tres incertidumbres críticas: la viabilidad económica de las tecnologías en desarrollo frente a las ya maduras, el posicionamiento comercial ante la capacidad de pago de los compradores, y la evolución de los marcos regulatorios internacionales, cuyas exigencias de trazabilidad y sostenibilidad ambiental podrían volverse más estrictas en el futuro.MVDJ









