"Tú no eres español". "España cristiana, no musulmana". "Fuera de la selección". Los mensajes empezaron a aparecer en las redes sociales pocos minutos después de que Lamine Yamal marcara el primer gol de España frente a Arabia Saudí el pasado domingo. Tras celebrar el tanto con un suyud, la postración musulmana ante Dios, las redes sociales se llenaron de comentarios que ya no hablaban de fútbol, sino que cuestionaban su nacionalidad y su derecho a vestir la camiseta de la selección.PublicidadAunque nació hace 18 años en Esplugues de Llobregat, creció en Catalunya, se formó en La Masía y ha vestido la camiseta de la selección española desde las categorías inferiores, para una parte de la sociedad, nada de eso parece suficiente para reconocerle como internacional español.No es la primera vez que ocurre, Yamal figura entre los futbolistas que más mensajes de odio racista recibe en redes sociales dentro del deporte español, según el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE). Sumándose a una larga lista de jugadores que ya fueron señalados por su color de piel, desde Willy Agbonavbare en los años 90 hasta Vinícius Júnior en la actualidad.En el caso de Yamal, el periodista Youssef M. Ouled apunta que los ataques toman otra dimensión cuando viste la camiseta de la selección, porque representa una identidad que una parte de la sociedad sigue sin reconocer. "Siendo español, es negro, es moro y es musulmán. Y para una parte importante de la población de este país, ser español es ser justamente lo opuesto a eso", explica.PublicidadEl problema para Ouled es que existan prácticas y políticas que institucionalizan esa idea. Explica que el sistema educativo ha construido históricamente una oposición entre ser europeo y ser musulmán; que las identificaciones policiales continúan afectando de forma desproporcionada a personas racializadas y que la comunidad musulmana sigue encontrando obstáculos para ejercer derechos reconocidos legalmente, como disponer de cementerios confesionales.El racismo nos obliga a ser perfectos para merecer ser españoles, no basta con haber nacido aquí"Existe un relato histórico y falaz que dice que quienes nacen aquí con un color de piel diferente y una religiosidad diferente jamás serán del todo españoles. Esa institucionalización es la que da sentido al racismo en los estadios. Ya no son solo insultos, hay una lógica política detrás", señala el periodista.Además, no solo se espera que rindan sobre el césped, sino que sean excepcionales fuera de él. "El racismo nos obliga a ser perfectos para merecer ser españoles. No basta con haber nacido aquí. Hay marcadores raciales, como el color de la piel o la identidad religiosa, que siguen asociándose con la idea de no ser de aquí", añade. La comparación con Robin Le Normand o Aymeric Laporte ilustra ese doble rasero, ambos nacieron en Francia y representan a España sin que su pertenencia en La Roja genere apenas debate. En cambio, futbolistas nacidos en España como Yamal o Nico Williams siguen viendo cuestionada su españolidad por su origen familiar, su color de piel o su religión.PublicidadBlanca Ibarra, comunicadora política, señala que tanto Yamal como Williams son el reflejo de la España diversa que ya existe, "aunque todavía haya quien se resista a aceptarlo". "España ha evolucionado y hoy es un país mucho más multicultural. Tenemos generaciones de personas nacidas aquí que debemos normalizar, no porque sean una excepción o un ejemplo extraordinario, sino porque representan lo que debería ser completamente normal en nuestra sociedad", apunta.Defiende que, en un mundo globalizado, el fútbol refleja una realidad demográfica ya consolidada y considera que esa diversidad no debería sorprender ni convertirse en motivo de debate, sino entenderse como "una expresión más de la España contemporánea". De hecho, en este Mundial uno de cada cuatro futbolistas ha nacido en un país diferente al que representan debido a los flujos migratorios. Muchos de ellos han elegido jugar con los países originarios de su familia, donde nacieron sus padres o abuelos. Por ejemplo, 19 de los 26 futbolistas de Marruecos han nacido fuera de sus fronteras.La comunicadora política vincula el auge de los discursos de odio con una normalización creciente del racismo. A su juicio, no necesariamente hay más personas racistas que hace unos años, sino que ahora la sociedad acepta este tipo de comentarios discriminatorios. "Antes había gente que tenía vergüenza de verbalizar según qué pensamientos. Ahora, con el auge de la ultraderecha, parece que está de moda decir barbaridades y ampararse en una supuesta libertad de expresión", lamenta.Si bien, Parra confía en un futuro en el que "nuestros hijos nos hagan sonrojar cuando les contemos que en algún momento nos preguntábamos si alguien era español o no por el color de su piel o por el origen de sus padres".
Lamine Yamal, el estandarte de La Roja en el Mundial que pone a España frente al espejo del racismo
Youssef M. Oumed señala que Yamal recibe ataques racistas porque "siendo español, es negro, es moro y es musulmán"; mientras para parte de la población "ser español es justamente lo opuesto a eso"....













