El terremoto en Venezuela afectó a varios estados. La comunidad venezolana en Guayaquil solicita la colaboración y voluntarios. Publicidad26 de junio, 2026 - 11h57Las cajas llenas de alimentos no perecibles, bebidas hidratantes y agua reemplazaron las mesas y sillas de un local de hamburguesas en Víctor Emilio Estrada y Jiguas, en Urdesa.En este punto, desde la mañana del 25 de junio, se habilitó un centro de acopio de productos que serán organizados y enviados en cajas hasta Caracas, Venezuela.Dos personas se encargan de separar los insumos, mientras otro par espera en las afueras del local por más productos.PublicidadEn una mesa se apilan fundas con ropa, mientras un grupo de voluntarios clasifica cada donación por categorías. El trabajo apenas comienza, pero la urgencia es evidente, dice Jesús Pacheco, quien es parte del Comando Con Venezuela en Ecuador y uno de los que lidera la recepción en el acopio.Centro de acopio principal en GuayaquilEn Urdesa funciona la matriz de acopio en Guayaquil. Desde este punto y desde Quito se prevé realizar los envíos como ayuda humanitaria a las víctimas de los terremotos que sacudieron el centro-norte de Venezuela esta semana. Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, provocaron el colapso de edificios y dejaron cientos de fallecidos, miles de heridos y decenas de desaparecidos, especialmente en los estados de La Guaira, Caracas, Miranda y Carabobo.PublicidadPublicidadLa emergencia ha obligado al despliegue de equipos internacionales de rescate mientras continúan las labores de búsqueda entre los escombros.Prioridad en insumos médicosNeudis Palma, coordinadora nacional de activismo de Con Venezuela en Ecuador, explica que la prioridad no es únicamente los alimentos.“Lo más importante en estos momentos son los insumos médicos. Necesitamos alcohol, jeringuillas, gasas, porque hay mucha gente herida en Venezuela”, dice.Los alimentos no perecibles como arroz, pasta y enlatados también forman parte de la ayuda solicitada. La intención es que todo el material llegue primero a Caracas y desde allí sea distribuido hacia las zonas más golpeadas por el desastre.Entre los pedidos que hace la comunidad venezolana es que se donen linternas con pilas, palas, herramientas y cascos. Esto para poder apoyar a quienes realizan las labores de rescate.“La Guaira fue una de las áreas más afectadas. Hay familias que lo perdieron todo y necesitamos que esa ayuda llegue lo más rápido posible”, manifiesta Jesús Pacheco.PublicidadRed de acopio y coordinaciónEl centro de acopio de Urdesa no trabaja de forma aislada. Desde este domingo comenzaron a habilitarse puntos de recepción en Quito, Cuenca, Ambato e Ibarra. La logística contempla que las donaciones de las provincias cercanas sean concentradas en Quito y Guayaquil, ciudades que funcionarán como ejes de distribución.Según Palma, la organización mantiene coordinaciones con la Gobernación del Guayas, la Cancillería y el Ministerio de Defensa para facilitar el traslado de la ayuda hacia Venezuela. Una vez en Caracas, serán redes de voluntarios venezolanos quienes se encargarán de distribuir los insumos en las comunidades afectadas.Llamado a la solidaridad y voluntariosMientras las cajas aumentan, también crece la necesidad de manos.“Gracias a Dios han llegado muchos venezolanos y ecuatorianos a colaborar, pero necesitamos más voluntarios. Todo debe inventariarse, clasificarse y contabilizarse antes de salir”, explican.La invitación, insiste, no está dirigida únicamente a la diáspora venezolana.“Ecuador nos abrió las puertas hace años. Hoy necesitamos nuevamente esa solidaridad para quienes atraviesan uno de los momentos más difíciles de su historia reciente”, dijeron voluntarios este viernes.El centro de acopio permanecerá recibiendo donaciones hasta el domingo, 27 de junio. Entre alimentos, medicinas y artículos de primera necesidad también hay fundas de comida para perros y gatos.Palma cuenta que una integrante del equipo aún busca información sobre tres familiares desaparecidos tras el terremoto. Como ella, cientos de venezolanos residentes en Ecuador permanecen pendientes del teléfono, esperando una llamada que confirme que los suyos lograron sobrevivir. (I)