Las campañas solidarias que durante junio impulsaban varias parroquias del norte de Guayaquil para apoyar a familias vulnerables cambiaron de destino luego de los terremotos que afectaron a Venezuela.Alimentos, medicamentos e insumos que inicialmente estaban dirigidos a personas de escasos recursos comenzaron a reunirse para ser enviados a las zonas golpeadas por la emergencia.A su vez, voluntarios reorganizan jornadas de recepción, clasificación y embalaje para responder a las necesidades reportadas desde ese país.PublicidadEn la parroquia Padre Misericordioso, ubicada en Urdenor 2, y en Nuestra Señora de Czestochowa, en Acuarela del Río, las campañas avanzan mediante esquemas distintos, aunque con un mismo objetivo: reunir ayuda humanitaria para las familias afectadas por los sismos que dejaron edificios colapsados, miles de heridos y daños en ciudades como Caracas, La Guaira, Miranda y Carabobo.Elvina Hurtado, coordinadora de la comunidad, de la catequesis y colaboradora de Cáritas en la parroquia Padre Misericordioso, explicó que la recolección de alimentos y artículos de primera necesidad ya formaba parte de una labor permanente para asistir a personas vulnerables del sector.Sin embargo, la emergencia registrada en Venezuela motivó a cambiar el destino de todo lo reunido durante este mes.PublicidadPublicidad“Normalmente lo destinamos para personas más vulnerables dentro de nuestra comunidad, pero al surgir esta emergencia decidimos que fuera para ellos”, comentó.Las donaciones continuarán receptándose hasta el martes. Ese día los voluntarios clasificarán los productos según su contenido, separando alimentos, artículos de higiene, ropa e insumos médicos.Cada caja será identificada antes de ser trasladada el miércoles al centro de acopio que la Arquidiócesis de Guayaquil habilitó en el sector de La Atarazana, donde se concentrará la ayuda proveniente de distintas parroquias de la ciudad para organizar los envíos hacia Venezuela.Hurtado explicó que, conforme avanzó la campaña, comenzaron a recibir nuevas solicitudes desde las zonas afectadas. Si al principio predominaba el pedido de alimentos no perecederos, ahora las prioridades incluyen artículos para atender a personas heridas durante la emergencia.“Nos están pidiendo gasas, alcohol, vendajes, toallas húmedas y todo lo relacionado con primeros auxilios. Eso es lo más urgente en este momento”, indicó.La respuesta de los feligreses, añadió, ha sido mayor de la esperada. Cada convocatoria compartida mediante grupos parroquiales y redes sociales ha motivado nuevas donaciones y también ha permitido conocer historias de familias venezolanas que forman parte de la comunidad.Publicidad“No habíamos caído en cuenta de que había tantos hermanos venezolanos con nosotros. Recién ahora muchas personas nos cuentan que tienen a sus padres, hijos o amigos allá y que están preocupados por ellos”, expresó.Mientras tanto, en la parroquia Nuestra Señora de Czestochowa, la campaña se desarrolla junto con Familias Misioneras de Cristo, organización que coordina la recolección de ayuda en varias parroquias del norte de Guayaquil, entre ellas San Juan Apóstol, en Guayacanes, y Rosa Mística.Zugeiny Colmenares, coordinadora de Familias Misioneras de Cristo, explicó que la prioridad cambió conforme recibían información de los equipos que trabajan en Venezuela. Por esa razón, decidieron concentrar la campaña en artículos que puedan utilizarse inmediatamente durante las labores de atención a los damnificados.“Lo que estamos solicitando es alimentación, hidratación y medicina. La ropa no la estamos rechazando, pero en este momento la necesidad es otra y queremos responder a esa urgencia”, señaló.Entre los productos que reciben constan agua embotellada, bebidas hidratantes, alimentos no perecedero, leche de fórmula, pañales para niños y adultos, comida para mascotas, gasas, alcohol, soluciones fisiológicas, jeringas, antibióticos y medicamentos para primeros auxilios.Colmenares explicó que el alcohol debe entregarse en envases pequeños debido a las condiciones de transporte aéreo. Agregó que, conforme llegan las donaciones, los mismos integrantes de la comunidad las trasladan en vehículos particulares hacia la Fundación Mueve, entidad que coordina un vuelo humanitario.Según indicó, el primer envío tiene como destino la ciudad de Valencia, debido a la reorganización de las operaciones aéreas. Una vez que la ayuda llegue a territorio venezolano, distintas fundaciones y grupos de voluntarios la distribuirán hacia las localidades afectadas.La coordinadora manifestó que el trabajo no concluirá con ese primer traslado, pues consideran que las necesidades continuarán durante las próximas semanas.“Sabemos que esta emergencia no va a durar una semana. Vamos a seguir recibiendo ayuda porque las familias seguirán necesitando medicamentos, hidratación, pañales, alimentos y muchos otros insumos”, sostuvo.En la parroquia Nuestra Señora de Czestochowa, las donaciones pueden entregarse de martes a sábado entre las 09:00 y las 18:00, durante el horario de la oficina parroquial. Los domingos también se receptan aportes antes y después de cada misa.En Padre Misericordioso, la recepción de ayuda continuará hasta el martes para incorporarla al envío organizado por la Arquidiócesis. Los voluntarios hicieron un llamado a quienes aún desean colaborar para que prioricen alimentos no perecederos, artículos de primeros auxilios, pañales, fórmulas infantiles, bebidas hidratantes y medicamentos.“Si alguien quiere ayudar, no hace falta traer una gran cantidad. Lo importante es hacerlo de corazón, porque una pequeña donación puede terminar ayudando mucho más de lo que uno imagina”, expresó Hurtado. El Gobierno nacional habilitó centros de acopio en varias provincias del país, en el Puerto Principal se lo hace en la Universidad de Guayaquil. El próximo 5 de julio, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana realizará una colecta nacional para apoyar a los afectados por los sismos. (I)