Sony Interactive Entertainment y Bungie han anunciado una profunda reorganización en la desarrolladora de videojuegos tras la conclusión de los contenidos para Destiny 2.
Esta reestructuración implica el despido de la mayor parte del equipo responsable de la exitosa franquicia y de algunos desarrolladores de Marathon, además de la salida de Justin Truman, jefe del estudio, menos de un año después de haber asumido el cargo.
Los despidos afectan al menos a 292 empleados en el estado de Washington, una cifra que podría superar los 400 a nivel mundial, lo que correspondería a casi la mitad de la plantilla, según datos publicados y declaraciones de fuentes cercanas al estudio.
Consecuencias inmediatas para Bungie y sus empleados La decisión ha tenido un fuerte impacto en la industria y, especialmente, en quienes trabajaban en Bungie.
Los testimonios de empleados señalan la dificultad de afrontar el cierre en proyectos de larga duración como Destiny 2, cuyo desarrollo y operación se extendieron a lo largo de nueve años.










