La ola de calor que está sufriendo este mes Europa es la más severa y generalizada que jamás haya afectado a la amplia región analizada (Francia, Alemania, Italia, España y el sur de Inglaterra...). Y no se puede entender sin la crisis climática, dicen los expertos. No sólo se han medido los tres días seguidos con las temperaturas más altas diurnas y nocturnas; casi la mitad de ciudades analizadas han rebasado o rebasarán este mes los máximos históricos de estrés térmico, un indicador que mide la temperatura, la humedad y la capacidad del cuerpo para enfriarse mediante la evaporación del sudor. Así lo indica el análisis de atribución rápida realizado por los climatólogos del World Weather Attribution sobre el episodio de calor que sigue zarandeando Europa.“Los científicos ya parecemos un disco rayado. Publicamos valoraciones similares año tras año sobre temperaturas extremas cada vez más altas. ¡Sí, esta ola de calor es cambio climático; sí, tenemos las soluciones; pero no las estamos implementando con la suficiente rapidez!”. Con esta rotundidad se manifiesta la profesora Friederike Otto, catedrática de Ciencias del Clima del Imperial College de Londres y cofundadora del WWA al comentar este episodio de calor que ha zarandeado Europa.Este equipo de climatólogos concluye que una ola de calor tan asombrosa y carente de precedentes como la que se ha producido en Europa estos días sería prácticamente imposible hace tan solo 50 años. Pero hoy lo ha sido, y el cambio climático es, sin duda, su responsable, dicen.La ola de calor de junio de 2026 ha ocurrido bajo un patrón de circulación básicamente similar a la de los análogos históricos: un flujo de aire del sur. Sin embargo, este patrón produce ahora temperaturas significativamente más altas que las de mediados del siglo XX porque el clima ha cambiado. La clave es que desde 1976 la atmósfera se ha calentado 1,1 ºC, y 0,8 ºC desde 2003 (y ahora, en 2026, ya se acumula un calentamiento de 1,4 ºC respecto a la era preindustrial), recalcaron en rueda de prensa virtual.Esto significa que una ola de calor similar en junio habría sido aproximadamente 3,5 °C más fría durante el día en 1976 y aproximadamente 2 °C más fría en 2003. VArios niños disfrutan en unas fuentes en Zaragoza, el pasado domingo.EfeTres días calurosos que recorrieron EuropaLos científicos del World Weather Attribution utilizaron en su investigación datos de temperaturas, tanto observadas como pronosticadas, para analizar el período de tres días más caluroso en una amplia zona de Europa situada bajo esta “cúpula de calor”.Y concluyen que el cambio climático es de forma inequívoca la causa principal de esta peligrosa ola de calor. ”Este episodio no habría sido posible en junio sin el cambio climático. Y las temperaturas máximas nocturnas de tres días no habrían sido posibles en ninguna época del año sin el cambio climático”, declarño Theodore Keeping, investigador asociado del Imperial College de Londres y coautor del estudio.Los expertos hablan de un “clima acelerado”. Las sofocantes temperaturas nocturnas que han mantenido despiertos a muchos europeos son aproximadamente 100 veces más probables ahora que en 2003. Y los picos diurnos son aproximadamente ahora 10 veces más probables que entonces.Debido al cambio climático actual, a largo plazo no podemos afirmar que este verano sea excepcional, a menos que reduzcamos rápidamente las emisiones de gases invernaderoFriederike OttoCatedrática de Ciencias del Clima del Imperial College de Londres y cofundadora del WWAUn periodista británico preguntó irónico a Friederike Otto si podríamos “felicitarnos” sabiendo que este verano “será frío” en comparación a los que “veranos que nos esperan...”. Y la climatóloga vino a asentir matizando levemente: “A medida que el clima siga cambiando y se haga más cálido, se espera que el verano promedio sea más cálido que el actual. Si bien, en un futuro cercano, olas de calor como esta seguirán siendo raras, a largo plazo ya no podemos afirmar lo mismo; a la larga ya no es esperable que este verano sea considerado excepcional debido al cambio climático actual, a menos que reduzcamos rápidamente las emisiones de gases invernadero”.Este análisis concluyó también que el Niño, un calentamiento natural cíclico en el Pacífico con impacto en gran parte del planeta, no influyó en el aumento de las temperaturas.Un turista se protege del sol mientras cruza el Puente Romano de Córdoba, este martes.Rafael Alcaide / EfeEl estrés térmico y la peligrosa mezcla de calor y humedadUn 45 % de las 854 ciudades analizadas en 30 países europeos batieron, o se espera que batan, su récord histórico de temperatura de bulbo húmedo y globo (WBGT, por sus siglas en inglés) a finales de junio. Este indicador mide el estrés térmico; es decir la capacidad del cuerpo para enfriarse mediante la evaporación del sudor. “La combinación de altas temperaturas y humedad hace que esta ola de calor sea especialmente desagradable y peligrosa”, dicen los climatólogos del WWA,Las continuas emisiones de combustibles fósiles son directamente responsables de las perturbaciones que la gente está experimentando en sus hogares, escuelas y lugares de trabajoTheodore KeepingInvestigador de fenómenos meteorológicos extremos e incendios forestales del Imperial College de Londres,En Francia, Alemania, Italia, España y el sur de Inglaterra, las temperaturas han alcanzado entre 5 y 12 °C por encima de los promedios para este mes, impulsadas por un persistente sistema de alta presión. Este patrón ha transportado aire caliente desde el norte de África a la región, y ha mostrado cielos despejados y un sol intenso, lo que ha intensificado aún más el calor.Muchas capitales están experimentando no solo su período de 3 días de junio más caluroso, sino también el período de tres días más caluroso desde 1950, según el conjunto de datos de los diferentes institutos meteorológicos.Y, dado al calentamiento global, “estas temperaturas tan altas ahora son esperables regularmente durante los meses de verano en muchas capitales”, indicó Kedping.“Las continuas emisiones de combustibles fósiles son directamente responsables de las perturbaciones que la gente está experimentando esta semana en sus hogares, escuelas y lugares de trabajo. La velocidad del cambio es alarmante. Cada pocos años vemos cómo se baten récords de calor en Europa”, señaló Theodore Keeping.Un calentamiento que “ya está alcanzando los límites de la capacidad de nuestras sociedades para afrontarlo”“Este verano demuestra que, con un calentamiento mundial de 1,4 °C, el calor extremo ya está alcanzando los límites de la capacidad de nuestras sociedades para afrontarlo. Nuestro análisis muestra que el calor intenso está aumentando rápidamente, haciendo estos eventos decenas o cientos de veces más probables desde 2003, cuando eran prácticamente imposibles hace tan solo 50 años. Una rápida eliminación gradual de los combustibles fósiles es fundamental si queremos evitar temperaturas aún más altas y sus consecuencias en el futuro”, indican los autores de estudio. Y el cambio climático provocado por el ser humano, “como sabemos con certeza gracias a décadas de investigación y a las numerosas líneas de evidencia independientes, es causado por la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas) y, en mucha menor medida, por la deforestación”, recuerdanUn termómetro marca 44 ºC este miércoles en BilbaoLUIS TEJIDO / EFEPero las soluciones son igualmente claras: una transición más rápida a la energía limpiaSimon StiellSecretario ejecutivo de Convenio de Cambio Climático de la ONU,Simon Stiell, secretario ejecutivo de Convenio de Cambio Climático de la ONU, afirmó: “El calor extremo está batiendo récords en toda Europa, y la ciencia es muy clara al respecto: el cambio climático avanza sin control, causado por la adicción mundial a la quema de carbón, petróleo y gas”. Y añadió: “Pero las soluciones son igualmente claras: una transición más rápida a la energía limpia —que ahora es mucho más barata que los combustibles fósiles—, así como la protección de los bosques y el fortalecimiento de la resiliencia climática. Ningún país puede permitirse seguir como hasta ahora. Debemos acelerar el ritmo, juntos”.Europa inadaptada al efecto isla de calor urbana y al calentamientoLos autores del informe explican también que la ola de calor ha sido enormemente perturbadora para la sociedad. Gran parte de las infraestructuras no están diseñadas para soportar calor extremo prolongado. Todo ello está alterando el funcionamiento habitual en escuelas y hospitales, así como en el transporte y lugares de trabajo. Otro factor que incide es que “Europa está muy urbanizada”, pues “gran parte del entorno construido se diseñó para un clima más frío, lo que expone a mucha gente al calor”. Alrededor del 75% de los europeos viven actualmente en zonas urbanas, atrapados en el llamado efecto isla de calor urbano, lo que hace que las urbes sean más calurosas durante el día y que tarden más en enfriarse por la noche. “Al mismo tiempo, muchas viviendas, escuelas y sistemas de transporte, así como otras infraestructuras críticas, se diseñaron para un clima más frío, especialmente en el noroeste de Europa”, dicen.La interrupción generalizada de las clases durante esta ola de calor también demuestra que muchos edificios públicos “siguen sin estar suficientemente adaptados al calor extremo”. El aire acondicionado es relativamente poco común en comparación con otras partes del mundo. En toda Europa, alrededor del 20% de los hogares europeos tienen aire acondicionado, una cifra que va en aumento, pero en el Reino Unido, por ejemplo, ronda el 5%. Esto hace que la situación del calor sea muy diferente a la de países como Estados Unidos o Japón, donde la mayoría de las casas tienen aire acondicionado.“La gente en Europa es mucho más consciente de los riesgos del calor que antes, pero la concienciación por sí sola no basta”, declaró Carolina Pereira, investigadora del Centro Climático de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y coautora del estudio. “Muchas personas aún viven, trabajan y estudian en lugares que no están diseñados para las temperaturas que estamos experimentando”, recalcó.Un grupo de adolescentes arroja agua a un joven que conduce una scooter junto al Canal Saint-Martin durante una ola de calor, en París el 24 de junio de 2026Simon Wohlfahrt / AFP)Condiciones atmosféricas extremadamente calurosas y húmedasGran parte del norte, oeste y centro de Europa está experimentando condiciones atmosféricas extremadamente calurosas y húmedas, con temperaturas diurnas y nocturnas muy por encima de la media estacional. Las olas de calor provocan más muertes en Europa que todos los demás desastres vinculados al clima o la naturaleza, y se prevé que las consecuencias para la salud sean graves, pues apenas están empezando a manifestarse.Durante el calor extremo del verano de 2022, se registraron más de 60.000 muertes relacionadas con el calor.Lee tambiénLos que no pueden afrontarloLos investigadores demuestran que el calor no afecta a todos por igual, y un factor importante es la demografía de Europa. Europa tiene una de las poblaciones más envejecidas, y cuanto mayor es la persona, menor es su capacidad para soportar el calor. Pero no solo los adultos mayores, sino también las personas con enfermedades crónicas, los trabajadores al aire libre, las personas sin hogar y los turistas no pueden escapar fácilmente del calor ni afrontarlo adecuadamenteTercer niño que muere en Francia atrapado en un cochePero algunas muertes conmueven especialmente. Un niño de tres años falleció el miércoles mientras se encontraba solo en un coche en Saint-Gratien, en el Val-d'Oise (Francia), durante una ola de calor. El niño fue encontrado por sus padres en el vehículo, estacionado frente a su casa. Según las primeras investigaciones, la madre estaba durmiendo la siesta con su otro hijo, de 18 meses, mientras que el padre trabajaba en un cobertizo del jardín.Periodista especializado en medio ambiente. Promotor del Canal Natural. Autor de 'Emergencia climática: Escenarios del calentamiento y sus efectos en España'. (Librosdevanguardia) acerrillo@lavanguardia.es