Abelardo de la Espriella empieza a probarse su traje como presidente electo de Colombia. Su retórica agresiva de la campaña, propia de una aspiración de ultraderecha, se ha fusionado con un discurso más conciliador. “Convoco a todos los colombianos a caminar juntos en esta nueva etapa. Dejemos atrás las divisiones, recuperemos la confianza en las instituciones y volvamos a sentir orgullo de nuestra bandera”, ha dicho este jueves, durante un acto protocolar en el que las autoridades electorales le entregaron sus credenciales como presidente electo. El abogado penalista ha dejado en claro que esta moderación no abarca al mandatario saliente, el izquierdista Gustavo Petro, a cuyo Gobierno se ha referido como un “régimen” en varios momentos de su discurso. “La persona a la que he de suceder se encargó de degradar la majestad de la Presidencia, debilitar las instituciones y dividir a los colombianos”, ha enfatizado.El presidente electo mantiene una gran parte de la narrativa que lo ayudó a derrotar al oficialista Iván Cepeda en las elecciones del domingo, con casi 13 millones de votos contra poco más de 12,7 millones. “¡Viva Cristo Rey!”, ha exclamado apenas pasó al frente del escenario para recibir su credencial de manos del presidente del Consejo Nacional Electoral, Cristian Quiroz. “¡Firmes por la Patria!”, ha clamado en varias ocasiones. Ha hecho su tradicional venia militar para saludar al público que lo ovacionaba en el auditorio del centro de convenciones Corferias, en Bogotá. Ha reiterado el concepto con el que definió su Gobierno durante la campaña: “Ya empezó la ‘Patria Milagro’. Habernos librado de la peor amenaza para nuestra libertad es ciertamente un hecho providencial”.Su retórica asemeja al actual Gobierno a una tiranía que quiso destruir a Colombia. “¡Salvamos la patria! ¡Salvamos la democracia!”, ha celebrado. Su elección, ha considerado, fue “una victoria” sobre quienes buscaron “arrodillar a la patria”. Ha afirmado que recibirá un país en crisis, una aseveración que coincide con el deterioro en la seguridad y un déficit fiscal de al menos 6,4% del Producto Interno Bruto (PIB), pero deja de lado que los indicadores sociales son los mejores en un siglo y el crecimiento modesto del mismo PIB. “Empezaremos por hacer una auditoría exhaustiva, un empalme anticorrupción que nos permita hacer un riguroso corte de cuentas y determinar la verdadera magnitud del saqueo y deterioro institucional que heredamos”, ha declarado.Ha insistido en su retórica de outsider, pese a que gran parte de los partidos tradicionales se pronunciaron a su favor para la segunda vuelta. “Se trata de un triunfo épico porque fue del pueblo en contra de los partidos, la politiquería”, ha dicho. También ha asegurado que derrotó “al establecimiento, su dinero y sus medios de comunicación”. “Los colombianos han votado por un nuevo estilo, un nuevo modelo, un nuevo orden, y una nueva forma de hacer la política y ejercer el Gobierno. No los defraudaré”, ha enfatizado. Su votación, ha insinuado, tiene más legitimidad que la de Cepeda, pese a que ambas campañas enfrentaron denuncias similares: “Mi rival tenía el apoyo del régimen, el respaldo de los terroristas, la financiación de los grandes y oscuros contratistas del Estado, volcados a su favor. El impulso de los compradores de votos de siempre. Yo, en cambio, solo contaba con Dios y un pueblo exasperado por la opresión y decidido a no perder definitivamente su libertad”.La épica de campañaEl político ultra ha retomado la épica de la campaña para asegurar, con miras al comienzo de su Gobierno, que ha “recuperado la esperanza”. “Recibiré una nación golpeada, pero no derrotada. Una república herida, pero con la fortaleza suficiente para levantarse erguida nuevamente”, ha dicho. “Vienen tiempos de sacrificio, disciplina y trabajo, pero también vienen tiempos de grandeza para la patria”, ha agregado. Según él, Colombia se pondrá de pie “con la ayuda de Dios” y un equipo de expertos. Ha comentado que él y su vicepresidente, José Manuel Restrepo, están evaluando las opciones para integrar el Gabinete. “En este momento de gran dificultad, nuestra patria requiere del concurso de sus mejores inteligencias, de personas intachables, capaces y comprometidas”, ha afirmado.Los comicios del domingo mostraron un país fracturado. De la Espriella se impuso por apenas unos 250.000 votos sobre Cepeda. Tiene el rechazo de más de la mitad de los votantes: la suma de los apoyos por su rival y los votos en blanco es de 13,1 millones. Consciente de ello, ha buscado tender puentes. “En estas elecciones no hubo vencedores ni vencidos. Seré el presidente de todos los colombianos. Mis compatriotas gozarán de plenas garantías para expresar su respaldo y para discrepar de las políticas de mi Gobierno”, ha prometido, pese a que también ha llegado al punto de calificar el país que deja la izquierda como uno “ignominiosamente saqueado, vilipendiado y con su dignidad republicana pisoteada”.Aunque el tono conciliador se ha enfocado en los votantes, también ha habido algo de espacio para la dirigencia. “Habrá garantías plenas y absolutas para quienes dentro de la Constitución y la ley ejerzan legítimamente la oposición”, ha asegurado. Algo similar había declarado el miércoles, cuando el CNE concluyó el escrutinio y Cepeda reconoció su derrota. “El presidente electo tomó nota de su mensaje, incluyendo los señalamientos formulados y las propuestas planteadas en el marco de ese pronunciamiento”, se lee en un comunicado que define el discurso del líder opositor como “positivo”. “El Presidente electo gobernará en beneficio de todos los colombianos, sin distinción alguna y sin importar por quién hayan votado”.El discurso del ultra tras recibir su credencial se ha producido en medio de un ambiente protocolar. Todos iban de traje. Ha habido agradecimientos a los presidentes de las cortes Suprema y Constitucional por su asistencia, así como al procurador y a la defensora del Pueblo. Los aplausos han sido menos efusivos que los de los mitines. Quiroz, el presidente del CNE, le ha recordado a De la Espriella que comienza una nueva etapa. “Venimos de una contienda intensa, que corresponde a la democracia viva, pero debemos recordar que somos una sola nación. El país que se divide en la campaña es llamado a reencontrarse con respeto”, ha dicho. El ultra ha acusado recibo de manera parcial. Mientras Petro lo insulta por X y lo califica como “un virrey” de Estados Unidos, el presidente electo deja en claro que el enfrentamiento está lejos de terminarse.
Abelardo de la Espriella arremete contra Gustavo Petro mientras tiende la mano a sus votantes
El presidente electo de Colombia invita a sus contradictores a sumarse a la reconstrucción de “un país ignominiosamente saqueado, vilipendiado y con su dignidad republicana pisoteada”












