La pareja de Alazne Solabarrieta, la mujer de nacionalidad española que ha muerto durante el doble terremoto que ha castigado Venezuela, es Luis María Olalde Quintela, alias Txistu, un antiguo miembro de ETA que aún aparece en las listas de buscados del Ministerio del Interior y sobre el que la Audiencia Nacional ha planteado recientemente pedir información a las autoridades de Caracas. Según las primeras investigaciones, Olalde se encontraba junto a la fallecida en el barrio caraqueño de San Bernardino cuando se registró el seísmo, pero pudo ser rescatado con vida y trasladado en camilla a un centro hospitalario.Un informe de la Guardia Civil del pasado septiembre señala que Olalde es uno de la veintena de militantes de la organización terrorista ETA “a los que se considera huidos de la justicia” y, de hecho, una fotografía antigua suya aún aparece en la página web desde la que el instituto armado pide la colaboración ciudadana para localizar a prófugos. El documento policial sitúa su entrada en la organización terrorista en 1978, año en el que se integró en el comando Urola, “participando como miembro del mismo en la comisión de varias acciones terroristas”. A este grupo se lo responsabiliza de un atentado en 1979 contra un vehículo de la Guardia Civil en el que murieron tres personas y otra resultó gravemente herida. Contra Olalde existe una orden de búsqueda y detención emitida por la Audiencia Nacional por un delito de atentado. El nombre también figura en el listado de huidos del Centro de Inteligencias contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), que el pasado diciembre cifraba en 23 el número de etarras huidos y con requisitorias judiciales en vigor repartidos en Brasil, Cabo Verde, Cuba, Francia, México, Uruguay y Venezuela.Olalde llegó a este país sudamericano en la década de los 80 como parte de un grupo de etarras tras un acuerdo verbal entre el Gobierno del entonces presidente español Felipe González y el del venezolano Carlos Andrés Pérez. En marzo de 2003, la justicia española presentó una solicitud de extradición de él y otros cinco etarras a las autoridades de Caracas. Entonces, Txistu se presentó ante la Fiscalía venezolana acompañado de su abogado y de un representante de la organización venezolana de Derechos Humanos (Provea). Finalmente no fue entregado a la Audiencia Nacional.