El devastador doble seísmo de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió con violencia el estado de La Guaira y la capital, Caracas, al norte de Venezuela ha desatado una profunda crisis humanitaria que, de forma paralela, entronca de lleno con la historia criminal reciente de España. Entre los escombros de la capital se ha confirmado oficialmente la muerte de Alazne Solabarrieta Lezea, una ciudadana de 65 años de origen vasco que acababa de acceder a su jubilación. La tragedia ha cobrado una dimensión informativa de gran impacto político al desvelarse que su esposo, rescatado con vida entre las ruinas del hogar conyugal, es un conocido fugitivo de la justicia. Koldo Olalde, conocido como 'Txistu', fue integrante de la organización terrorista ETA. Los equipos de rescate y protección civil concentraron sus labores de desescombro contrarreloj en el castigado barrio caraqueño de San Bernardino, donde el edificio Santa Rita —una estructura residencial de siete plantas y veinte viviendas— colapsó por completo tras el movimiento telúrico. Los testigos y supervivientes del bloque colapsado relatan que la tierra vibró con una intensidad inusitada y que la edificación cayó sobre su base en apenas unos segundos. Mientras el nombre de la mujer se situaba como la primera víctima mortal española confirmada, los lazos familiares y el controvertido historial de su pareja sentimental salieron a la luz. El suceso ha conmocionado a la diáspora vasca en el país latinoamericano, al tiempo que ha reactivado de inmediato las alertas policiales y los expedientes judiciales en la Audiencia Nacional en Madrid. TE PUEDE INTERESAR La dramática ratificación del fallecimiento se difundió con rapidez a través de la red asociativa del Centro Vasco de Caracas, una comunidad especialmente cohesionada y duramente afectada por los temblores que han sacudido el litoral y la capital. El entorno de Solabarrieta, una familia firmemente vinculada a la memoria histórica del exilio y a la vida política e institucional de Euskadi, lamenta la pérdida de una mujer volcada en su entorno familiar. De forma simultánea, los ministerios de Interior y de Asuntos Exteriores evalúan las implicaciones jurídicas de la supervivencia de su cónyuge en mitad del caos humanitario que sufre la ciudad. El historial de Luis María Olalde en el comando Urola El hombre rescatado en camilla de entre las ruinas del desplomado inmueble de San Bernardino es Koldo Olalde, de 68 años, cuya identidad real corresponde a Luis María Olalde Quintela. Conocido en los archivos de la lucha antiterrorista bajo el alias de 'Txistu', fue integrante del comando Urola de la organización terrorista ETA, facción a la que se incorporó en octubre del año 1977. Tras ser formalmente identificado por la policía española en 1979, huyó del país arrastrando acusaciones por su supuesta implicación directa en cinco asesinatos, la construcción de un zulo operativo y un atentado en 1979 contra un vehículo de la Guardia Civil que se saldó con tres agentes muertos. La trayectoria de Olalde en Venezuela comenzó en la década de los 80, amparada en los antiguos acuerdos verbales alcanzados por el Ejecutivo de Felipe González y el mandatario venezolano Carlos Andrés Pérez para reubicar a militantes de la banda vasca. Aunque en marzo de 2003 las autoridades judiciales de Madrid cursaron una solicitud formal de extradición contra él y otros cinco acusados, la comparecencia de 'Txistu' ante la Fiscalía de Caracas con el respaldo de la organización humanitaria local Provea bloqueó su entrega. Desde entonces, el militante prófugo logró esquivar las órdenes de detención internacionales fijando su residencia de manera permanente e impune en la capital venezolana. La reclamación sobre el superviviente se había reactivado, dado que la Audiencia Nacional solicitó información sobre su paradero para coordinar su repatriación. El nombre de Olalde, de hecho, figura todavía de forma activa en el listado del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), que cifraba en una veintena los etarras huidos con causas pendientes en dicho país latinoamericano. Su fotografía antigua se mantiene visible en los portales públicos de la Guardia Civil donde se requiere la colaboración ciudadana para localizar a fugitivos de la justicia con requisitorias en vigor. Raíces vascas en Caracas y el dolor de la diáspora Alazne Solabarrieta, nacida en la capital venezolana pero con un fortísimo arraigo familiar en Bizkaia, era nieta de José María Solabarrieta, alcalde de Ondarroa durante la Segunda República que marchó al exilio caribeño tras la Guerra Civil. La fallecida compartía lazos sanguíneos con María Esther Solabarrieta, exdiputada foral de Medio Ambiente de Bizkaia y esposa de Iñaki Anasagasti, histórico dirigente del PNV, quien ha seguido el suceso en estrecho contacto con el hermano de la víctima residente en Pamplona. El propio Anasagasti recordó la gran calidad de vida de la pareja en el municipio residencial de El Hatillo, donde la familia regentaba 'Casa Pakea', un reputado restaurante de gastronomía tradicional vasca en la montaña carqueña. El seísmo de Caracas destapa el refugio de un histórico prófugo y traslada el foco de la catástrofe humanitaria directa a la Audiencia Nacional Los proyectos vitales de Alazne se truncaron bruscamente debido a la extrema violencia del fenómeno sísmico que ha sacudido las infraestructuras de la región norteña. Madre de dos hijas, llamadas Alazne e Ilargi, la mujer disfrutaba de su reciente jubilación junto a sus tres nietos y aguardaba con especial ilusión el inminente nacimiento del cuarto miembro de la familia. Desde Euskadi, el lehendakari Imanol Pradales reaccionó remitiendo una carta formal de condolencias y solidaridad al entorno afectado, manifestando el respaldo de las instituciones autonómicas ante la magnitud de la catástrofe que azota a la comunidad exterior. El devastador doble seísmo de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió con violencia el estado de La Guaira y la capital, Caracas, al norte de Venezuela ha desatado una profunda crisis humanitaria que, de forma paralela, entronca de lleno con la historia criminal reciente de España. Entre los escombros de la capital se ha confirmado oficialmente la muerte de Alazne Solabarrieta Lezea, una ciudadana de 65 años de origen vasco que acababa de acceder a su jubilación. La tragedia ha cobrado una dimensión informativa de gran impacto político al desvelarse que su esposo, rescatado con vida entre las ruinas del hogar conyugal, es un conocido fugitivo de la justicia. Koldo Olalde, conocido como 'Txistu', fue integrante de la organización terrorista ETA.