Javier Aguirre se sabe como el entrenador mexicano más destacado de su país, el pionero en ir a entrenar clubes en España o selecciones como Japón o Egipto. El Vasco se salió de la caja. También es el único en este Mundial, por lo menos, es dirigir por tercera ocasión a su país. Y esta vez las cosas se le están dando bien. Su selección ha clasificado primera, ganó sus tres partidos en un hecho inédito y cierra esta fase sin encajar ningún gol. “Mi evolución como persona, no como entrenador, me permite relajarme. Soy duro y estricto cuando debo serlo. Ellos han encontrado un entrenador, no diría que un padre, pero sí un abuelo. Ellos me han correspondido y se ve en los resultado, me fueron creyendo y llegamos en un buen momento al Mundial”, dijo tras la victoria 3-0 frente a Chequia. Aguirre ha hecho lo que nadie se ha atrevido: poner a jugar a 25 de los 26 futbolistas convocados. A Guillermo Ochoa, de 40 años, le concedió el honor de jugar más de 13 minutos frente a su afición para despedirse como futbolista profesional, a menos de que ocurriera una tragedia en la portería mexicana con Raúl Rangel, un portero-pilar. “Fue un buen homenaje. Es una leyenda”, opinó el seleccionador. El único jugador sin minutos es el tercer guardameta, Carlos Acevedo. “Quizá son jóvenes que crecieron sin complejos, que desde chicos creyeron en ellos. Que vienen distinto, no sé si son las redes sociales o el México que les tocó vivir. No se obsesionan, se divierten, soy privilegiado de estar al frente de este grupo humano”, consideró Aguirre. Hay datos que contribuyen a esta visión porque la mayor parte de estos jugadores vio cómo la selección mexicana sub 17 ganó dos Mundiales en 2005 y en 2011, el despunte de Rafa Márquez como central en el Barcelona o los goles de Javier Chicharito Hernández en el Manchester United.Esta generación de 2026 ha conseguido lo que nunca en la historia: ganar los tres partidos de la fase de grupos y, claro, quedarse como líderes de su sector. A eso se suma que tampoco recibieron ningún gol bajo el cuidado de Raúl Rangel. “Este equipo tiene casta”, se limitó a decir Aguirre. Algo que le llenó de gusto fue ver a Gilberto Mora con una buena disposición porque arrancó como titular en un Mundial a los 17 años, hace dos semanas hizo su debut al ingresar de cambio frente a Sudáfrica. Según el Vasco, Mora había pedido tirar un penalti en caso de que se marcara alguno. “No les quema la pelota, el escenario no les asusta, estoy encantado con ellos. Me gusta, es la nueva generación, el futuro. Tenemos una buena base para lo que sigue”, agregó. Esta noche en el Azteca también ocurrió algo excepcional. Dos futbolistas que se naturalizaron hicieron gol. Primero fue Julián Quiñones, quien suma dos tras el que hizo contra Sudáfrica, y luego Álvaro Fidalgo, anotador del 3-0 final. Quiñones, que llegó a los 16 años a México buscando una oportunidad, rechazó a la selección de Colombia para enfundarse en los colores mexicanos. Fidalgo eligió México tras pasar cinco años en el fútbol local con el Club América. “No importa el origen. Importa el común denominador de que queremos mucho a nuestro país”, contó Aguirre.
Aguirre, sobre el paso perfecto de México: “Son jóvenes que crecieron sin complejos”
La selección mexicana gana sus tres partidos en la fase de grupos y mantiene imbatida su portería













