Almudena Royo Pérez es una de las grandes referentes de la medicina estética en España. De hecho, Forbes la incluyó en 2025 entre las 35 mujeres más relevantes del negocio de la estética. Con más de 20 años de trayectoria en IML CLINIC, está especializada en envejecimiento saludable y acompañamiento personalizado en cada etapa vital de las personas. Acaba de cumplir 60 años y admite comprender muy bien a sus pacientes. Su filosofía es que “envejecer no se combate, se acompaña”, y propone cambiar del antiaging al well‑aging. O sea, pasar de luchar contra el envejecimiento a propugnar el arte de envejecer bien, con técnicas respetuosas, personalizadas y progresivas que priorizan calidad de piel, bienestar emocional e identidad.“No hay edad biológica, hay edad de la piel y de la salud. Por eso, personalizar es la clave”, asegura. La Dra. Royo, médica especializada en medicina estética y antienvejecimiento, aboga por una estética alineada con el envejecimiento saludable en la que integrar hábitos de vida, nutrición y salud mental. El objetivo no es borrar el tiempo vivido, sino sentirse bien a cualquier edad. Y eso pasa, aclara, “por verse uno mismo, con mejor piel, mejor textura y más serenidad”.Además, señala que las nuevas tendencias dejan atrás los excesos para abrazar resultados naturales, y detalla el itinerario por décadas. A partir de los 50, prevención de flacidez y mejora dérmica. Pasados los 60, enfocarse en la restauración de volúmenes sin sobrecorrección. Una vez cumplidos los 70, los objetivos principales serían la hidratación profunda y mejorar la textura de la piel. Para lograrlo, señala que utiliza herramientas de vanguardia, como bioestimulación con inductores de colágeno, neuromoduladores en dosis sutiles, ácido hialurónico en microdosis, láser y radiofrecuencia para afinar la piel sin alterar rasgos.“La belleza es consecuencia de la salud, por eso hay que prevenir, regenerar y cuidar con sutileza”, subraya. Su enfoque parte de diagnósticos minuciosos y planes individualizados que contemplan genética, estilo de vida y expectativas reales. Más allá de lo físico, subraya el impacto emocional: estos tratamientos, bien indicados, ayudan a reforzar autoestima y seguridad en etapas donde los cambios son más visibles o sensibles.A sus 60 años, la doctora reconoce que la perspectiva cambia cuando las arrugas también son propias. “Aceptar la edad es fundamental, y cuidarse también; no son conceptos opuestos”, destaca, y recuerda el rol del médico como guía, incluida la responsabilidad de decir “no” para evitar resultados artificiales. Su propuesta en cuanto a estética para personas séniors se alinea con la tendencia a verse bien, pero no diferente. Para ello propone “preservar la identidad y alinear la estética con la longevidad y la calidad de vida”.Usted acaba de cumplir 60 años. ¿Cómo ha influido su propia experiencia con el paso del tiempo en su manera de entender y practicar la medicina estética?Cumplir 60 años ha reforzado mi visión de que envejecer no es algo que haya que combatir, sino acompañar. Desde siempre he intentado comprender a mis pacientes y he tomado como referentes de vida a aquellas que ya eran mayores que yo cuando empecé mi carrera. Esto me ha llevado a adaptar mi práctica médica a cada etapa vital de mis pacientes, siempre enfocándome en preservar la calidad de la piel y el bienestar general. Mis dos campos de especialidad me han dado herramientas para tener una visión global en cada abordaje médico.Lee tambiénDurante años se ha hablado de antiaging, pero ahora emerge el concepto de well-aging. ¿Qué implica realmente este cambio de paradigma?El antiaging tenía un enfoque casi de lucha contra el tiempo. El well-aging propone algo mucho más inteligente y saludable: envejecer bien, con equilibrio, cuidando la piel, la salud y la autoestima. No se trata de parecer más joven, sino de verse bien a cada edad. El 75% de las pacientes priorizan verse sanas a verse jóvenes.Usted defiende una estética que preserva la identidad. ¿Cómo se logra mejorar el aspecto sin que la persona deje de reconocerse?La clave está en la personalización y en la sutileza. Escuchar al paciente, entender qué le preocupa y trabajar con técnicas combinadas que respeten sus rasgos. No buscamos cambiar caras, sino aportar frescura y armonía.¿Cree que la medicina estética tiene hoy una responsabilidad en la promoción del envejecimiento saludable más allá de lo puramente físico?Absolutamente. Tenemos una responsabilidad importante en educar, en transmitir mensajes realistas y en fomentar una relación sana con la imagen. La medicina estética no puede desligarse de la salud física y emocional.Muchas veces detrás de una arruga hay un momento vital, un cambio o una inseguridad; es fundamental entender ese contextoAlmudena Royo PérezSegún Royo Pérez, se debe pasar del ‘antiaging’ al ‘well-aging’. CedidaEn su consulta, ¿cómo aborda la dimensión emocional de pacientes que llegan preocupados por los signos de la edad?Escuchando mucho. Muchas veces detrás de una arruga hay un momento vital, un cambio o una inseguridad. Es fundamental entender ese contexto. En la mayoría de las veces, no se trata solo de un tratamiento estético, sino de un seguimiento holístico.A partir de los 50, 60 o 70 años, las necesidades cambian. ¿Cómo adapta usted los tratamientos a cada etapa vital?No hay una edad biológica, hay una edad de la piel y de la salud. Cada etapa tiene sus necesidades. Independientemente de la edad o la década en la que estés, priorizamos siempre la calidad de la piel, la hidratación, la bio-regeneración con tratamientos que actúen en las tres capas de la piel, buscando resultados naturales y sostenibles.¿Qué papel juegan técnicas como la bioestimulación o el uso de ácido hialurónico en microdosis dentro de este enfoque más natural y progresivo? ¿Cuáles serían los tratamientos y la tecnología más de vanguardia?La clave es encontrar un equilibrio entre la aparatología que induce síntesis de colágeno y las técnicas de inyección a través de la bioestimulación mediante principios activos que, sin modificar los rasgos ni la mímica facial, aseguran un bienestar y una salud de la piel. Para ello se requiere un buen diagnóstico, y un plan muy acertado sobre la edad biológica de la piel con la que estamos trabajando.Las nuevas tendencias apuestan por resultados sutiles. ¿Cómo se convence a un paciente que quizá busca cambios más visibles o inmediatos?El éxito es marcar todo el abanico terapéutico con mucha honestidad y, sobre todo, haciendo hincapié en que las expectativas de resultado deben ser los más ajustadas al tratamiento planteado. Para eso, es necesario un alto nivel de conocimiento, una exploración exhaustiva y un seguimiento progresivo.Usted habla del médico como guía. ¿En qué momento considera necesario decir “no” a un tratamiento?Cuando no está indicado, cuando puede comprometer la naturalidad y la salud o cuando responde a una expectativa poco realista. Decir “no” también es cuidar y acompañar.¿Cómo influyen factores como la genética, el estilo de vida o la salud emocional en los resultados de la medicina estética?Influyen enormemente. La genética marca una base, pero el estilo de vida (o sea, alimentación, descanso, exposición solar y la salud emocional) son determinantes. La piel refleja cómo vivimos. Forman parte de las cuatro patas del banco, para que el banco sea estable, seguro y permanente.Lee también¿Diría que hoy la estética está más cerca de la salud integral que de la belleza superficial?Sin duda. Cada vez trabajamos más desde un enfoque global. La belleza es una consecuencia de la salud, el bienestar y el equilibrio tanto interno y, con los cuidados pertinentes, externos.En una sociedad que todavía penaliza el envejecimiento, especialmente en la mujer, ¿qué mensaje cree que debería trasladarse desde la medicina estética?Que envejecer es natural y valioso. Debemos fortalecer la narrativa de que no hay que esconder la edad, sino vivirla con bienestar y disfrutar del presente en su máximo esplendor. La medicina estética bien aplicada y que acompaña no impone estándares irreales.Desde su experiencia, ¿pueden estos tratamientos ayudar a reforzar la autoestima en etapas de cambio como la madurez o la jubilación?Sí, cuando están bien indicados. Sentirse bien con la propia imagen puede ser un impulso positivo en etapas de cambio, siempre desde un enfoque equilibrado.¿Considera que está habiendo un exceso en cuanto a operaciones de estética, rellenos, etc.?Creo que estamos en un momento muy positivo, donde estamos evolucionando hacia la naturalidad mediante procedimientos respetuosos con la anatomía. La tendencia actual es mejorar sin transformar, de forma progresiva y personalizada, basado en decisiones informadas y con mayor nivel de conciencia.Debemos fortalecer la narrativa de que no hay que esconder la edad, sino vivirla con bienestar y disfrutar del presente en su máximo esplendorAlmudena Royo Pérez¿Hay que aprender a aceptar la edad? ¿Cómo se puede hacer y cuidarse al mismo tiempo?Hay que aprender a vivir cada día, independiente de la edad. Aceptar la edad es fundamental. Y cuidarse también. No son conceptos opuestos. Podemos aceptar el paso del tiempo y, al mismo tiempo, cuidar nuestra piel y nuestro bienestar. Y esto se logra mediante la información, entendiendo qué necesita nuestro cuerpo en cada etapa, adoptando hábitos saludables y con acompañamiento médico constante y perseverante; todo requiere un esfuerzo. Donde hay esfuerzo, hay resultados.¿Cree que hay un nuevo tipo de belleza? Es decir, ¿estaría la natural y luego la artificial?Creo que la estética artificial está dejando de lado su protagonismo para dar paso a resultados más naturales desde un enfoque holístico, donde la salud, la calidad de la piel y el bienestar global son la base. Hoy se valora la elegancia de lo sutil, de lo bien cuidado, de lo que respeta la identidad y acompaña el paso del tiempo sin excesos. Los excesos no son belleza nunca.¿Cómo imagina el futuro de la medicina estética en relación con la longevidad y la calidad de vida?Lo imagino muy ligado a la prevención, a la regeneración y a la medicina personalizada. Es decir, una versión potenciada de la era actual, conservando la filosofía de cuidado personalizado… Cada vez trabajaremos más en mejorar la calidad de vida y promover el envejecimiento saludable.Como profesional y como mujer de 60 años, ¿ha cambiado su mirada sobre las arrugas y los signos de la edad? ¿Se viven de forma distinta cuando también son propios?Se vive mejor, porque te conviertes en una mujer más sabia, con más argumentos y siempre desde la serenidad, acompañando al paciente para que fortalezca su autoestima en cada etapa de su vida. 60 años pueden ser tan estupendos como los 20; incluso, diría que, en muchos casos, mejores.
Almudena Royo Pérez, médico estético: “Envejecer es natural y valioso; el 75% de las pacientes priorizan verse sanas a verse jóvenes”
Incluida por la revista Forbes como una de las 35 mujeres más relevantes del negocio de la estética en España en 2025, la doctora Royo Pérez está especializada en técnicas respetuosas y defiende una estética alineada con el envejecimiento saludable









