Dar vueltas una y otra vez a una misma preocupación es una experiencia habitual, especialmente en épocas de estrés, incertidumbre o ansiedad. Ese diálogo interno constante puede hacer que una posibilidad negativa termine percibiéndose como una certeza, alimentando el malestar y dificultando que la persona encuentre una salida al bucle mental. Frente a este fenómeno, la psicóloga Valentina Alesi propone una técnica sencilla que ayuda a tomar distancia de esos pensamientos sin intentar reprimirlos ni luchar contra ellos.Se trata de un recurso procedente de la terapia de aceptación y compromiso (ACT), un enfoque psicológico que busca cambiar la relación que mantenemos con nuestros pensamientos en lugar de intentar eliminarlos. Según explica, esta estrategia es útil "cuando el pensamiento es muy repetitivo. Es decir, cuando estamos sobrepensando o cuando tenemos en bucle el mismo pensamiento una y otra vez". En esas situaciones, la mente tiende a presentar determinadas ideas como si fueran hechos irrefutables, aumentando la sensación de angustia y dificultando que la persona tome distancia de lo que está pensando.La técnica recibe el nombre de "ponerle nombre al pensamiento" y consiste en introducir una sencilla modificación en la forma de expresar aquello que pasa por la mente. En lugar de decir, por ejemplo, "todo me va a salir mal" o "voy a suspender ese examen", Alesi propone formular la idea de otra manera: "Estoy teniendo el pensamiento de que todo me va a salir mal" o "Estoy teniendo el pensamiento de que voy a suspender ese examen".Aunque pueda parecer un cambio mínimo, la psicóloga subraya que sus efectos pueden ser muy significativos. "Esto parece una tontería, pero realmente tiene un efecto muy potente porque separa el yo de mi pensamiento", afirma. La diferencia radica en que la persona deja de identificarse por completo con el contenido de su mente y empieza a reconocer que se trata simplemente de un pensamiento, no de una descripción objetiva de la realidad.Es un pensamiento, no la verdad absolutaEste matiz cobra una especial importancia en los momentos de ansiedad. Como explica Alesi, "cuando estamos ansiosas, el pensamiento se vive como una verdad absoluta". Es habitual que una idea negativa aparezca con tanta intensidad que termine percibiéndose como una predicción fiable de lo que ocurrirá. "Yo puedo pensar 'esto me va a salir mal' y realmente creerme que me va a salir mal", señala.Sin embargo, al introducir la frase "estoy teniendo el pensamiento de que…", cambia la forma en la que el cerebro procesa esa información. "Mi cerebro entiende: 'vale, esto es un pensamiento. No es una verdad absoluta'". Esa pequeña distancia psicológica permite observar la idea con mayor perspectiva, reduciendo el malestar emocional que genera y evitando que condicione automáticamente la conducta.La especialista insiste en que esta técnica no pretende eliminar los pensamientos negativos ni sustituirlos por otros más positivos de manera forzada. Tampoco consiste en convencerse de que todo irá bien cuando existen dudas o incertidumbre. El objetivo es modificar la relación con esos pensamientos para que pierdan parte del poder que ejercen sobre la persona. En este sentido, Alesi recalca que "no estamos negando nuestro pensamiento inicial ni lo estamos invalidando, simplemente le estamos dando su lugar". Ese lugar, añade, es el que corresponde a cualquier contenido mental: "es solamente un pensamiento, nada más".bucles de preocupación constanteLa terapia de aceptación y compromiso parte precisamente de esa idea. Los pensamientos, incluso los desagradables, forman parte del funcionamiento normal de la mente y tratar de expulsarlos suele resultar contraproducente. En cambio, aprender a identificarlos como eventos mentales transitorios facilita que la persona actúe de acuerdo con sus objetivos y valores, en lugar de dejarse guiar exclusivamente por el miedo o la ansiedad.Aunque se trata de una herramienta sencilla, puede convertirse en un recurso útil para quienes se descubren atrapados en bucles de preocupación constante. Cambiar un "esto va a salir mal" por un "estoy teniendo el pensamiento de que esto va a salir mal" no elimina la incertidumbre pero sí ayuda a recordar que una idea, por intensa que resulte, no equivale necesariamente a un hecho.