Azerbaiyán y Armenia continúan dando pasos hacia la paz, no solo en el plano diplomático, sino también en el de las infraestructuras. El 22 de junio, Telecom Armenia y AzerTelecom firmaron un acuerdo para el tránsito de tráfico de internet a través de los territorios de ambos países. Además, el 21 de junio, Bakú exportó otro lote de productos petrolíferos a su vecino: 17 vagones cisterna de combustible diésel con un peso total de 1.000 toneladas.El tránsito de tráfico de internet, el suministro de productos petrolíferos y otras formas de cooperación constituyen señales importantes de una normalización real y no meramente declarativa. Sin embargo, esto no es suficiente para firmar un acuerdo de paz integral entre ambos países. Armenia necesita adaptar su Constitución a la realidad de una coexistencia pacífica. El principal obstáculo es el preámbulo de la Constitución vigente, que hace referencia a la "Declaración de Independencia", un documento que contempla la reunificación de Armenia y Karabaj.El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, reelegido hace menos de un mes, defiende una reforma constitucional y el abandono de las aspiraciones revanchistas. Sin embargo, tras las elecciones del 7 de junio quedó claro que no podrá llevar a cabo esta reforma en solitario: el 49,7% de los votos no otorga a su partido una mayoría constitucional. Esto significa que Pashinyan deberá buscar apoyos entre otras fuerzas políticas. Y es precisamente ahí donde comienza la principal dificultad.La segunda posición en las elecciones fue obtenida por el partido "Armenia Fuerte", de Samvel Karapetyan, con un 23,29% de los votos, mientras que el tercer puesto correspondió al bloque Armenia, liderado por Robert Kocharyan, con aproximadamente un 10%. Ambos grupos representan fuerzas políticas abiertamente prorrusas que promueven los intereses de Moscú. Su objetivo es devolver al país a la órbita del Kremlin y bloquear cualquier rumbo que conduzca a una paz duradera en el Cáucaso Sur. Como señaló el Financial Times en agosto de 2025: "Durante décadas, Rusia mantuvo el conflicto congelado, utilizando su presencia militar y su papel de mediador para ejercer presión tanto sobre Armenia como sobre Azerbaiyán".En otras palabras, los sectores revanchistas del establishment político armenio podrían utilizar el preámbulo de la actual Constitución para justificar fácilmente una nueva escalada regional. Posteriormente, podrían presentar en sus medios de propaganda la narrativa de que existe una base jurídica legítima para tales acciones dentro de la propia legislación armenia.Precedentes europeos: Irlanda, Macedonia del Norte...La experiencia europea demuestra que, tras conflictos prolongados, la modificación de determinadas disposiciones constitucionales ha sido a menudo una parte legítima y necesaria de los acuerdos de paz. El ejemplo más ilustrativo es Irlanda. Tras décadas de conflicto en torno a Irlanda del Norte, en 1998 se firmó el Acuerdo de Belfast entre los gobiernos del Reino Unido e Irlanda y las principales fuerzas políticas norirlandesas. Como parte de este proceso, Dublín celebró un referéndum y modificó los artículos 2 y 3 de su Constitución, eliminando la redacción anterior que reivindicaba la totalidad de la isla.Una práctica similar puede observarse en Macedonia del Norte. Tras la disolución de Yugoslavia en 1991, el país declaró su independencia bajo el nombre de "República de Macedonia". Poco después surgió una larga disputa con Grecia, que consideraba que dicha denominación podía interpretarse como una insinuación de reivindicaciones territoriales sobre la región griega homónima. Ya en 1992, Skopie introdujo una enmienda constitucional que establecía explícitamente la ausencia de reclamaciones territoriales hacia los Estados vecinos. En 2019 dio un paso adicional y adoptó oficialmente el nombre de "República de Macedonia del Norte". Como consecuencia, Grecia levantó su veto a la integración euroatlántica del país y, en 2020, Macedonia del Norte ingresó en la OTAN.Un ejemplo comparable es el de Alemania tras la reunificación de 1990. Se introdujeron modificaciones en la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania que eliminaron la anterior referencia a la posible adhesión de "otras partes de Alemania", cerrando así cualquier debate sobre reivindicaciones territoriales futuras. El resultado fue el reconocimiento definitivo de las fronteras existentes, incluida la frontera con Polonia a lo largo de la línea Oder-Neisse, y la resolución de la cuestión territorial en el plano constitucional.No es una concesión, sino una necesidadModificar la Constitución en el marco de un proceso de paz no constituye una excepción ni algo sin precedentes. A la luz de los ejemplos mencionados, la reforma constitucional en Armenia debería entenderse no como una concesión, sino como la culminación jurídica necesaria del proceso de paz. Mientras permanezcan en la Ley Fundamental formulaciones susceptibles de generar controversia, la estabilidad y la prosperidad de toda la región seguirán estando potencialmente amenazadas.