La selección mexicana logró contra Chequia un hecho inédito: tres victorias consecutivas en la primera fase de una Copa del Mundo. Y su historia de éxito tiene los pilares en la juventud.Mateo Chávez tiene 22 años y habla con la confianza de quien tomó el balón en media cancha, corrió hacia la portería rival y anotó el gol que comenzó a cambiar el rumbo del juego.“Esto me lo voy a llevar hasta la tumba y la verdad que esto es del equipo. A mí me toca hoy jugar mi primera vez, pero el equipo venía haciendo un gran Mundial desde hace dos partidos, desde una gran preparación antes, y la verdad es que me siento muy feliz de ser parte de este equipo”, expresó.Sus palabras continuaron como las de quien acaba de entender que acaba de pasar por uno de los momentos cumbre de su vida: “soñaba tener una asistencia, con escuchar sobre todo un grito de gol, no me importaba de quién fuera. Creo que es lo que quería vivir, escuchar un grito de gol y sinceramente se dio gracias a Dios, la verdad estoy muy feliz y no tengo palabras para describirlo”. Por su parte, Gilberto Mora tiene dos coincidencias con Mateo: la juventud y también la valentía de soñar con lo más alto, sin querer opinar sobre su futuro, pues seguramente este torneo lo podrá acercar a Europa.“La verdad sí pensaba que lo podía lograr, pero no tan pronto, la verdad. Pero ahora que estoy aquí, pues trato de disfrutarlo de vivir día a día, de dar lo mejor de mí cuando entro al campo. Y la verdad que estamos muy contentos de poder cerrar con tres victorias y con el cero atrás, la verdad que es muy emocionante para nosotros y vamos a seguir trabajando para que sigamos por ese camino”, dijo Mora. El joven de 18 años no detiene sus sueños: “La selección mexicana está para ser campeona y yo creo que quiero pensar ahorita en la selección, nada más en el Mundial, el poder seguir teniendo minutos, los que me toque voy a dar todo y en un futuro pues veremos lo que pasa”.