La vida diaria del vecindario de la Sagrada Familia está pensada cada vez más para los turistas. La lucha vecinal lleva años denunciando la masificación y, aunque el Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado medidas de contención y regulación, los vecinos no notan el impacto. Señalan que acontecimientos grandilocuentes como la reciente visita del papa León XIV hacen que la problemática sea crónica e, incluso, empeore, dada la proyección global que tuvo la retransmisión televisiva con las espectaculares imágenes del templo diseñado por Antoni Gaudí.PublicidadIntentar pasear por los alrededores de la basílica como barcelonés es prácticamente un deporte de riesgo. Llegar al entorno es una carrera de obstáculos con masas de turistas, a veces en grandes grupos organizados que ocupan la acera entera. El tráfico es caótico, autocares parados y cláxones de taxistas cabreados porque algún visitante ha decidido hacerse la foto en medio del carril derecho.El ambiente no es precisamente el que a alguien le gustaría encontrar al volver de trabajar o cuando solo quiere bajar al súper a comprar cuatro cosas para cenar. De hecho, en los comercios de comestibles básicamente hay imanes, botellas de agua a tres euros y en general, precios desorbitados.En el barrio de la Sagrada Familia, pese a los retos, sigue existiendo un tejido asociativo fuerte que lucha por conseguir medidas que eviten que la basílica se convierta en un parque de atracciones. Àlex Labad, miembro de la Federació d'Associacions Veïnals de Barcelona (FAVB) y antiguo vecino del barrio, afirma a Público que "si no se actúa, ir a la Sagrada Familia será como ir a Port Aventura: el templo más bonito del mundo, pero sin vecinos".Piden un parking subterráneo y refuerzo del metroLa FAVB expone que la visita del papa y otros eventos de este calibre como el inminente inicio del Tour de Francia en la ciudad han hecho que "el turismo deje de ser estacional. La presión turística ya no se concentra en unos pocos meses del año, sino que se mantiene durante los 12 meses". En esta línea, la entidad vecinal expone que la estancia de León XIV "ha puesto de manifiesto que las administraciones son capaces de reforzar servicios e infraestructuras cuando existe voluntad política. Si esto es posible de manera puntual, también debería ser posible impulsar medidas permanentes ante una problemática que se produce todos los días del año".PublicidadÀlex Labad, sobre las medidas del Ayuntamiento: "No se notan"Ante esta realidad, las asociaciones vecinales valoran positivamente las medidas que el Ayuntamiento ha aprobado en los últimos años para regular la situación de la mano del Comissionat de Turisme, como declarar la zona un Espacio de Gran Afluencia (EGA), promover la venta anticipada de tickets para evitar colas y la medida del Bus 4.0 que pretende regular el estacionamiento y circulación de buses en estas zonas tensionadas.Sin embargo, Labad asegura que "no son suficientes y no tienen un impacto significativo. No se notan". Preguntando por la calle, hay vecinos que ni siquiera conocen las acciones y que no sienten que haya habido ninguna mejora, al contrario, opinan que la situación cada vez es más insostenible. Otros, apuntan que hay más presencia policial y de agentes cívicos, pero que no dan abasto para la cantidad de turistas que hay y que siguen sintiéndose inseguros.Entre las propuestas que la FAVB ha presentado recientemente al consistorio está la creación de un parking subterráneo para los autocares turísticos, y el refuerzo de las líneas de transporte público, en este caso las líneas L5 y L2 del metro. Esta segunda propuesta, declara Labad, trae cola. La han presentado en varias ocasiones y siempre reciben una negativa por parte de la Administración. "Nos dicen que es muy difícil de hacer, pero luego viene el papa y se incrementa la frecuencia un 65% o por el Tour también se reforzará", comenta.PublicidadPara financiar estas propuestas la FAVB apuesta porque "como mínimo, el 50% de los recursos actualmente destinados a promoción turística se reorienten hacia actuaciones de movilidad, refuerzo del transporte público, mejora del espacio público y compensación de los barrios más afectados por la presión turística".El turismo religiosoPreguntando a los turistas, hay de todo. Algunos están de paso mientras viajan por todo el país, otros han soñado siempre con ver la Sagrada Familia y también personas que no se la esperaban tan grande y bonita. Opiniones más o menos generalizadas. La mayoría sabe, o les suena, que el papa visitó la ciudad y bendijo la basílica y piensa que le da más valor al monumento.Según un informe de ObservaTUR el turismo religioso está en auge y representa un 20% de los viajes por ocio a nivel mundial manteniéndose muy estable. El documento apunta que el tipo de turismo que puede atraer la bendición del papa León XIV a partir de ahora es uno deseable, familiar y respetuoso con la ciudad.Sea como sea, la FAVB apunta que "la cuestión ya no es si hay turismo o no. La cuestión es quién asume el coste. Y hoy, quien lo paga somos los vecinos y vecinas, con nuestra calidad de vida. Esto se tiene que acabar: quien genera la actividad tiene que pagar. Quien satura la ciudad de turistas debe asumir los costes". Los vecinos concluyen con un mensaje claro: "Queremos una Barcelona para vivirla, para disfrutarla y para hacer familia".
Los vecinos del barrio de la Sagrada Familia denuncian su extrema turistificación: "Si no se actúa será como ir a Port Aventura"
El barrio que rodea la basílica lleva años temiendo por su futuro y el vecindario considera que la reciente visita del papa León XIV puede acentuar aún más una masificación turística que no ha deja...







