Vox ha incorporado totalmente en su argumentario el fantasma del pucherazo electoral. Dese hace ya años, la ultraderecha ha ido dejando caer, como una gota malaya, acusaciones al Gobierno —siempre sin pruebas de ningún tipo— sobre eventuales maniobras para manipular los distintos contextos electorales. Lo han hecho, en un principio, en el marco de los comicios autonómicos. Ahora, preparan ya el terreno para las elecciones generales que se celebrarán, si no hay giros, en 2027. "Estoy denunciando toda una trama diseñada para alterar el resultado de las próximas elecciones". Así de contundente lo afirmó Santiago Abascal, presidente de la formación, este miércoles. El Partido Popular (PP), por su parte, hace equilibrios.PublicidadEl líder ultraderechista pareció tener dos misiones durante la comparecencia de Pedro Sánchez. Una, la evidente: amplificar los escándalos de corrupción que rodean al PSOE mezclando el caso mascarillas, que tiene ya sentencia, con todos los otros. Pero buena parte de sus minutos en la tribuna los destinó a generar confusión acerca de la fiabilidad del sistema electoral español y, sobre todo, a denunciar lo que Abascal considera "maniobras" del actual Gobierno para "robar las elecciones".Antes de ir a los detalles del argumentario de Vox, dos opiniones acerca del sistema electoral español. Political Watch, una plataforma que promueve la transparencia y la participación ciudadana, lo define así: "España tiene uno de los sistemas electorales más robustos del mundo". "Nuestro sistema electoral es uno de los más garantistas. No solo en cuanto al control de los electores, sino que también en cuanto al recuento de los votos", explica a Público, por otra parte, el experto en Transparencia Miguel Ángel Blanes: "No ha habido nunca en España ningún caso de fraude electoral".Vox asusta con el fraudePero, ¿cuáles son los flancos por los que ataca Vox? Uno de los preferidos es la regularización de personas migrantes. Desde que las asociaciones que trabajan por esa regularización empezaron a promover la iniciativa —y todavía más cuando el Gobierno la pactó con Podemos—, la extrema derecha se encargó de difundir el bulo de que las personas migrantes regularizadas impactarían en los resultados electorales. Lo hizo el propio Abascal, por ejemplo, en un mitin celebrado, en Sevilla, el 15 de mayo, en el marco de la campaña andaluza. "[Sánchez] ha decidido robarnos la democracia intentando alterar el censo electoral de cara a las elecciones de 2027 promoviendo un proceso de nacionalizaciones masivas". Sin embargo, es fácil desmontar esa teoría. Los ciudadanos que han accedido a la regularización no tienen derecho a voto en las elecciones generales ni tampoco en las autonómicas.También percute Vox en su cruzada particular contra el voto por correo, sobre el que cuestiona su transparencia. De hecho, en el Pleno de esta misma semana, la extrema derecha ha tratado de colar una reforma legislativa para separar la contabilización del voto por correo y del voto presencial. No ha salido adelante. Lo cierto, con todo, es que no existe evidencia alguna de que pueda pueda haberse producido alguna vez un fraude en el voto por correo. Miguel Ángel Blanes insiste en que el sistema electoral español cuenta con todos los mecanismos para que las personas censadas coincidan en número con los votos. Y añade que todas las mesas electorales cuentan con la presencia de delegados independientes de la Administración que velan por la pulcritud del proceso. No hay peligro tampoco ahí a pesar de que Vox lo utilice constantemente.PublicidadMás madera. La nueva obsesión de Abascal y compañía es el voto extranjero. El fundamento es la denominada ley de nietos, que es como se conoce a la disposición final octava de la Ley de Memoria que permite a los descendientes de españoles exiliados en el extranjero obtener la nacionalidad española y el derecho a participación electoral. En Vox consideran que se trata de un proceso que ha llevado a cabo el Gobierno para engrosar su nicho de votantes, algo que no tiene ninguna base científica. Así lo explica a este medio Ángel Muñoz, codirector del Think Tank Ideas en Guerra. El politólogo se niega, en cualquier caso, a obviar cuál es el objetivo real y declarado de reforma legal: "La reconciliación democrática y la memoria histórica". "Cuando la derecha y la extrema derecha esparcen bulos sobre ello", amplía, "tenemos que entender que no es algo particular de España, sino que eso de la alteración del censo electoral es un recurso común de las ultraderechas yanqui o latinoamericanas: si no pueden ganar democráticamente, cuestionan el modelo… No lo podemos comprar jamás". Además, Muñoz cree que no se sostiene el argumento de que la ampliación del censo va a beneficiar a unos u otros —nada lo evidencia— y apunta que muchas de las personas que optan nacionalizarse a través de la ley de nietos no lo hacen por "una voluntad activa de participación electoral en España", sino por restaurar un vínculo con la memoria de su familia.La extrema derecha de Abascal, además de todo, ha sabido aprovechar los acontecimientos para embarrar el último ciclo electoral autonómico. El ejemplo más claro es el de Extremadura, donde saltó a la prensa una noticia que puso en bandeja a las derechas —también al PP de María Guardiola— la sobreactuación. El robo de 124 votos en una oficina de Correos animó a ambos partidos a lanzar la sospecha de fraude y exigir "limpieza" en las elecciones. Más tarde, Correos informó de que 122 de los 124 electores a los que robaron los votos habían ejercido de nuevo su derecho. Ni rastro de fraude.Publicidad"El sistema español", explican en Political Watch, "es extraordinariamente difícil de manipular, gracias a la elección por sorteo de los miembros de las mesas electorales, la presencia de interventores y apoderados de todos los partidos y la transparencia del escrutinio". El modelo cuenta con muchas herramientas para evitar algo parecido a un pucherazo.El PP coquetea con las acusaciones de manipulaciónAlberto Núñez Feijóo ha optado por el silencio, este miércoles, en lo referente a las acusaciones de fraude electoral de Abascal. Fuentes del entorno del gallego argumentan que todo el "foco" tiene que estar en "la corrupción que rodea a Sánchez". Sin embargo, preguntadas por Público, esas fuentes no se distancian demasiado de uno de los argumentos que enarbola Vox: el de la ampliación del censo por la ley de nietos. No niegan que el sistema electoral español sea garantista, pero sí creen que la modificación del censo debería ir acompañada de un debate acerca de sus posibles efectos y no comparten que el voto extranjero, aunque sea de descendientes de españoles exiliados, deba tener tanto peso en las elecciones.Pero esa diplomacia la han dejado aparte figuras importantes del partido. El caso de Isabel Díaz Ayuso es el más cristalino. "Tenemos ante nosotros a un PSOE, liderado por Pedro Sánchez, cuyo historial nos obliga a estar más vigilantes que nunca. Son capaces de todo", trasladó la presidenta de la Comunidad de Madrid a interventores del PP a través una carta remitida el pasado abril. Ayuso habló de "las sombras que han rodeado procesos [electorales] anteriores" y, como Vox, mete miedo con la alteración del censo, la regularización y las nacionalizaciones. A modo de conclusión, desde Political Watch explican que el sistema electoral español "genera confianza en los españoles porque siempre ha funcionado". Y abrochan con una idea: "Los investigadores están de acuerdo en que la percepción de seguridad importa más que la seguridad real". Y ahí atacan la extrema derecha y la derecha extrema: "Quien siembra la duda no necesita demostrar que hay fraude; le basta con instalar la desconfianza. Ese es el verdadero riesgo para la democracia española, en un contexto, además, de desafección ciudadana". La estrategia parece clara. Sembrar confusión y recoger votos.