Cuatro expertos en comportamiento electoral y estrategia política coinciden en que el contexto es propicio para la concentración del voto progresista. Sumar protege su espacio con exigencias en vivienda e iniciativas sobre trabajo

Pedro Sánchez ve a Alberto Núñez Feijóo “a un tris” de “cederle los escaños” del PP a Santiago Abascal. La frase, dirigida al líder popular por el presidente del Gobierno el mes pasado, es una de las muchas formas que adopta cada semana, cada día, un discurso central del PSOE: el que presenta juntos, como una “amenaza” simultánea, al PP y a Vox. Es un clásico de Sánchez desde la irrupción de Vox plantear las citas con las urnas como disyuntivas entre el PSOE y

s.com/espana/2022-12-15/pedro-sanchez-sobre-los-recursos-de-pp-y-vox-al-constitucional-la-derecha-y-la-ultraderecha-han-intentado-atropellar-la-democracia.html" rel="" data-link-track-dtm="">una coalición radicalizada de derechas en la que marca la pauta la más extremista. Un clásico que ahora ha vuelto con fuerza y es improbable que salga de escena, más aún cuando el partido de Abascal sigue subiendo.

En el barómetro de 40dB. de noviembre, Vox obtiene su segunda mejor estimación de voto desde los generales, un 17,1%, tras ganar cuatro décimas. Si solo se mira la intención directa de voto —es decir, antes de la cocina, que a partir de diversas respuestas da como resultado la estimación de voto—, Abascal ya está por delante del Feijóo. Según el CIS, Vox ya está a solo 2 puntos del PP incluso en voto estimado.