El reciente episodio sísmico registrado en Venezuela ha generado preocupación en toda la región debido a la magnitud de los movimientos telúricos y los daños reportados en distintas zonas del país. Ante este escenario, el presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, brindó una explicación técnica sobre el fenómeno y aseguró que lo ocurrido corresponde a un proceso poco frecuente, pero conocido por los especialistas en sismología.Según explicó el titular del IGP, los terremotos registrados en territorio venezolano no deben interpretarse como un único evento sísmico convencional, sino como dos procesos de ruptura que ocurrieron de manera consecutiva, separados por apenas unos segundos. Esta característica llamó la atención de los expertos debido a que recuerda a uno de los terremotos más destructivos de la historia reciente del Perú.PUBLICIDADDurante sus declaraciones, Hernando Tavera sostuvo que los movimientos sísmicos observados en Venezuela presentan características similares a las registradas durante el devastador terremoto de Pisco de 2007, un evento que dejó cientos de víctimas y miles de damnificados en la costa peruana.Presidente del IGP analiza terremotos en Venezuela y advierte sobre alta actividad sísmica en la zona norte. Captura: Ocurre Ahora.Los recientes terremotos en Venezuela han despertado preocupación dentro y fuera de sus fronteras debido a la magnitud de los movimientos telúricos y los daños reportados en distintas localidades. Frente a esta situación, el presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, brindó una explicación técnica sobre el fenómeno y aseguró que se trata de un evento con características particulares.PUBLICIDADSegún detalló el especialista, los sismos registrados no corresponden a una sola ruptura, sino a dos procesos distintos que ocurrieron con pocos segundos de diferencia. Esta condición hizo que el movimiento fuera percibido con mayor intensidad por la población y que generara importantes afectaciones en las zonas cercanas al epicentro.“Han sido dos procesos de rotura, algo similar pasó en Pisco 2007”, explicó Tavera al analizar el comportamiento del terremoto ocurrido en territorio venezolano.El titular del IGP precisó que ambos eventos sísmicos se desarrollaron de manera consecutiva y que entre uno y otro existió una separación aproximada de entre 30 y 40 segundos. “Han sido dos procesos de rotura separados por aproximadamente 30 a 40 segundos”, sostuvo.PUBLICIDADDebris of a collapsed building lies after an earthquake, in La Guaira, Venezuela, June 24, 2026. REUTERS/Maxwell BricenoHernando Tavera compara los sismos venezolanos con el terremoto de Pisco 2007La comparación realizada por el especialista no es casual. De acuerdo con Tavera, el comportamiento observado en Venezuela recuerda al registrado durante el devastador terremoto de Pisco de 2007, considerado uno de los desastres naturales más graves de la historia reciente del Perú.En aquella oportunidad también se produjo una doble ruptura que prolongó la duración del movimiento sísmico y aumentó considerablemente los daños sobre viviendas, edificios e infraestructura pública.La similitud entre ambos fenómenos permite entender por qué miles de personas reportaron haber sentido un movimiento prolongado y especialmente fuerte. Cuando ocurre una doble ruptura, la energía acumulada en las fallas geológicas se libera en dos etapas, incrementando la duración del evento y la sensación de sacudimiento.PUBLICIDADSegún explicó el presidente del IGP, este tipo de procesos no son frecuentes, pero forman parte de la dinámica natural de algunas fallas tectónicas capaces de generar terremotos de gran magnitud.Presidente del IGP analiza terremotos en Venezuela y advierte sobre alta actividad sísmica en la zona norte. Captura: Ocurre Ahora.Durante su análisis, Hernando Tavera detalló que los registros preliminares indican que el primer movimiento alcanzó una magnitud de 7.1, mientras que el segundo habría llegado a 7.5, convirtiendo al episodio sísmico en uno de gran intensidad. “El sismo inicial fue de magnitud 7.1 y el segundo se estimó en 7.5”, indicó.La diferencia de apenas unos segundos entre ambos eventos provocó que la población percibiera un movimiento continuo y extremadamente fuerte. Los especialistas señalan que este tipo de secuencias sísmicas suelen incrementar los niveles de daño, ya que las estructuras afectadas por la primera ruptura reciben un nuevo impacto cuando ocurre la segunda liberación de energía.PUBLICIDADPor ello, los expertos continúan evaluando el comportamiento de la falla responsable del terremoto y monitoreando posibles réplicas que podrían registrarse en las próximas horas o días.Presidente del IGP analiza terremotos en Venezuela y advierte sobre alta actividad sísmica en la zona norte. Captura: Ocurre Ahora.Más allá de las características particulares de este evento, Tavera recordó que la región donde ocurrió el terremoto forma parte de una zona históricamente activa desde el punto de vista sísmico. “La zona norte de Venezuela es de alta actividad sísmica”, remarcó.El especialista explicó que esta área ha registrado importantes terremotos a lo largo de las últimas décadas. Entre ellos mencionó el sismo de 1967, que alcanzó una magnitud de 6.6; el ocurrido en 1975, con una magnitud de 6.1; otro evento registrado en 2009, de 6.4; y un movimiento más reciente ocurrido en 2025, con una magnitud de 6.3.PUBLICIDADUn hombre salta sobre un edificio derrumbado tras un terremoto en Caracas, Venezuela, el miércoles 24 de junio de 2026. (AP Foto/Adrián Naranjo)Uno de los aspectos que más llamó la atención en las declaraciones de Hernando Tavera fue su advertencia respecto a la percepción del riesgo sísmico.El presidente del IGP explicó que cuando pasan muchos años sin la ocurrencia de un terremoto destructivo, las personas tienden a olvidar el peligro que representan estos fenómenos naturales. “El espacio entre eventos hace que la población olvide el riesgo sísmico”, señaló.De acuerdo con el especialista, esta situación no ocurre únicamente en Venezuela, sino en numerosas ciudades ubicadas en zonas de alta actividad tectónica alrededor del mundo.La disminución de la percepción del riesgo puede traducirse en una menor preparación frente a emergencias, una reducción de simulacros y una menor preocupación por el reforzamiento de viviendas e infraestructura crítica.PUBLICIDADPor ello, insistió en la importancia de mantener medidas permanentes de prevención, educación y preparación ante posibles terremotos de gran magnitud.Un bombero se encuentra junto a un edificio dañado que, hace varios años, albergaba una universidad, tras un fuerte terremoto, en Valencia (Venezuela), el 24 de junio de 2026. REUTERS/Juan Carlos HernándezFinalmente, Tavera se refirió a las consecuencias que dejó el movimiento sísmico en diversas localidades venezolanas.El especialista explicó que la proximidad del terremoto a zonas pobladas generó niveles muy altos de sacudimiento, incrementando significativamente el impacto sobre las estructuras. “Un sismo de gran magnitud cercano a áreas urbanas genera altos niveles de sacudimiento y daños”, afirmó.Asimismo, indicó que el primer movimiento fue particularmente intenso y habría sido determinante en los daños observados. “El sacudimiento inicial fue muy intenso”, manifestó.PUBLICIDADSegún explicó, la fuerza del evento provocó el colapso de diversas construcciones y generó afectaciones importantes en distintos sectores. “Provocó el colapso de viviendas y edificios”, agregó.Los servicios de emergencia trabajan en el lugar donde se ha derrumbado un edificio tras un terremoto, en Caracas (Venezuela), el 24 de junio de 2026. REUTERS/Gaby Oraa