El mandatario reprochó a los senadores que no lograran reunir los votos para aprobar la reforma electoral que exige una prueba de ciudadanía para votar
Lo que iba a ser una comida de confraternización a puerta cerrada entre los republicanos del Senado y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, terminó como el rosario de la aurora. La víspera se empezó a intuir que no iba a ser un almuerzo amigable. El Senado aprobó, con votos de cuatro republicanos, una moción a favor de poner fin al conflicto de Irán, en lo que se ha interpretado como el mayor revés parlamentario contra el mandatario republicano desde que dio la orden de bombardear Teherán a finales de febrero.
El magnate de la construcción neoyorquino ha dado sobradas muestras de tener un carácter colérico. Insulta a los periodistas que le hacen preguntas incómodas, avergonzó en pleno Despacho Oval al presidente ucraniano por no plegarse a sus deseos y ataca sin piedad a sus colegas republicanos que no le siguen la corriente con todas sus políticas.
Se esperaba que fuera un almuerzo con pocos brindis. Después de conocer que el Congreso aprobó el martes a última hora la resolución de poderes de guerra, Trump se negó este miércoles por la mañana a firmar una ambiciosa ley bipartidista de vivienda, aprobada por el Congreso con una amplia mayoría, hasta que los legisladores aprueben la Save Act, una regla electoral que exige prueba de ciudadanía para votar en las elecciones federales.








