Sala VORVeo a Mbapp� con los mismos ojos celosos de los padres que descubren que su hijo, arisco y extra�o en casa, fuera es un despiporre. Y Vini busca piso en IdealistaVinicius celebra un gol contra Hait�, en la segunda jornada del Mundial.Actualizado Mi�rcoles,

junio

23:17Lejos de ser un b�lsamo tras la terrible temporada, tampoco est� resultando un Mundial f�cil para ser aficionado del Real Madrid. Los �xitos de nuestros jugadores me llegan con sordina y los celebro con anestesia. Veo a Kylian Mbapp� fino, veloz y mortal y le miro con los mismos ojos celosos de los padres que descubren que su hijo, arisco y extra�o en casa, fuera es un despiporre. No hay que ser como Mbapp�.Y todo as�. Mandamos a Endrick al internado de Ancelotti pero all� tambi�n le hacen bullying. A Vinicius le va mejor. Me alegro sinceramente porque le hemos criado y aceptamos sus cosas, pero fisgamos en su historial y est� buscando piso en Idealista. Pienso en la marcha y se me viene el techo encima. Asisto a los partidos de Brasil ya con nostalgia, tambi�n con indecisi�n: cada gol del 7 encarece una renovaci�n que el club no parece dispuesto a pagar, pero a la vez la hace m�s inevitable. El grito no me sale limpio, el pu�o se me cierra esc�ptico, casi como con un gol de Lamine Yamal.A Bellingham le dan MVPs hasta cuando no los merece y busco explicaci�n a por qu� en Estados Unidos parece un cisne y en Madrid un culturista pesado. �La tele engorda s�lo en algunos sitios? Pienso todo el rato en Mourinho viendo el Mundial en un laboratorio, ajustando las dosis en las probetas para mezclarlo todo sin que explote. �Qui�n ver� esos desmarques corajudos de Cucurella, el rey de los centros de cabeza? �Arda? Nos ha fracasado el chico, sin que nadie lo viera, en partidos a las cuatro o las seis de la ma�ana.La alegr�a s�lo me resulta pura con Cristiano Ronaldo. Le paso facturas con sus goles a mi colega Rui, un portugu�s secuestrado por Messi. En 2126, el Mundial de 2026 ser�n ellos aunque lo gane Cabo Verde. Su batalla enloquecida contra la edad, como la de dos tecnomagnates de Silicon Valley, es la �nica que merece la pena librar. Son los �ltimos de su especie y debemos acompa�arles como los soldados japoneses de la Segunda Guerra Mundial que se rindieron en 1974. Disfrutemos de la locura. �Alguien se imagina a Mbapp� en el Mundial de 2038 o a Lamine en el de 2046?