Bajad las armasUn ni�o que vea a Cristiano Ronaldo marcar dos goles con 41 a�os durante su sexta participaci�n en el Campeonato del Mundo no lo tomar� como una gesta inconcebible. Lo tomar� como algo consabidoCristiano Ronaldo celebra un gol frente a Uzbekist�n.AP PhotoActualizado S�bado,

junio

00:09Nos aseguraron que ser�a el peor Mundial de todos los tiempos. Que si tres sedes es un l�o, que si la polic�a xen�foba de Trump, que si ya dejan jugar hasta a Curazao (�d�nde co… est� Curazao?). Pero lo cierto es que los jugadores de leyenda no paran de marcar, las selecciones de pedigr� cumplen de momento con las expectativas debidas a su historia y el mercado de j�venes promesas no para de bullir. �Mucha atenci�n a Gilberto Mora, el pr�ximo sol de M�xico! �No te pierdas los highlights de Ayyoub Bouaddi, la perla marroqu� que ya emociona a Benzema! Si ma�ana sus carreras estallan en plena ascensi�n, como aquel petardo entra�able llamado Royston Drenthe, nadie se acordar� de los ditirambos de hoy. Pero el papanatismo forma parte de la magia de los mundiales, y el ni�o que llevamos dentro sonr�e cuando ese amigo consultor que siempre quiso ser periodista deportivo nos manda exultante el v�deo de su �ltimo descubrimiento, tasado muy por debajo de su valor.Todos recordamos nuestro primer Mundial. El m�o fue Italia 90, uno de aquellos veranos invencibles de la infancia en el que las tardes duraban como hegemon�as y nuestra conciencia de patena a�n no ten�a memoria de otro da�o que el de las ca�das en bicicleta. Mi abuelo nos compraba los cromos de Panini y mi hermano mayor me recitaba las alineaciones hasta que yo las repet�a como un d�cil catec�meno. En el sovi�tico televisor de aquella casa crepitaban las jugadas de la Alemania de Klinsmann, de la Italia de Baggio, de la Inglaterra de Lineker y Gaiscoigne, de la Holanda de Van Basten, de la Ruman�a de Hagi. Nadie de mi generaci�n es capaz de mencionar a Gica Hagi sin a�adir inmediatamente: "�el Maradona de los C�rpatos!". Pero es que adem�s jugaba Maradona, el de verdad, a quien nadie llamar�a el Hagi del R�o de la Plata. Y recuerdo por supuesto los goles de M�chel.Esta Copa del Mundo de 2026 estar� creando recuerdos tan indestructibles como aquellos m�os en millones de ni�os de todo el planeta que no tienen ninguna necesidad de saber qui�n es Donald Trump ni d�nde co… est� Curazao. Salvo si son de Curazao, naturalmente. Siempre es el mejor Mundial de la vida de alguien.Los Mundiales son fen�menos emocionales intensos que poseen la virtualidad de contraer la l�nea del tiempo y trastocar las edades, igual que los prismas refractan la luz. El profesor que formul� la teor�a del tiempo interior, que acorta o estira su duraci�n en virtud de una vivencia subjetiva, se llamaba Bergson, y este verano se presentar�a en el aula embutido en una camiseta de Mbapp�. �l nos explicar�a que los Mundiales maduran a los ni�os, porque los vuelven capaces de entablar sesudos debates en los patios, con argumentos a favor y en contra de cada una de las estrellas del torneo, con abundante manejo de estad�sticas y otras evidencias basadas en datos, al objeto de establecer el ranking definitivo de la excelencia futbol�stica internacional. Pero a la vez los Mundiales tienen el poder de ani�ar a los adultos, desinhibiendo antiguas pulsiones y forz�ndolos a protagonizar ciertas escenas que a menudo provocan la verg�enza de sus esposas.Pongamos un ejemplo. Un ni�o que vea a Cristiano Ronaldo marcar dos goles con 41 a�os durante su sexta participaci�n en el Campeonato del Mundo no lo tomar� como una gesta inconcebible. Lo tomar� como algo consabido, l�gico en la l�gica pura de los ni�os: un d�a m�s en la oficina de goles de Cristiano. Y nuestro ni�o pensar� as� porque ha crecido viendo goles del astro portugu�s desde que su tierna memoria se desprecint� y empez� a coleccionar sorpresas, alegr�as y berrinches.Sin embargo un padre de familia bonaerense, que acaso labure en un importante banco de inversi�n, es muy posible que haya sollozado hasta el s�ptimo hipido al ver el quinto gol de un Messi que pasea por el campo como un agrimensor reum�tico hasta que recibe el bal�n. Un Messi sabio, dadivoso y taca�o al mismo tiempo, porque administra sus aceleraciones como un avaro su oro, pero luego lo regala a manos llenas con una pen�ltima genialidad que nosotros, ingenuos, hab�amos cre�do la �ltima.�Qui�n de los dos, el ni�o o el padre, se conduce entonces con mayores dosis de racionalidad? �Qui�n es el adulto aqu�?Por eso existen los Mundiales. Por eso fueron inventados y por eso deben repetirse cada cuatro a�os en guerra y en paz, en pandemia o en salud. Porque los humanos no sabemos vivir acompasados a la cronolog�a lineal y rutinaria de la vida. Ni sabemos ni queremos.