“No somos infalibles, pero no vamos a cometer el error de callarnos ni de rendirnos. Por eso limpiamos lo que haya que limpiar, vamos a defender la verdad donde esté siendo sepultada bajo mentiras, y vamos a seguir gobernando para quienes necesitan que este país avance”. Pedro Sánchez ha culminado con estas palabras su primera intervención este miércoles ante el pleno del Congreso para defender su continuidad en el cargo pese al alud de causas judiciales abiertas contra el entorno político y familiar del presidente del Gobierno.Sánchez ha lanzado una enmienda a la totalidad de la ofensiva de la derecha por los casos de corrupción, pero también ha rebatido la demanda del ex presidente Felipe González, que ayer le advirtió de que sólo tiene dos opciones: “Dimitir o convocar elecciones”. Ni una cosa ni otra, ha replicado hoy el jefe del Ejecutivo: “La pregunta no es si debemos continuar. La pregunta es cómo no vamos a continuar”, ha asegurado.“Porque si aún hay rescoldos de corrupción en nuestro país es evidente que será un Gobierno como el nuestro y no uno del PP con Vox el que podrá acabar con ellos. Porque cuando nosotros hemos detectado casos no los hemos tapado, los hemos perseguido. Y porque nosotros trabajamos para la gente, no para las élites”, ha defendido el presidente.“Entiendo el enfado de la ciudadanía, entiendo su frustración y su decepción. Me hago cargo. Entiendo que, después de pasar 30 minutos ante el televisor viendo este chorreo de casos, tengan la tentación de pensar que todos somos iguales”, ha reconocido Sánchez. “Pero no es cierto”, ha advertido. “No todos los políticos ni todos los partidos somos lo mismo”, ha alegado.Y ha emplazado a las bancadas del PP y la ultraderecha de Vox: “No sean hipócritas. No vengan de defensores del orden constitucional cuando están sistemáticamente violentando la separación de poderes. No hablen de cloacas cuando están siendo juzgados por montar toda una policía patriótica. No mientan afirmando que este es el Gobierno más corrupto de la historia cuando tienen más de 30 casos abiertos con 150 implicados”.El jefe del Ejecutivo acusa a la derecha de intentar “crear una sensación de corrupción generalizada que no existe”El presidente ha diferenciado entre las investigaciones judiciales en curso que salpican al Gobierno y al PSOE. Por un lado, las causas contra José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Leire Díez. Por otro, el proceso contra el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y, finalmente, las investigaciones contra su mujer, Begoña Gómez, y su hermano, David Sánchez. “No le resto un ápice de importancia a estos hechos, ni a las causas que los investigan. Detrás de este cúmulo de titulares, filtraciones y especulaciones hay tres cuestiones de naturaleza y escala diferentes, que determinados actores políticos y mediáticos están tratando de mezclar, para crear una sensación de corrupción generalizada que no existe”, ha señalado Sánchez.“En este país no debe haber ningún espacio para la impunidad de personas corruptas, sean quienes sean”, ha señalado sobre Ábalos o Cerdán. Y ha sacado tres conclusiones ante esta presunta trama corrupta que anidó en el Gobierno y el PSOE. “Yo jamás conocí, ni hubiera tolerado ninguna de estas prácticas”, ha reiterado en primer lugar. “El PSOE no se ha financiado irregularmente”, ha añadido. Y ha concluido: “No vamos a aceptar la corrupción como un hecho consustancial a las organizaciones humanas, vamos a seguir trabajando con la ambición de erradicarla del todo”. Para ello, ha demandado el apoyo de los grupos para aprobar las medidas de su plan de lucha contra la corrupción.En cuanto a la imputación del ex presidente Zapatero, Sánchez ha insistido en defender su inocencia. Y ha defendido su legado, entre otras cuestiones por sacar a España de la guerra de Irak y acabar con ETA, o apostar por “el entendimiento entre los pueblos de España”, como interlocutor ante Carles Puigdemont. “Y esto molesta a más de uno”, ha alertado el jefe del Ejecutivo.En todo caso, Sánchez ha asegurado que “en este asunto, al Gobierno solo le compete una cosa: aclarar si hubo trato de favor en el préstamo a Plus Ultra”. “Y la respuesta es clara: no lo hubo. No debe existir ninguna sombra de duda sobre la actuación del Ejecutivo, nosotros estamos muy tranquilos”, ha alegado.Por último, Sánchez se ha referido a las causas contra su mujer y su hermano. “Sé, sin el más mínimo grado de duda, que se construyen sobre acusaciones infundadas y un patrón de acoso y derribo”, ha denunciado. “No voy a usar este estrado para reivindicar la inocencia de mi familia, lo harán ellos mismos en los tribunales”, ha asegurado en todo caso.“La instrucción contra mi mujer, y también contra mi hermano, se ha hecho contra el criterio de la Fiscalía. En el caso de mi mujer, ha sido objeto de 15 revocaciones totales o parciales por parte de la Audiencia Provincial y media docena de quejas del Consejo General del Poder Judicial, y ha culminado con unas medidas cautelares que sobrepasan todos los límites de lo razonable, cuestionando incluso la labor de la Policía”, ha cuestionado Sánchez. Esta misma tarde, Begoña Gómez debe entregar su pasaporte al juez Juan Carlos Peinado.Estos tres tipos de causas de naturaleza diferente, a juicio de Sánchez, “componen el nubarrón que eclipsa hoy nuestro debate público”. “Un caso flagrante y grave de corrupción protagonizado por unas personas concretas que se aprovecharon de su peso dentro del PSOE y en el Gobierno para ganar dinero. Una investigación en torno al presidente Zapatero sobre la que nadie puede aún sacar conclusiones y en la que el Ejecutivo de coalición progresista no tiene nada que ocultar ni nada que lamentar. Y una serie de acciones coordinadas que buscan debilitar la acción del Ejecutivo mediante ataques personales, campañas de desinformación y mentiras”, ha argumentado.En su réplica posterior a todos los portavoces parlamentarios, Sánchez se ha revuelto con contundencia y ha plantado cara no solo a los líderes del PP y Vox, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, sino también a Gabriel Rufián (ERC), Miriam Nogueras (Junts) o Ione Belarra (Podemos). Al jefe de la oposición le ha vuelto a echar en cara su antigua relación con Marcial Dorado -“el narcotraficante amigo con el que se iba de vacaciones”- y su “connivencia con la corrupción propia” en el PP, en referencia a las investigaciones contra el novio de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador. “¿Por qué son tan contundentes con Ábalos y tan conniventes con Ayuso?”, ha criticado a la bancada popular.Sánchez ha asegurado que el PP está “carcomido por la corrupción” ante los casos Kitchen, Lezo, Taula o las acusaciones contra el ex ministro Cristóbal Montoro. Y ha advertido a Feijóo: “Es el pasado y el presente de la corrupción, y por eso no puede ser el futuro de este país”. Ha acusado al jefe de la oposición de que “juega sucio para llegar a la Moncloa”. Pero ha alertado: “Usted no es el fin de la corrupción, es el regreso de la corrupción”.El presidente del Gobierno ha asegurado que comparte la “frustración e indignación” del portavoz de ERC, Gabriel Rufián. “Las ilegalidades de Ábalos son particularmente dolorosas, porque he compartido camino político con él, y me cabrean”, ha admitido. Pero ha replicado con dureza a Rufián: “No somos perfectos ni infalibles. Tal vez usted sea perfecto, nosotros no, la humanidad no lo es”. “Cuando dice que así no merece la pena seguir, ¿en nombre de quién habla, de usted o de sus votantes?”, le ha reprochado. “Gobernar no es resistir, pero tampoco es desistir, ni rendirse para envolverse en un halo de superioridad moral”, ha alegado.También se ha encarado con la portavoz de Junts, Miriam Nogueras: “Si quieren presentar una moción de censura con el PP y Vox, háganlo, preséntenla”. Y ante las vinculaciones que la líder de Podemos, Ione Belarra, le ha echado en cara con Donald Trump y Beniamin Netanyahu, Sánchez no ha querido ni responderla y ha zanjado: “Para usted la perra gorda, qué quiere que le diga”.Madrid, 1966. Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997
Sánchez afirma que no se rendirá y defiende su continuidad para acabar con los “rescoldos de corrupción”
El presidente del Gobierno rebate a Felipe González y denuncia la ofensiva de la derecha: “La pregunta no es si debemos continuar, la pregunta es cómo no vamos a continuar”













