Las sirenas del SAMU, el sistema de emergencias de París, suenan sin parar. Uno de cada dos transeúntes en las calles de la ciudad va cargado con un ventilador, que se están agotando en los negocios. Los hospitales están desbordados de pacientes. Los médicos y enfermeras, aturdidos por el calor, no cuentan con aire acondicionado en la guardia, ni siquiera en reanimación o en terapia intensiva.Los franceses se han resignado a que esta ola de calor pueda durar hasta el 15 de julio. La demanda de ventiladores y aires acondicionadosCon temperaturas que superan los 40 °C en París, las tiendas de electrodomésticos están experimentando un aumento drástico de clientes. Tanto es así que los estantes se vacían a una velocidad vertiginosa.Las ventas "casi se duplicaron la semana pasada en comparación con el mismo período del año anterior, y fueron casi cinco veces superiores a la semana anterior", informa Amazon.Boulanger anunció un crecimiento superior al 30 % en las ventas de ventiladores y aires acondicionados en comparación con 2023, que ya fue un año excelente. El minorista de electrodomésticos y multimedia también destaca una tendencia hacia productos de gama alta, ya que los clientes anticipan futuras olas de calor y buscan electrodomésticos con mayor durabilidad.En Fnac-Darty, el crecimiento de las ventas de ventiladores se acerca al 100 % con respecto al año pasado. Christelle Boquillon, jefa de productos de tratamiento de aire del grupo, advierte incluso que "la empresa no podrá satisfacer la demanda, dado que ha sido excesiva en los últimos días en comparación con nuestro stock, que se está agotando. Actualmente vendemos 10.000 unidades al día".También informa de aglomeraciones en las tiendas parisinas al abrir por la mañana, con consumidores con prisa, dispuestos a pagar un precio elevado por un ventilador. Mientras que el año pasado el precio medio de un ventilador rondaba los 45 euros, este año debería estar entre 60 y 80 euros (unos 134.000 pesos), según Boquillon. En la tienda Darty del barrio de la Madeleine (distrito 8), Candice, Maia y Bastien, los tres estudiantes de bachillerato que realizan prácticas en la tienda de electrodomésticos, afirman que "solo venden eso". Es decir, ventiladores y aires acondicionados.Los vendedores se encuentran principalmente con "personas mayores", que son numerosas en este céntrico barrio parisino. Este es el caso de Nicole, de 70 años, que espera un taxi a la salida de la tienda tras comprar un aire acondicionado. "Es voluminoso y no muy atractivo. Pero con este calor, no podemos prescindir de él, sobre todo a mi edad", comenta la jubilada, residente del barrio.Refugios temporales: museos y cinesA la sombra de la fachada del Louvre en París, una multitud de turistas en bermudas, empapados en sudor, hacen una pausa para tomar algo. El alcohol está prohibido en la calle.Escuchan atentamente la explicación de su guía sobre el robo al museo, quien habla desde la ventana de la Galería Apolo, la misma ventana por la que entraron los ladrones. Un respiro bienvenido, ya que el termómetro ronda los 40 °C y podría superar esa marca el miércoles y el jueves.Al pie de la Pirámide del Louvre, cuatro turistas canadienses —Kathleen, Priya, Sophie y Nicola— llevan pequeños abanicos al cuello. "Llevamos seis meses planeando nuestro viaje a París, visitando cada café, cada rincón para fotos. Pero no habíamos contado con esta meteorología", dice Kathleen, quien "no soportó el calor de ayer en la explanada del Trocadero".Las cuatro amigas se equiparon con estos aparatos, "que no nos refrescan mucho y arruinan nuestro estilo". Decidieron pasar el día en los museos, donde el aire es más fresco, y por la noche irán al cine porque hay aire acondicionado y es gratis a causa de la crisis de la canícula.El drama de los estudiantesLos estudiantes se asfixian en sus diminutas habitaciones de 10 metros cuadrados. Se llaman chambre de bonne. Antes vivían allí los empleados domésticos de las grandes casas, y ahora se adaptan para los estudiantes, pero no están aislados del sol y el calor. Son un verdadero horno.Nael, vendedor de Boulanger en el Boulevard Haussmann, comenta: "Vemos a muchos estudiantes, que vienen a pedir consejo sobre qué equipo es el más eficaz en espacios pequeños de 10 a 20 metros cuadrados". Calcula que, durante estos días de calor intenso, la tienda vende "unos 70 ventiladores y aires acondicionados al día, casi uno de cada dos productos vendidos, ya sea en tienda o por encargo".Salas de urgencias sin aire acondicionado, procedimientos cancelados, saturación, cancelación de operaciones y turnos. Con la ola de calor, el hospital teme vivir un auténtico infierno.Las llamadas a los servicios de emergencias médicas (SAMU) se han disparado. Existe el temor de que las salas de urgencias se vean desbordadas por el calor extremo. El gobierno, que activó el nivel 2 del plan Orsan este martes, quiere evitar que se repita el trágico calor del mes de agosto de 2003, que se saldó con 15.000 muertos.Hasta ahora hay 40 muertos ahogados. Pero la verdadera cantidad de muertos se conocerá en algunas semanas, como en 2003.Los más vulnerables son los ancianos, que están con su medicación de invierno, sus diuréticos, viven solos y no sienten el calor. Se deshidratan y mueren. Se pide a los vecinos que se ocupen de ellos, que los vigilen, que les aporten agua.Se están muriendo animales de compañía. Esta ola de calor es extremadamente peligrosa para perros y gatos. El fin de semana pasado se observó un aumento de la mortalidad en los servicios veterinarios de urgencias, en comparación con el año pasado. Los animales mayores y aquellos con enfermedades crónicas son los que corren mayor riesgo. Las temperaturas extremas de los últimos días han provocado un aumento de las consultas veterinarias de urgencia y de las muertes. .El plan del gobiernoPara evitar un desenlace tan dramático, el gobierno decidió el martes activar el nivel 2 del plan Orsan, en una escala de 4. Este plan incluye una "supervisión más estrecha de la capacidad hospitalaria" y una "mayor movilización de médicos de cabecera". "Todos los servicios estatales están movilizados para hacer frente a la ola de calor", asegura el primer ministro, Sébastien Lecornu. ¿Será suficiente para evitar lo peor?"Estamos viendo un aumento de la tensión". El impacto en la salud ya es ampliamente visible sobre el terreno, según médicos en estado de máxima alerta, algunos incluso preocupados.Los servicios de urgencias también están empezando a recibir más pacientes de lo habitual. "Estamos viendo un aumento repentino de la demanda, sobre todo de jóvenes que salen a correr y se desmayan. Pero también de pacientes mayores con enfermedades crónicas (diabetes, insuficiencia cardíaca o renal, etc.) que sufren descompensación", explica Frédéric Pain, jefe del servicio de urgencias del Centro Hospitalario North Deux-Sèvres.Se prevé que la situación empeore, ya que se espera que las altas temperaturas, tanto de día como de noche, continúen hasta el final de la semana, alcanzando a menudo niveles récord y agotando los cuerpos. Muchos pacientes, especialmente los ancianos y los frágiles, corren el riesgo de sufrir hipertermia.
Ola de calor en Francia: hospitales saturados, demanda récord de ventiladores y temor a repetir la tragedia de 2003
Los franceses se han resignado a que esta ola de calor pueda durar hasta el 15 de julio.El termómetro ronda los 40 °C y podría superar esa marca entre este miércoles y el jueves.











