Análisis Exclusivo suscriptores Los termómetros estuvieron 15 grados centígrados por encima de la media mientras crece el temor de lo que vendrá para Julio y Agosto.Personas se refrescan en una fuente de nebulización en la plaza del Trocadero durante una ola de calor en París, Francia. Foto: AFPANALISTA SÉNIOR30.06.2026 23:01 Actualizado: 30.06.2026 23:01

El jueves de la semana pasada, Michelle, una emprendedora independiente de 38 años, bañaba su cabeza en agua fría de una botella que acababa de adquirir en un puesto de comida del Jardín de Luxemburgo, en el barrio VI de París. A las 11 de la mañana no pudo soportar más el sofoco de su pequeño apartamento, sin aire acondicionado, y salió al enorme parque en busca de la sombra protectora de los árboles para encontrar que, aun bajo las ramas, el termómetro rozaba los 40 °C: “No es posible, no se puede vivir así —renegaba—, y cada año es peor”.Con temperaturas que la semana pasada estuvieron 15 °C por encima del promedio histórico, en Francia —y en otros países vecinos— estos infernales días han acabado con la idea de junio como un mes de fin de primavera. Es una inquietante anticipación de lo que puede venir en julio y agosto, los meses más calientes del año. Aún está vivo el recuerdo de los 14.800 muertos que dejó la abrasadora ola de calor del verano de 2003. “Pero esa vez fue en agosto —explica Michelle—, ¿qué podemos esperar ahora si eso mismo pasa tan temprano como en junio?”. LEA TAMBIÉN El jueves 25, en apenas unas pocas horas, más de 2.700 pacientes llegaron a los servicios de urgencias de los hospitales de París, por crisis relacionadas con la canícula. En la región de Île-de-France se registró un alza de 61 por ciento en los casos atendidos. “Hemos respondido a cientos de llamadas —le dijo un bombero-rescatista al diario parisino Le Figaro—, en especial de personas de edad que sufren golpes agudos de calor”. Alrededor del 25 por ciento de los pacientes son mayores de 75 años. En Bretaña —una región que suele ser fresca incluso en verano— y en el valle del Loira, ese mismo jueves el aumento de las llamadas a urgencias fue del 70 por ciento.Ola de calor golpea Francia. Foto:Aún es pronto para hacer un balance sólido, pero los registros de muertes naturales en el país marcan más de mil fallecidos por encima del promedio, en apenas tres días entre el miércoles 24 y el viernes 26. Las autoridades atribuyen dicho aumento a decesos por golpes de calor, deshidratación grave e infartos relacionados con la canícula, en especial en personas de la tercera edad fallecidas en sus residencias, muchas de ellas con espacios estrechos, poco ventilados y sin aire acondicionado.Para empeorar las cosas, el sábado en la noche y tras doce días de canícula se desató sobre el norte de Francia una tempestad eléctrica acompañada de vientos huracanados que, en su momento más crítico, dejó cerca de 100.000 hogares sin energía eléctrica y, en consecuencia, sin opción de ventiladores o climatizadores portátiles. “Tras una ola de calor extremo y generalizado, de una intensidad y una duración sin precedentes, violentas tormentas azotaron las regiones de Hauts-de-France, Centre-Val de Loire e Île-de-France, con ráfagas de viento que superaron los 100 km/h”, reportó Enedis, principal distribuidora de energía eléctrica.En Lyon, segunda ciudad del país, la temperatura del pavimento y las aceras alcanzó los 80 °C, lo que sobrecalentó las redes eléctricas subterráneas y produjo interrupciones del servicio en varios barrios. Enedis debió movilizar más de un centenar de operarios con el único propósito de atender las emergencias derivadas del calentamiento del suelo de la ciudad.Si en los hospitales de las ciudades las urgencias lucían desbordadas, en las áreas rurales la crisis se ensañaba con los animales de cría, como pollos y gallinas, y con el ganado vacuno. En Vendée, en el occidente del país, un criador perdió la mitad de sus pollos. “En 42 años de carrera, jamás vi algo así”, le dijo a Le Figaro Stéphane Delapré, de 60 años, dueño de una criadero avícola en esa región.En Epiniac, en el norte de Bretaña, el ganadero Yannick Bouillis se quejaba el de la tortura que soportaban sus más de cien vacas. “Se quedan acostadas en el establo, se niegan a salir a la pradera y yo les doy frecuentes baños de agua fresca con la manguera de riego”, contó a un reportero de Le Figaro. “Beben más del doble de lo normal, pero aun así dan 10 litros menos de leche por día, un tercio bajo la producción normal, y aunque yo he tenido suerte, sé de vecinos que ya lamentan decesos entre sus animales”.Personas se refrescan cerca de la fuente del Trocadero, con la Torre Eiffel de fondo. Foto:AFPEl cambio climáticoNi siquiera las afamadas ostras de las islas de Re y Olerón, frente a La Rochelle, en el departamento de Charente-Maritime, están a salvo. Los investigadores de Capena, instituto que desde 1993 activó un observatorio ostrícola, aseguran que el calentamiento de las aguas del Atlántico —que reduce la población de fitoplancton, alimento de las ostras— ha generado una caída de cerca del 20 por ciento del tamaño y el peso de las conchas, en una cuenca que es la primera productora de Europa, con más de 700 criaderos. La ola de calor que golpeó con salvaje dureza la semana pasada a Francia empeoró las cosas allí.Un detallado estudio publicado el viernes 26 por el consorcio científico WWA (World Weather Attribution), que reúne expertos del Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Países Bajos, Suiza e India, achacó —sin sorpresas— la ola de calor a los trastornos causados por el cambio climático que el planeta enfrenta como resultado, entre otras causas, de la emisión de carbono y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera. LEA TAMBIÉN Según el informe del WWA, una ola de calor como la que se acaba de dar habría sido “prácticamente imposible hace 50 años”. Agrega el informe citado por la revista Le Grand Continent que “si bien un poderoso anticiclón es la causa directa del episodio meteorológico de la semana pasada, solo el calentamiento provocado por las emisiones de CO2 a la atmósfera explica tan fuerte intensidad”.Según los investigadores del WWA, las temperaturas en la segunda quincena de junio fueron entre 2 °C y 12 °C más altas que el promedio histórico en Francia, Alemania, Italia, España y el sur de Inglaterra, aunque hubo días en Francia en que ese diferencial fue de más de 15 °C. El artículo de Le Grand Continent resume así las dramáticas cifras: “Las noches excepcionalmente calurosas, que constituyen uno de los fenómenos más peligrosos para la salud, son ahora 100 veces más probables que a inicios de este siglo”.Explica el WWA que no se trata solo de las altas temperaturas, sino de la extrema humedad que las acompaña, y las hace mucho más azarosas y nocivas, “pues la humedad en el ambiente reduce la capacidad del cuerpo humano para evacuar su calor vía transpiración, lo que aumenta fuertemente el riesgo de estrés térmico”. Según los científicos del consorcio, “45 por ciento de las ciudades europeas han alcanzado este siglo —o están a punto de alcanzar— el nivel de estrés térmico más elevado jamás registrado”.Lyon, en el sur de Francia, el 25 de junio de 2026, durante una ola de calor. Foto:AFPAires acondicionadosEl completo informe del WWA reitera que “se trata de la ola de calor de junio más intensa jamás observada en Europa, un registro aún más inquietante por tratarse de un mes que está lejos de ser el más caluroso del verano”. El calentamiento global alcanza 1,4 °C de promedio, y esa alza ha puesto a los países europeos “en el límite de su capacidad de adaptación”, lo que lleva a los investigadores a preguntarse qué va a pasar cuando ese calentamiento supere los 2 °C, como está previsto en unas pocas décadas.La situación actual —y las muy negativas perspectivas— han reabierto el debate sobre la climatización (que los franceses llaman coloquialmente “clim”), y que no es otra cosa que los sistemas de aire acondicionado que solo están al alcance de una minoría de franceses. Durante años, los militantes ecologistas se opusieron a la popularización de este tipo de instalaciones, debido a la emisión de CO2 de los aparatos de enfriamiento de aire.Los ‘verdes’ lograron su cometido y Francia es uno de los países del mundo desarrollado con menor porcentaje de hogares dotados de aire acondicionado. Solo el 24 por ciento de las viviendas cuenta con “clim”, muy lejos de Japón (91 por ciento), Estados Unidos (90 por ciento), Corea del Sur (86 por ciento), Arabia Saudita (63 por ciento), China (60 por ciento) e Italia (56 por ciento). Alemania es una excepción y está por debajo de Francia con el 6 por ciento. Una encuesta en una red social de China, entre viajeros de ese país a Europa, reveló que la principal causa del rechazo de Francia como destino es la falta de aires acondicionados en muchos hoteles y en apartamentos Airbnb. LEA TAMBIÉN El lunes, líderes de los partidos de derecha, como Los Republicanos y el RN de Marine Le Pen, aprovecharon para atacar a los ecologistas, a quienes acusaron de intransigentes y de privilegiar sus objetivos políticos sobre el bienestar de la gente común, en especial de la población de la tercera edad.También cuestionaron otra medida impulsada por los ‘verdes’: el cese de las actividades en las centrales nucleares productoras de energía eléctrica cuando las temperaturas tan elevadas calientan en exceso las aguas que son vertidas en ríos como el Garona, en el suroeste del país, una medida que busca proteger las especies de esas corrientes fluviales. La gran ironía es que apagar las centrales obligó a encender plantas térmicas a gas, que emiten CO2 a la atmósfera.Turistas se protegen del sol bajo sombrillas mientras cruzan una calle en París. Foto:AFPUna encuesta divulgada el lunes por Le Figaro daba cuenta de una tasa de 79 por ciento de los franceses a favor de un acelerado plan de climatización basado en la instalación de sistemas de aire acondicionado, lo mismo en hogares que en hospitales, colegios, comercios y residencias para la tercera edad. Una respuesta explicable frente a lo que está ocurriendo, aunque dirigida a contener un síntoma, mas no la principal causa de la tragedia que vive el planeta: un cambio climático que se acelera y somete a los países, incluso a los más desarrollados, a inmensos desafíos que llegan a costarles la vida a miles de personas. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.