Un d�a las empresas podr�an usarla para elegir a qui�n contratar y ascender.El otro d�a, el gigante tecnol�gico chino Huawei anunci� al mundo que estaba "construyendo un lago de datos de IA para eliminar los silos de datos" y crear una "coordinaci�n fluida entre modelos online estables e iteraciones offline �giles". Signifique lo que signifique.Antes de eso, la plataforma de negociaci�n de criptomonedas HTX public� la igualmente desconcertante noticia de que hab�a "reforzado su foso de seguridad al tiempo que aprovechamos un profundo conocimiento del mercado y una ejecuci�n r�pida para obtener rentabilidades alfa de forma constante".Y un alto ejecutivo del grupo de ingenier�a de IA Nagarro afirm� que sus clientes buscaban "socios estrat�gicos que les ayuden a replantearse su tejido de decisiones operativas".Fosos, lagos, tejidos. El suministro de palabrer�a corporativa vac�a y sin sentido parece inagotable, por mucho que se la ridiculice, se la desprecie y se la denuncie.As� que es gratificante ver que alguien por fin le ha encontrado una utilidad, o como dir�an Nagarro y compa��a, un caso de uso.Resulta que medir la receptividad de una persona a la palabrer�a empresarial podr�a ayudar a las empresas a decidir qu� empleados ascender y contratar.Esta es la intrigante conclusi�n a la que llega Shane Littrell, investigador de la Universidad de Cornell, en un estudio publicado este mes en la revista Personality and Individual Differences.Littrell es uno de los pocos acad�micos que han dedicado a�os a analizar por qu� algunos detestamos las tonter�as y otros se sienten impresionados por ellas.Su estudio es el primero en analizar espec�ficamente la palabrer�a corporativa, en oposici�n a las tonter�as que sueltan, por ejemplo, los gur�s de la Nueva Era y similares. Confirma que dejarse enga�ar por ella est� relacionado con menores niveles de pensamiento anal�tico y una peor toma de decisiones en el trabajo.Esto respalda mi opini�n de que cuantas menos personas en n�mina admiren y difundan tonter�as, mejor. Pero, �c�mo detectarlas? El art�culo de Littrell ofrece una respuesta. Describe una herramienta que ha creado y probado, la Escala de Receptividad a las Tonter�as Corporativas, que mide la susceptibilidad de las personas a las estupideces corporativas mediante tareas como calificar distintos niveles de palabrer�a vac�a.Dada la conexi�n de la herramienta con el pensamiento anal�tico y la toma de decisiones, el estudio concluye que podr�a ser �til comprobar si puede ayudar en los procesos de "selecci�n, contrataci�n o promoci�n".El sistema necesita mucho m�s trabajo antes de que las empresas puedan usarlo en la pr�ctica. Lamentablemente, Littrell ha estado demasiado ocupado como para dedicarle tiempo. Pero me coment� que le encantar�a que otros investigadores quisieran probarlo. "Cuanta m�s gente trabaje en este campo, mejor".Estoy de acuerdo. Cualquier cosa que pueda reducir la optimizaci�n sin�rgica y los puntos problem�ticos en la oficina merece ser considerada. Que la herramienta de Littrell se pueda desarrollar hasta convertirse en una ayuda infalible para la toma de decisiones de contrataci�n es otra cuesti�n.Pero quiz�s no sea peor que algunas de las otras pruebas que los empleadores siguen imponiendo a los desafortunados candidatos.Las empresas siguen utilizando versiones del test de personalidad Myers-Briggs, a pesar de que hay muy pocos datos sobre la eficacia de estas evaluaciones para medir la personalidad y a�n menos sobre su capacidad para predecir el rendimiento laboral.Algunas empresas exigen a los candidatos que se sometan a evaluaciones psicol�gicas exhaustivas que incluyen pruebas de manchas de tinta de Rorschach y el ejercicio de dibujar a una persona bajo la lluvia. Un dibujo peque�o se considera un supuesto signo de timidez. Se supone que la lluvia con forma de l�grima sugiere ansiedad.Otras empresas han comprobado discretamente c�mo tratan los candidatos al personal de recepci�n al llegar a una entrevista (Netflix) o c�mo lidian con un camarero que se equivoca con un pedido de desayuno (Charles Schwab).A principios de este a�o, Luis von Ahn, CEO de la aplicaci�n de idiomas Duolingo, explic� que el grupo ped�a a los taxistas que llevaban a un candidato a la oficina para una entrevista que informaran sobre el comportamiento del pasajero.Un aspirante a director financiero que parec�a id�neo por su curr�culum y hab�a tenido un buen comportamiento en las entrevistas fue rechazado por tratar de manera infame con al conductor, a pesar de que la empresa llevaba un a�o intentando cubrir el puesto. Cuando tratas de cubrir una vacante, es "mejor tener una vacante que un imb�cil", dijo Ahn en un podcast.Admiro el objetivo de descartar a los cretinos, aunque los m�todos empleados en algunas pruebas sean menos admirables.Ser�a una maravilla disponer de una forma fiable de detectar a cualquiera que piense que tiene sentido hablar de lagos de datos y tejidos de decisiones. Puede que no elimine el problema por completo, pero podr�a ser un marco de referencia basado en la creaci�n de valor para las partes interesadas clave que permitiese optimizar el cambio de rumbo.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.
Finalmente, un uso para la palabrer�a corporativa
El otro d�a, el gigante tecnol�gico chino Huawei anunci� al mundo que estaba "construyendo un lago de datos de IA para eliminar los silos de datos" y crear una...







