Ha fallecido a los 100 años Alan Greenspan, que presidió la Reserva Federal desde 1987 hasta 2006. Yo comencé a estudiar Economía en 1991, me especialicé en economía monetaria y finanzas, he dedicado muchas horas de mi vida a analizar las decisiones de Greenspan en la Fed y sentí tristeza con su fallecimiento. Recomiendo leer sus memorias para entender bien parte de la historia económica de los últimos 50 años. Greenspan es un economista práctico, sin papeles ni currículum académico, igual que yo, y es un bicho raro dentro de la profesión. Montó su propia empresa de consultoría, donde asesoraba a empresas e inversores de Wall Street, y desde muy joven se acostumbró a conocer bien los datos y las estadísticas. Estamos inmersos en la revolución de los datos y Greenspan fue un adelantado a su tiempo. Hoy es normal ver a economistas académicos usando datos privados que ya son públicos, pero en los años sesenta y setenta Greenspan accedía a datos de sus clientes que explican mejor el ciclo económico que los datos públicos. Se le acusaba de brujería y de usar datos que el resto de economistas no usaba. Vivimos en un mundo de información asimétrica y el dato, bien usado, te da un enorme poder. Los que nos dedicamos a procesar y analizar muchos datos llegamos a tener una relación emocional y muy intensa con ellos, y los datos te dan señales que el resto de economistas no pueden ver. Greenspan tenía un don y habilidades poco comunes para analizar la realidad económica, y yo aprendí muchísimo con su forma tan especial de interpretar los datos. Aunque siempre mantuvo un perfil técnico, siempre tuvo mucha inquietud política y eso es condición necesaria para presidir la institución económica más influyente del pequeño planeta Tierra durante 19 años. Era del círculo de influencia de Ayn Rand y cofundador del movimiento neocon en EEUU. Colaboró con la administración Nixon y, en 1974, fue nombrado presidente del Consejo de Asesores Económicos de Gerald Ford en la Casa Blanca. Fue un periodo turbulento para la economía americana y mundial, en plena crisis del petróleo. TE PUEDE INTERESAR En sus memorias cuenta una anécdota maravillosa de Ronald Reagan, que fue quien le nombró para presidir la Fed. El jefe de campaña de Reagan en 1980 era muy amigo de Greenspan y le pidió acompañarles en un viaje a California, donde tenían el primer debate electoral. El jefe de campaña se quejaba de que Reagan no le hacía ni caso en temas económicos y, como admiraba a Greenspan, le pidió ayuda. Reagan subió al avión y, durante 9 horas de trayecto, no paró de contar chistes y hacer planes divertidos, y no hablaron nada de economía. Al bajar del avión, Reagan se disculpó con Greenspan y le dijo que prefería ir fresco al debate y que no le llenaran la cabeza de datos económicos. Durante su mandato en la Fed le tocó gestionar lo que los economistas llamamos la era de la Gran Moderación: crecimiento económico con inflación baja y estable. Pero, paradójicamente, fue un periodo muy convulso en los mercados financieros. A los dos meses de llegar a la Fed, Greenspan tuvo que gestionar el Lunes Negro, un desplome del 22 % de la bolsa americana en un solo día, el mayor de su historia. En 1989 le tocó gestionar el Plan Brady para la reestructuración de la deuda de los países latinoamericanos, un plan gestionado entre el Tesoro y el Banco Interamericano de Desarrollo, en el que la Fed tuvo un papel esencial en la regulación bancaria. TE PUEDE INTERESAR Luego le tocó gestionar la crisis del tequilazo mexicano en 1994, la crisis asiática de 1997, la crisis rusa de 1998, que provocó la quiebra del hedge fund LTCM y otra crisis en Wall Street. Y después, el pinchazo de la burbuja tecnológica en 2001, coincidiendo con los atentados en las Torres Gemelas. Los inversores tenían una fe casi ciega en Greenspan para gestionar este tipo de crisis. Hoy, conociendo los efectos de la Gran Recesión de 2008, la sensación es que no gestionaba ninguna crisis y que la solución, como en el fútbol americano, siempre era patada a seguir. Greenspan era profundamente liberal y eso, seguramente, condicionó sus decisiones al frente de la Fed y le llevó a estándares de regulación muy laxos. Yo, por mi experiencia vital, prefiero sistemas financieros aburridos, como el que tenemos ahora en España. Las familias españolas han bajado su deuda sobre PIB a la mitad desde 2010, tienen una tasa de ahorro próxima al 10% de su renta disponible y los bancos españoles tienen más depósitos que créditos concedidos. Eso les permite tener un margen de intereses bajo, pero estable, remunerar al capital y tener ratios de solvencia elevados. Ahora, el problema es el contrario a la era Greenspan, la regulación sobrerreaccionó tanto tras la crisis de 2008 que es necesario ir a un proceso de simplificación administrativa. La mayoría de los economistas contamos la historia económica; Alan Greenspan escribió varios capítulos de la historia económica de EE.UU. y de la economía mundial de los últimos cincuenta años. Cometió errores, como todos los seres humanos, pero su figura ya es eterna y merecida. Gracias, maestro, por tu aportación y por innovar en una gestión de la política monetaria más pragmática y empírica, basando las decisiones en el uso riguroso de los datos. Descansa en paz. Ha fallecido a los 100 años Alan Greenspan, que presidió la Reserva Federal desde 1987 hasta 2006. Yo comencé a estudiar Economía en 1991, me especialicé en economía monetaria y finanzas, he dedicado muchas horas de mi vida a analizar las decisiones de Greenspan en la Fed y sentí tristeza con su fallecimiento. Recomiendo leer sus memorias para entender bien parte de la historia económica de los últimos 50 años.