Durante 13 días, miembros del CREA Cañada de Luque-Siton, del norte de Córdoba, junto a otros productores invitados, visitaron tres ciudades de China (Pekín, Harbin y Shanghái), campos de productores y empresas e instituciones vinculadas al sector agroindustrial.“En la actualidad, hay dos Chinas. Por un lado la antigua, la profunda, la poco desarrollada, donde sus habitantes no tienen muchas posibilidades de cambio o mejora en lo laboral y en la calidad de vida, aunque están tratando de salir de esa situación, más vinculada a la vida del interior de China. Y por otro lado, está la realidad de las grandes ciudades, donde se vive una vida más tecnológica, innovadora, donde se ven templos milenarios y rascacielos de 50 pisos a poca distancia”, diferencia Matías Amorosi, de la consultora AZGroup, organizadora del viaje. Así, según comenta, la sociedad china se vuelca cada vez más hacia lo moderno, a medida que se van yendo las viejas generaciones y surgen otras demandas en las personas.Boom económico y socialHay un boom de desarrollo chino desde fines del siglo pasado hasta nuestros días. “Las autoridades trazaron líneas de largo plazo, con un presidente Xi Jinping que las ejecuta, porque ejerce su mandato durante toda la vida versus los cuatro o seis años que son norma en los gobiernos de Occidente”, distingue Amorosi.“Las políticas de desarrollo de largo plazo permiten generar progreso y calidad de vida para los 1400 millones de personas que habitan el territorio, que son muy sumisos y aceptan las normativas impuestas por el gobierno, formado por un grupo que maneja todas las políticas económicas y sociales del país”, agrega.Las autoridades están muy interesadas en que todos los chinos tengan suficiente comida y que sea de calidad. Se privilegian los productos que favorezcan la salud de las personas y que contribuyan a generar un ambiente de bienestar, armonía y equilibrio en la sociedad, luego de muchos años duros en el pasado, con carencias de todo tipo, sobre todo alimentarias. Por supuesto que siguen existiendo las comidas tradicionales chinas a base de arroz, sopas con pato, etc., pero están buscando agregarle otros ingredientes – por ejemplo carne de cerdo- para mejorar el contenido proteico de la dieta.Los supermercados muestran diversidad de productos y mucha higiene, con todo el proceso de cobranza digitalizado, sin cajeros, aún en los comercios más chicos. En una cadena que comienza con la producción de granos y cerdos, sigue con la fabricación de fideos y platos preparados para vender en supermercados, los viajeros observaron un tablero general en el que aparecía, en tiempo real, la facturación de cada local y donde se controlaba todo lo que ocurría en cada eslabón de la cadena.En otra de las visitas del viaje estuvieron en Alibaba, la gran tienda digital que es usada por el 70% de los chinos y que tiene sucursales en todo el mundo. Realiza entregas de productos con drones en media hora y cobra con reconocimiento del ojo, sin billetes.Producción agrícolaPor el régimen actualmente vigente, de concepción minifundista, cada productor tiene asignada media hectárea en concesión, no en propiedad. Con tan poca superficie, en muchos casos todos los integrantes de una familia se suman para aumentar la escala; también hay acuerdos de varias familias para trabajar en conjunto mayor superficie o para alquilarla a un productor de la región, que desarrolla un planteo con otro nivel de escala.“En Harbin las lluvias son de 700-800 milímetros por año, muy concentradas en primavera, lo que determina que sea difícil producir soja, porque se pudre. Además, la zona de cultivo no ayuda; la latitud equivale a Comodoro Rivadavia en nuestro país, con temperaturas muy bajas”, explica Diego Pasi, miembro de AZGroup. La producción nacional fluctúa de 15 a 20 millones de toneladas. Las variedades sembradas no son transgénicas y se destinan al consumo de la población.Las importaciones de la oleaginosa son de materia prima, por ejemplo de poroto genéticamente modificado, no de aceite, para poder agregar valor localmente.“En China se siembra una gran superficie con maíz para consumo humano. Producen 300 millones de toneladas y son el segundo productor mundial luego de Estados Unidos”, destaca Pasi. Los agricultores no tienen instalaciones de acopio, por lo que deben entregar la cosecha a grandes compradores que sí las tienen y lo conservan en buenas condiciones para liberarla a lo largo del año.No obstante, según observó Pasi, la tecnología de producción es “bastante limitada y tienen bastante para crecer”. Utilizan sembradoras antiguas, de poca capacidad de trabajo e híbridos de potencial discreto, que dan un rinde promedio nacional de 6500 kilos por hectárea.Una parte del cereal producido se destina a etanol y a productos farmacéuticos. “Visitamos una planta de destilación de etanol que producía un volumen equivalente a toda la producción de la Argentina; compran toda la producción regional del maíz por medio de varias plantas de acopio”, aseguró.“En China se producen 150 millones de toneladas de arroz”, detalla Pasi. No obstante, se siembra con máquinas que realizan una distribución desuniforme de las semillas en la línea, una deficiencia que es corregida manualmente por mujeres que trabajan a destajo en los lotes anegados.En el gigante asiático también se producen 140 millones de toneladas de trigo, que no alcanza para el consumo doméstico y obliga a importaciones.La agricultura es desarrollada por las generaciones mayores de las familias que se quedan en el campo. Los hijos se van a las ciudades y trabajan en otras actividades. Este “es un problema grave en el corto plazo, porque el modelo de producción chino debería modificarse en los próximos años a manos de nuevos jugadores más grandes y eficientes”, proyecta Amorosi.Siempre para adelanteLuego de 13 días de interactuar con los habitantes de China, se ve que el gobierno busca una evolución positiva de la sociedad a lo largo del tiempo, y para ello sigue avanzando. “Quieren ser el número uno del mundo en todo y el objetivo futuro es no importar nada” resume Amorosi.“En las ciudades hay orden , limpieza, plazas con flores, seguridad. Fuera de ellas hay rutas, puentes y puertos nuevos, y siguen haciendo otros. Los habitantes están conformes con el gobierno de Xi Jinping porque les generó trabajo y progreso económico, luego de las décadas de hambruna que sufrieron las generaciones anteriores”, destaca Pasi. En los años 80, el gobierno abrió la economía al mundo, lo que impulsó el crecimiento económico combinando comunismo con capitalismo controlado.Simultáneamente, están trabajando para reducir una amenaza importante: la contaminación ambiental. “Con medidas concretas desde hace 15 años, como plantaciones de árboles, cuidados en las fábricas, utilización de motos y autos eléctricos, y desarrollo de políticas de Estado, están yendo a fondo para enfrentar ese problema, que es el más grave que enfrenta el sistema económico y social imperante en China”, apunta Amorosi.A modo de síntesis, Matías dice que “el contacto directo con empresas, organismos y productores chinos permitió visualizar oportunidades de cooperación, de inversión y de aprendizaje, además de comprender hacia dónde se dirige una de las potencias productivas e importadoras más importantes del mundo, pero que a la vez busca ser exportadora de tecnología y desarrollo al resto de los países”.“La agenda del viaje procuró aportar una visión de 360 grados de China, de dónde viene y hacia dónde va, cómo convive lo antiguo con el modernismo tecnológico y cuales son las características del comunismo capitalista. Entender esa combinación es clave para quienes buscan construir un agro más competitivo, innovador y sustentable en nuestra región”, concluye Amorosi.
"Comunismo capitalista": una mirada a la China profunda desde los intereses del agro argentino
Un grupo de productores agropecuarios argentinos visitó el gigante asiático y analiza potencialidades y oportunidades. Cambios en la dieta, deliverys con drones y pagos con la iris.La agricultura es de baja escala y limitaciones tecnológicas, pero aspiran a reducir al mínimo sus importaciones.








