Casi cuatro horas le costó a Francia derrotar a Irak. La frase tiene trampa porque antes del cuarto de hora, les bleus ya ganaban gracias a un gol tempranero de Mbappé. Pero la literalidad sí que se corresponde con la duración del encuentro en el Lincoln Financial Field de Filadelfia, donde el Mundial se topó con la severidad de las normas estadounidenses para la seguridad, por encima de todo (incluso del espectáculo), de los ciudadanos cuando se desencadena tormenta eléctrica.El partido interminable fue el partido 100 como internacional de Mbappé, que lo celebró con un doblete, como en la primera jornada. Mientras Dembélé y Olise se reparten la banda derecha y la mediapunta con dulzura y generosidad, los goles son cosa del delantero del Madrid, que ya suma 16 en los Mundiales, empatado con Klose y solo por detrás de Messi.En su partido 100Mbappé marca pronto, repite tras el larguísimo descanso que dejó frío a Iraq y ya suma 16 en los MundialesEl primero, de día, fue un zurdazo desde fuera del área que sorprendió a Basil, el portero elegido en detrimento de Hassan, que recibió los cuatro tantos de Noruega. El segundo fue un regalo entre el central Zaid y el portero Basil que cometieron un error impropio en un saque de puerta.Mediada la primera parte, con 1-0, la lluvia hizo acto de presencia. Primero unas gotas. Después con viento. Enseguida empezó a arreciar. Y de ahí, el diluvio.Eso provocó que el césped se volviese una trampa. Lo comprobaron en primera persona Mbappé y Olise, que imaginaron una combinación preciosa y que se quedaron con las ganas de que fuese el 2-0. El madridista se apoyó en la estrella del Bayern, que le hizo la pared. Para entrar en el área, Mbappé se inventó una ruleta que dejó inmóvil al central y, cuando lo tenía todo a favor para batir al portero, apareció por el suelo el lateral Hussein Ali para rebañarle el balón lo justo para que se le quedase atrás, perdiese la referencia y no pudiese chutar.La lluvia causaba estragos en algunas jugadas y justo cuando el árbitro decretaba el descanso, cayó un rayo. Y eso era motivo suficiente para suspender momentáneamente el Francia-Irak.Once días después del inicio y en el partido número 42 del Mundial, se tuvo que activar por primera vez el protocolo por tormenta eléctrica, un circunstancia que ya alteró algunos encuentros del Mundial de clubs que se celebró el pasado verano en suelo estadounidense.Una de las medidas es la obligación de desalojar parte de las gradas del estadio porque nadie puede quedar a la intemperie, sino que se debe buscar refugio a cubierto para estar protegido. Y a esperar media hora para poder reemprender el encuentro.Eso sí, en caso de que volviese a caer otro rayo a menos de 13 km a la redonda de la instalación, el contador se pondría a cero. Fue exactamente lo que sucedió. Y no una vez, sino que cayeron varios relámpagos.Como no paraba de retrasarse, Graham Arnold, el seleccionador de Irak, se asomaba por el túnel de vestuarios mirando al cielo y pensando que en Bélgica o Países Bajos había jugado en escenarios peores, mientras que Didier Deschamps mataba el tedio bebiéndose una infusión.Y es que lo que tenía que ser un rato, se convirtió en una eternidad. Al final, el descanso no duró ni 15 minutos ni media hora, sino que el partido se reanudó ¡dos horas después!Como mínimo, en la segunda mitad ya no hubo pausa de hidratación –solo faltaría–. Estaba tan frío todo que Irak regaló el 2-0 en un saque de puerta y recibió el tercero, obra del Balón de Oro Dembélé con asistencia de Olise, cuando ya era noche cerrada. Lluvia de goles tras el parón en el partido más largo.Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour
Francia se lleva el partido más largo del Mundial, que duró cuatro horas
Lluvia de goles franceses en un duelo que estuvo dos horas parado por una tormenta eléctrica










