Una fenomenal tormenta obligó a suspender durante dos horas el partido disputado entre Francia e Irak este lunes en Filadelfia. La lluvia no quiso perderse la fiesta francesa, que derrotó por un contundente 3-0 a la selección dirigida por el australiano Graham Arnold. Los galos liquidaron el partido con un doblete de la estrella francesa Kylian Mbappé, que aviva la carrera goleadora con Leo Messi, y un tanto de Dembelé. El argentino ha convertido cinco tantos y el francés suma cuatro en los dos primeros partidos: ambos compiten por ser el mayor goleador histórico de los Mundiales, un récord que ahora ostenta el rosarino.FRAFrancia3 Mike Maignan, Lucas Digne, Jules Koundé (Malo Gusto, min. 82), William Saliba, Dayot Upamecano, Michael Olise (Rayan Cherki, min. 67), Manu Koné, Adrien Rabiot, Ousmane Dembélé (Désiré Doué, min. 67), Bradley Barcola (Maghnes Akliouche, min. 82) y Kylian Mbappé (Marcus Thuram, min. 90) IRKIrak0 Ahmed Basil, Akam Hashim, Hussein Ali, Zaid Tahseen (Rebin Sulaka, min. 59), Merchas Doski, Ahmed Qasem, Amir Al Ammari (Aimar Sher, min. 67), Zidane Iqbal, Zaid Ismael (Youssef Amyn, min. 59), Ibrahim Bayesh (Marko Farji, min. 68) y Aymen Hussein (Ali Al Hamadi, min. 25) Goles 1-0 min. 13: Mbappé. 2-0 min. 53: Mbappé. 3-0 min. 65: Ousmane Dembélé Arbitro Drew FischerTarjetas amarillas Amir Al Ammari (min. 5) La intensa lluvia y la amenaza de rayos disputaron el protagonismo a las estrellas francesas. La meteorología es un factor que influye en estas latitudes. La FIFA conocía el riesgo, pero asumió el coste a riesgo de deslucir un espectáculo al que le cuesta echar raíces en Estados Unidos. Ya ocurrió el verano pasado durante la disputa del Mundial de Clubes y no iba a ser menos en el campeonato de selecciones de fútbol más concurrido de la historia. “Hay que adaptarse a las leyes locales. Es una cuestión de seguridad. Uno no puede combatir la lluvia y la tormenta, pero ojalá no vuelva a pasar”, dijo el entrenador francés Didier Deschamps, en la conferencia de prensa tras el partido.Ocurre con Francia que tiene tanto talento arriba que los aficionados esperan que resuelva sus partidos con brillantez en lo que dura un parpadeo. Pero en este Mundial ningún equipo va a poner las cosas fáciles; que se lo digan si no a los chicos de Luis de la Fuente con Cabo Verde. Aún así, Francia jugó con más profundidad que en su estreno mundialista contra Senegal, hace seis días. El equipo tuvo más movilidad y demostró su poderío gracias a los cambios introducidos de inicio por Deschamps. Enfrente tuvo a Irak, un equipo sin un gran historial mundialista, que incordió por momentos a los galos, pero que se deshizo cuando regresó del parón por la tormenta, con regalo incluido al comienzo de la segunda parte para que Mbappé aumentara su cuenta. El entrenador nacido en Bayona dejó de inicio en el banquillo al joven Desiré Doué en busca de más profundidad en la banda izquierda con Bradley Barcola. En el centro del campo dio entrada al centrocampista de la Roma, Manu Kone, una especie de Camavinga con más orden, en detrimento de Tchouaméni, que arrastraba molestias. Lucas Digne, con más rigor táctico, salió de inicio en lugar del lateral Theo Hernández. Los cambios realizados por Deschamps, que ha dirigido a la selección en los últimos cuatro Mundiales, aportaron más ritmo al equipo. Situó a Dembelé y Barcola pegados a las bandas para abrir el fortín de los iraquíes. Mbappé ejerció de ariete y por detrás, Olise, desde el centro del campo, dirigiendo la ofensiva. El plan despejó las dudas del primer partido. En aquel estreno, el equipo no empezó a carburar hasta que apareció la sociedad Mbappé-Olise. Un tándem que este lunes conectó desde el principio. El joven del Bayern partía algo más retrasado, pero se descolgaba con facilidad filtrando pases peligrosos al delantero del Madrid. Terminó con dos asistencias y el reconocimiento de sus compañeros.Un chispazo de MbappéA veces, los Bleus solo necesitan un destello de genialidad para liquidar un encuentro anodino como el que estaban disputando este lunes contra Irak en Filadelfia mientras crecía la amenaza de tormenta eléctrica. Precisamente, un chispazo de Mbappé sirvió para abrir el marcador en el minuto 14 antes de que se abrieran las aguas sobre la ciudad en la que se firmó la declaración de independencia de Estados Unidos. Desde la esquina derecha del área, el delantero del Real Madrid recibió de Olise para conectar un potente zurdazo al palo largo que permitió adelantarse a los chicos de Deschamps. A partir de ahí, Francia no tuvo rival.Se le pueden reprochar algunas cosas al chico criado en Bondy, pero su sobresaliente capacidad goleadora está fuera de toda duda. Este lunes, empató con el alemán Miroslav Klose como el segundo jugador con más goles en los Mundiales, solo por detrás de un tal Messi. Pero es que el delantero del Madrid solo ha necesitado 16 partidos para anotar 16 goles. “No me preocupa Kylian para nada. Él tiene que anotar goles, que es lo que está haciendo”, apuntó Deschamps, que también destacó su papel como capitán del equipo. “He visto críticas diciendo que es egoísta y no es así para nada”, apostilló.Parón por la tormentaTras el primer gol de Mbappé en la primera parte, cuando parecía que el combinado dirigido por Didier Deschamps iba a desatar una tormenta sobre la selección iraquí, el agua cayó del cielo. A la media hora de juego se apagó todo el juego de Les Bleus durante las más de dos horas que el juego estuvo suspendido por la FIFA. Las gradas se vaciaron hasta que pasó la amenaza eléctrica. Los aficionados esperaron pacientemente durante un buen rato a resguardo, pero al fin la fiesta volvió a las gradas al ritmo de una versión animada de la canción Hey Baby! de Bruce Channel y Living on a Prayer de Bon Jovi.Francia demostró que es un equipo cuajado de estrellas. Probablemente es el más talentoso de entre las 48 selecciones que compiten en el torneo. Ha disputado cuatro de las últimas siete finales del Mundial y ha engendrado a algunos de los futbolistas más brillantes del último cuarto de siglo. La nueva generación busca recuperar la corona ocho años después. Arriba tiene una velocidad de vértigo, pólvora y colmillos afilados. Los que saben solo recuerdan un equipo con más quilates en este siglo: la Brasil ganadora del Mundial de 2002, con Ronaldo, Ronaldinho y Rivaldo. Ahora los tres mosqueteros son tres chicos franceses que derrochan genialidad: Ousmane Dembelé, Kylian Mbappé y Michael Olise. Al fabuloso trío de espadachines se puede añadir un joven D’Artagnan en la figura del genial Desiré Doué, que no fue de la partida inicial, aunque entró por Dembelé mediada la segunda parte. Irak no es Senegal. Es un equipo más ordenado, más compacto, pero con menos calidad, con una propuesta de juego sin contemplaciones: balones largos a ver qué pesca. El combinado mostró cierto orden hasta el descanso. No se puede pedir más a un equipo cuyo mejor jugador es Aymen Hussei, el capitán, un tipo espigado que juega en el Al Karma de la liga de su país y tuvo que ser sustituido a los 25 minutos por una inoportuna lesión. La segunda parte fue un monólogo francés. El equipo iraquí se vino abajo tras el descanso y encajó dos goles: uno de Mbappé tras fallo garrafal de la defensa y otro de Dembelé tras una arrancada desde la derecha previo pase del proveedor Olise. El jugador del PSG, que jugó pegado a banda derecha, parece entender el fútbol mejor que cuando estaba en el Barça. Ve los espacios, comprende los ritmos y exhibe más jerarquía después de haber pasado por la pizarra de Luis Enrique. “Ousmane tiene que adaptarse a un sistema en el que no juega todo el año”, admitió Deschamps, que situó al chico de Rennes pegado a la banda derecha, fuera del centro, donde suele desempeñarse en el PSG. “Mientras él esté bien, va a ir cogiendo los automatismos. Confío en él. Es un jugador decisivo. Él tiene esta capacidad para decidir”, agregó. Con este triunfo, Francia logra la clasificación matemática para la siguiente fase, aunque se jugará el liderato del grupo con la Noruega de Haaland. Los galos son claros aspirantes al título. Se le reprochaba un problema de equilibrio. Con una delantera estelar, un mediocampo de hormigón, poco creativo, y una defensa con alguna desconexión por falta de entendimiento entre Saliba y Upamecano. Pero Deschamps ha encontrado en Olise a ese jugador capaz de traspasar líneas con su velocidad y sus pases. Mbappé y Dembelé presionaron más que en el primer partido. El madridista fue aplaudido tras una recuperación en la que persiguió a su oponente hasta el mediocampo poco antes de ser sustituido. Esta Francia pasada por agua luce reluciente. ClasificaciónGrupo IPTPJPGPEPP1FRA622002NOR622003SEN020024IRK02002Grupo IPTPJPGPEPP1FRA622002NOR622003SEN020024IRK02002
Francia brilla con un doblete de Mbappé en un partido pasado por agua
El encuentro fue suspendido durante dos horas por amenazas de tormenta. Dembelé cierra la cuenta










